Córdoba anotada por el Cosmógrafo Mayor (Tercera Parte)

Averiguaciones que surgen de hechos constatables, y otras que emergen de la niebla de las tradiciones y creencias coloniales, son los materiales de los que se compone la descripción de Cosme Bueno de 1774 que concluye con esta nota.

Por Víctor Ramés
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Primera página del manuscrito de Cosme Bueno de la Descripción de Córdoba.

Hay elementos de interés en la descripción que compone el Cosmógrafo peruano -de origen aragonés-, el doctor Cosme Bueno, de la ciudad de Córdoba. Llama la atención la mención de un nombre desconocido en relación a los curatos de esta capital. Y también se filtran el milagro y el misterio en los datos que constan en el largo y encantador párrafo:
“Los edificios de Córdoba son los mejores de toda la Provincia. Son fabricados los más de cal, piedra y ladrillo, y algunos de bóveda. En una Capilla de la Catedral está el Curato, servido por dos Curas, Tiene 4 anexos, que son: Río de Córdoba, Altaboyano, Saldán, y la Lagunilla. Este último se llama así por una laguna caudalosa que había inmediata, de cuyo centro se oía a mucha distancia un estrépito bastante grande. En años pasados, día de S. Pedro Nolasco creció tanto el agua que rebosando anegó casi la tercera parte de la ciudad quedando dicha laguna desde entonces sin agua. Por cuyo motivo los vecinos juraron la fiesta de dicho santo. Dícese, y es común tradición allí que cuando S. Francisco Solano estuvo en Córdoba profetizó que se sumergiría la ciudad por causa de un río caudaloso, que pasa por debajo de ella. La probabilidad de la causa puede fundarse en un hecho cierto. Óyense frecuentemente en el silencio de la noche ciertos golpes subterráneos, como que rueda algo por algún enladrillado, que llaman los vecinos la moledera; y atendiendo que dichos golpes se oyen uniformemente en todas partes Y atendiendo que dichos golpes se oyen uniformemente en todas partes: parece que sea esta moledera ruido de aguas que, hiriendo en la concavidad de algunas peñas, forme este estrépito, que el vulgo piensa ser producido por alguna causa no natural. Los dos fenómenos referidos podrían explicarse supuestas las cuevas, (cuya profundidad, y figura ignoramos) en que vivían los Comechingones, habitadores de estas tierras.”
Hay otro cronista que menciona este fenómeno, de oídas, en 1821: Alexander Caldcleugh, en su libro Travels in South America, donde la traducción de José Luis Busaniche pone “pisón” en lugar de moledera. Dice Caldcleugh, sobre su visita a Córdoba:
“Por la noche completé mi gira por la ciudad y volví fatigado al parador. Hallándome en Buenos Aires había oído hablar de un extraño fenómeno que —según decían— se daba en la ciudad de Córdoba con alguna frecuencia, al llegar la noche; se le conocía con el nombre de el pisón (o martillo de pavimento). Se trata de un ruido sordo como producido por un golpe bajo tierra sin que se pueda fijar el sitio en que se produce porque parece cambiar de continuo. Esta noche estuve escuchando con particular atención durante un largo rato pero nada pude oír. Al volver a casa interrogué a la posadera respecto al curioso fenómeno. Me dijo que lo había oído varias veces pero que ahora no se producía desde algún tiempo atrás.”
No asoma, en cambio, ningún elemento de asombro en la descripción de Cosme Bueno de los conventos, hospital y edificios educativos de la ciudad de 1774:
“Tiene esta Ciudad Conventos de Religiosos; Domínico, Franciscos y Mercedarios. Dos conventos de Monjas: de Sta. Catarina y Carmelitas descalzas. Un hospicio de Betlemitas, llamado San Roque. Un Colegio seminario. También hay un Colegio, que fue de los Jesuitas, que llamaban el Colegio Máximo, por ser el más opulento de la Ciudad y provincias, y un Convictorio, en el cual hay una Universidad de las mejores del Reino. Estaba al cuidado de dichos regulares, y hoy al de los Franciscanos. La Casa de Ejercicios por estar situada a un extremo de la Ciudad se ha aplicado a los Betlemitas y en ella tienen hoy su hospicio.”
Sigue la relación que hace Bueno, saliendo de la ciudad capital, de la estructura religiosa que fogoneaba la fe popular en la provincia, y que enuncia varios departamentos. El número de capillas mencionado es abrumador:
“Comprende la jurisdicción de Córdoba, además de los de la Ciudad, 12 Curatos, que son: Rio Segundo, Rio Tercero, Rio Cuarto, Sumampa, Tulumba, lschilín, Punilla, Calamuchita, y Traslasierra. Los de Sumampa, Rio tercero, y Traslasierra, se han dividido cada uno en dos, tres años ha. Como hay mucha gente repartida en las estancias, y haciendas, tienen los Curatos mucha extensión. Lo que igualmente debe entenderse de toda la Provincia, Y como por las distancias no pueden concurrir siempre a la Iglesia parroquial, han formado varias Capillas hacia aquellos parajes de más concurso de gente. Así el Curato de Río Segundo tiene 7 capillas, el de Río Tercero tiene 5; el de Río Cuarto, que fue reducción de Indios Pampas, tiene 4; el de Sumampa tiene 5; el de Ischilín tiene 5, el de Punilla tiene 10; el de Calamuchita tiene 5 y otros tantos el de Traslasierra.”
En párrafos previos de la relación de Cosme Bueno, hay mención a viejas noticias transmitidas por algunas crónicas, como la propia del Cosmógrafo, sobre un fenómeno nunca confirmados por la ciencia: “Hay tradición de haber habitado Gigantes en esta Provincia de los cuales se han encontrado algunos huesos, que con el curso del tiempo han descubierto las aguas en algunas barrancas. Pocos años, ha que le hallaron los cascos de una cabeza, cuyo grueso o canto es de 4 dedos unidos; parecía una Tinaja. Este Cráneo se halló en el curato de la Punilla de la jurisdicción de Córdoba.”
Previo a la afirmación de Bueno circulaban noticias sobre este hecho. Fray Reginaldo de Lizárraga, en su Descripción breve de toda la tierra del Perú, Tucumán, Río de la Plata y Chile, en 1560, anota:
“La ciudad de Córdoba es fértil de todas frutas nuestras, fundada a la ribera de un río de mejor agua que los pasados, y en tierra más fija que la de Tucumán, está más llegada a la cordillera; danse viñas, junto al pueblo, a la ribera del río, del cual sacan acequias para ellas y para sus molinos. La comarca es muy buena, y si los indios llamados comechingones se acabasen de quietar, se poblaría más. Tres leguas de la ciudad, el río abajo, en la barranca de él, se han hallado sepulturas de gigantes, como en Tarija”.