La eliminación de Belgrano, ¿a quién golpea más?

El hecho de que el “Pirata” no consiguiera el ascenso a Primera tiene un costo político relevante. Las esquirlas parecen caer con más peso al grupo de Pérez, teniendo en cuenta la cercanía que siempre tuvo con Franceschi.

Federico Jelic 

¿Quién queda peor parado a nivel imagen, de los candidatos a la presidencia en Belgrano, luego del fracaso deportivo por no poder lograr el ascenso? ¿Armando Pérez, quien para muchos sectores sigue siendo parte de esta gestión? ¿O Luis Artime, a pesar de no tener vinculación con la comisión directiva, tiene también en sus filas a algunos referentes de ese gobierno?

Sin dudas el agónico y casi milagroso empate en Alberdi ante Alvarado de Mar del Plata que no le fue suficiente para clasificar aceleró algunos estados de ánimos para agitar el clima político, a tres semanas de las elecciones. Ahora el ambiente proselitista se respira en cada esquina de Alberdi, con fuego cruzado y controversias dialécticas de toda naturaleza, donde de todos los sectores se tiran en la cara las responsabilidades de la situación. No obstante, infaltable ingrediente es dentro de los criterios para analizar un mandato, es el aspecto deportivo, y en ese contexto, para muchos socios e hinchas es imposible no emparentar al proceso de Jorge Franceschi con Armando Pérez, teniendo en cuenta que el actual presidente fue ladero del ex gerenciador y aprobado por este para que llegue a la conducción del club, en 2017.

De todas maneras claro está que hay heridas sin resolver, rencores indisimulados y todo vale en esta guerra mediática para alcanzar la administración de la institución. La dirigencia demoró la realización de los comicios especulando con un virtual regreso a la Primera División con la finalidad de iniciar la retirada con la frente en alta, según entienden desde algunos sectores sobre todo del lado del ex delantero,  pero al no cumplirse el objetivo, todo vuelve  a foja cero y pocos salen ilesos. Y las esquirlas parecen castigar más al grupo de Pérez que al de Artime, a pesar de que ambos postulantes tienen amigos y adláteres en la cúpula directiva que conducirá los destinos de la entidad hasta el 6 de febrero.

¿Franceschi es Pérez? 

Imposible negar el vínculo que existió (hoy distanciados según los propios protagonistas) entre Pérez y Franceschi. De hecho la “Torta” llegó con su beneplácito y como continuidad del proceso dentro de los lemas de campaña. Está claro que luego factores externos y sobre todo lo deportivo los terminaron de separar ideológicamente pero por inmanencia ninguno puede despegarse del otro, les guste o no. Dentro de esa óptica, la mayoría de los hincha no separa y los involucra en la misma causa, razones por la cual el “voto castigo” a esta dirigencia caerá como contrapeso a la propuesta de Pérez.

Vale aclarar que dentro del seno de la comisión actual hay hombres de ambas facciones. El vice tercero de la lista de Artime es Héctor “Tori” Baistrocchi, quien supo ser integrante del grupo político “Amás Belgrano”, quien hoy tiene sus influencias en la gestión actual. Indivisible. Dicho acto refleja en parte que hay razones para suponer que parte del oficialismo tiene más empatía por el “Luifa” que con el ex titular de la Comisión Normalizadora de AFA. De hecho, la ruptura, el cisma, fue por el escaso vuelo que le dio Pérez a las nuevas generaciones de dirigentes que llegaron desde “Amás Belgrano” a la vida política cotidiana, donde el ex concesionario en tiempos de quiebra fue ejecutor directo hasta el divorcio (¿por conveniencia?) con Franceschi.

Inevitablemente Pérez no podrá salir del inconsciente colectivo del hincha en general que los relaciona como una sociedad aliada con el actual mandatario. Más de 10 años juntos en la gerenciadora “Córdoba Celeste” y en la mesa chica a la hora de deliberar y tomar decisiones no se maquillan por más peleas e internas que hayan existido en los últimos tiempos. En ese contexto, Artime aparece con su oportunismo de delantero de área para sacar provecho y réditos políticos de esa circunstancia, a pesar de que en su grupo tiene también tiene en su núcleo a miembros residuales de “Amás Belgrano” y del ala de Santiago Montoya, quien fuera candidato a presidente en los escrutinios pasados y perdiera en los votos contra Franceschi. Pero con Franceschi solo tuvo enconos y diferencias en muchos sentidos, al punto que hoy tienen cortado el diálogo, que nunca fue tan fluido pero ahora ni siquiera hay razones para suponer un acercamiento. Ni siquiera político.

De todas formas, Artime no tiene un descenso en sus espaldas. Pérez tampoco, pero al bendecir a Franceschi para ungirlo como postulante y luego presidente queda más acomodado a su rincón que a un terreno neutral, a pesar de que ambos procuren diferenciarse en lo mediático.

¿Tendrá que pagar Pérez los platos rotos del traspié deportivo de Franceschi? ¿Servirá políticamente buscar diferenciarse de ese proceso? Y eso cabe tanto para Pérez como a Artime. Pero hoy, con números en mano, es el ex gerenciador quien tiene más necesidad de instalar un “borrón y cuenta nueva” político en cuanto a relaciones políticas, a pesar de que su mejor currículum de campaña es su propia administración al frente del club, con levantamiento de quiebra, ascenso y clasificación a copas internacionales. Pero hoy, la mayoría identifica a Franceschi con Pérez y ese será el gran escollo que deberá sortear para posicionarse de la mejor manera en la recta final del camino a las urnas.