Agenda local pierde fuerza en el año de las legislativas

La comunidad política riocuartense no puede alejarse del encadenado cronograma de elecciones. Después de las municipales, la renovación del legislativo nacional y los proyectos del PJ cordobés postergarán la impronta del segundo mandato llamosista.

Por Gabriel Marclé

Juan Manuel Llamosas y Gabiel Abrile.

Quizá muchos estén pensando en vacaciones y escapadas a destinos serranos, pero el tablero de la política sigue en movimiento. Aun desde la reposera, los actores centrales de ese mundo no pueden evitar enfocarse en el movido año que les tocará atravesar. Para Río Cuarto, con una gestión que recién arranca su segundo mandato, los temas de la agenda ciudadana comienzan a quedar chicos en comparación con lo que está ocurriendo en el plano superior.

El escenario provincial y el nacional comienzan a picar en punta como las prioridades del año que comienza. Unos escalones más abajo están las problemáticas propias de la ciudad, las cuales no son menores, pero tienen más tiempo para ser desarrolladas. En el terreno local, tanto el oficialismo como la oposición parecen tener marcada una agenda que pierden en trascendencia si se la compara con el derrotero electoral que llevará a las legislativas.

Río Cuarto está viviendo un continuo electoral de dos años y eso tiene su peso en las preferencias de cada espacio político. A ellos les resultará muy difícil salir del ritmo impuesto por dos elecciones que se producirán con poco menos de un año de distancia, más cuando una de ellas -la municipal- se llevó adelante luego de la campaña más larga de la historia. En medio estuvo la pandemia, con una agenda que fue secuestrada por la crisis sanitaria y que también guardaba una íntima relación con las expectativas del escenario político nacional.

Es así que tanto el oficialismo del intendente Juan Manuel Llamosas como la oposición, en principio liderada por Gabriel Abrile, permanecen encerrados en una especie de loop temporal y viven de campaña en campaña, tratando de reacomodarse en la estrategia que no tiene a Río Cuarto como prioridad, sino como un componente más del esquema delineado por la línea orgánica de los espacios que integran.

 

Agenda impuesta

Yendo al PJ y su juego en el territorio riocuartense, es notoria la influencia del choque electoral venidero. Su itinerario depende directamente de lo que surja desde la mesa estratégica de Hacemos por Córdoba. El peronismo local todavía no sabe si deberá impulsar una incorporación de nombres a las listas que competirán en la legislativa, pero tienen la imposición de no provocar inconvenientes. Después de todo, podrían poner en riesgo las posibilidades del espacio comandado por Juan Schiaretti, desde donde buscarían sumar nombres a la presencia legislativa nacional.

El año electoral del PJ cordobés depende mucho del desempeño que tengan los intendentes que comandan ciudades como Río Cuarto, más cuando las fuerzas del albertismo y su estructura nacional permanecen al acecho. El gobernador reconoce que sus hombres podrían llegar a competir por una plaza que tendrá enfrente a una tradición electoral perjudicial, ya que Córdoba es uno de los centros anti-kirchneristas del país. El crecimiento de las fuerzas opositoras adheridas a Juntos por el Cambio podría mellar sus intenciones.

En ese sentido, Llamosas y su Municipalidad deben hacer buena letra, jugar con las fichas que tienen y trabajar en pos de los objetivos delineados desde “El Panal”. Salirse de la estrategia podría tener peores repercusiones, según adelantan algunos hombres fuertes del oficialismo cordobés. De esta manera, el Ejecutivo vuelve a recorrer un camino electoral que puede estar lleno de especulación y movimientos en falso, por lo que se postergaría todavía más la puesta en marcha de un proyecto político propio y bien local.

De la misma manera parece comportarse la representación regional de JxC, aunque desde un lugar mucho más cómodo y lejos de las decisiones fuertes. La alianza entre la UCR y el PRO parece decidida a pararse en la vereda de enfrente del intendente Llamosas y, desde allí, lanzar un ataque que acreciente el temor del PJ por las tendencias polarizadoras. Si la reversión de Cambiemos logra vincular al intendente riocuartense con el creciente rechazo al Gobierno Nacional y sus vertientes kircheristas, ya habrán conseguido parte de su objetivo.

Esto lleva a pensar que la estrategia de la principal fuerza opositora en Río Cuarto no se condice con lo planteado una vez que confirmaron su derrota electoral en noviembre del año pasado. Por aquel entonces, el costado radical del frente adelantaba que tomaría un rumbo propio y bien enfocado en las problemáticas de la ciudad, apuntando a convertirse en el espacio que lideró la Municipalidad durante más tiempo desde la vuelta a la democracia. De a poco, Hacemos por Río Cuarto se va convirtiendo en un reflejo de lo que comandan las grandes estructuras opositoras en Córdoba y todo el país.

 Demandas ciudadanas

La prioridad y el ritmo que impone un nuevo año electoral, no impiden que se traten los problemas y demandas de la ciudadanía. Como mucho, los tiñen de intereses y efectos buscados. Pero las respuestas tienen que aparecer, porque de la valoración del Ejecutivo municipal también dependen las posibilidades del proyecto que Schiaretti lidera de cara a las legislativas y camino a las provinciales del 2023.

Sin embargo, parece que las vacaciones y una agenda dominada por los temas externos perjudicaron la puesta en marcha de acciones concretas para la ciudad. Van menos de dos meses del comienzo de la nueva gestión municipal y todavía se observa un gabinete en construcción, con poca participación y aguardando por órdenes de los que están arriba. El programa de Gobierno de Llamosas busca aplicarse con mayor precisión y menos incertidumbre, pero sus hombres reconocen que ese escenario ideal no llegará sino hasta el cierre de este año de elecciones.

Cabe destacar que la discusión de un nuevo contrato para el servicio de transporte se postergó hasta 2022, uno de los ejemplos que mejor explica la necesidad de alejar los debates que puedan conflictuar el humor social. Pero no deben dejarse de lado otras cuestiones, como el comercio y la producción, sectores que solicitan medidas mejores y más rápidas. Después de todo, junto con el campo, brindan un empuje económico indispensable para la región.

Los espacios no-peronistas que conforman la alianza del oficialismo tampoco se centran en la agenda local, al menos no todavía. El socialismo, por ejemplo, no ha mostrado un mayor involucramiento con las temáticas que los habrían llevado a ocupar un rol dentro del llamosismo. Por lo pronto, los laderos de Roberto Birri siguen más interesados en seguir negociando su rol en la alianza que en trabajar sobre la agenda vecinal.

 

 

 

Clausura de fiestas clandestinas

El Gobierno de Río Cuarto continúa con los operativos de control para desarticular las reuniones sociales que se producen de manera clandestina en diferentes lugares de la ciudad. Con encuentros cada vez más numerosos, los agentes de control procuran desalentar la realización de eventos cada vez más convocantes.

Se estima que entre los días viernes y sábado -jornadas nocturnas de mayor circulación- se clausuraron al menos cinco reuniones, una de las cuales se produjo con más de doscientos asistentes en Bº Bimaco.

La mayoría de los encuentros siguen realizándose en domicilios particulares, con un promedio de entre 30 y 50 personas, aseguraron desde el Area de Espectáculos Públicos. Así mismo, mantienen la alerta por los encuentros que se llevan a cabo en barrios cerrados que impiden el ingreso de agentes.