Dos prioridades: la economía y luego el Covid

Las acciones del Ejecutivo van en línea con los objetivos planteados por la Provincia: es momento de reforzarse para lo que viene. La recuperación económica es menester, pero no pierden de vista el plan sanitario para frenar la pandemia.

Por Gabriel Marclé

La agenda del municipio sigue copada por el flagelo del Covid, más allá de los intentos por continuar el normal desarrollo del programa político que excede a lo sanitario. El Gobierno continúa empeñado en reducir la percepción del riesgo para generar un clima de convivencia que ayude a frenar el impacto de la pandemia. Pero la imposición que rige el rumbo de las acciones que encara el Ejecutivo tiene que ver con lo económico: para Juan Manuel Llamosas, hay que lograr que el Covid no se lleve lo poco que queda.

En la Municipalidad reconocen que, al proyectar lo que se vendrá a futuro, “todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos”. En el corto plazo, las decisiones del presente podrían generar una “bola de nieve” que potencien la gravedad de los problemas que le tocan solucionar. Claro que está el tema del virus, algo que los mantiene en un periodo de planificación y ejecución constante. Pero el tenor de las decisiones que se tomaron a nivel provincial hizo ver que las prioridades están puestas en la generación de recursos.

Detrás de la decisión del gobernador Juan Schiaretti de apartarse de las recomendaciones nacionales, existe un argumento íntimamente relacionado con lo económico. Al borde de entrar en default y arreglando a último momento la deuda con los acreedores, el jefe provincial no iba a seguir un plan de juego que atentaba contra el poco oxígeno que le quedaba a su Provincia. El aire de las sierras en época de vacaciones era fundamental para reforzar las tan debilitadas arcas, algo que no iba a poder lograrse con un esquema de restricciones y prohibiciones.

La bajada de línea del Gobierno de Córdoba también repercutió en la Municipalidad y rápidamente se dio un cambio de actitud que, pese a los pedidos de quienes se resistían a ignorar las advertencias del rebrote venidero, terminó en un grito de guerra que retumbó por los pasillos del Palacio de Mójica. “No podemos dejar que el virus nos desangre”, lanzaba uno de los funcionarios del gabinete, alineado con las directivas que llegaban desde “El Panal”.

Era momento de reforzar la seguridad que rodea al tesoro municipal, para evitar lo que casi todos anunciaban; como si el virus pusiera en marcha una nueva fase del plan para hacerse con los recursos administrados por el intendente. “La primera tanda del virus nos enseñó que no había que dejar de lado lo económico. Era necesario salvar vidas, pero el tiempo le dio la razón a los que despotricaban contra la cuarentena”, reflexionó por lo bajo un asesor del Gobierno municipal.

“Prefiero que caiga un punto el PBI a que muera una persona”, manifestaba el presidente Alberto Fernández hacia el comienzo de la pandemia, un discurso que se fue desgastando con el paso del tiempo. A diez meses del comienzo de la crisis sanitaria, los mandatarios provinciales y municipales concluyeron que el 2021 debía ser el año de la recuperación económica y no una copia exacta del 2020.

Entre el pedido de austeridad que Llamosas trasladó a sus funcionarios y la imperiosa necesidad de contar con el máximo aporte del contribuyente, el intendente no tiene tiempo para dedicarse a sacar promedios de casos diarios e índices de duplicación; de eso, que se ocupen los que saben. Al jefe municipal le corresponde ordenar los factores y liderar la estrategia, pensando en que no debe gastar más de lo que tiene y en recaudar menos de lo que necesita.

El comienzo de su gestión llegó con pocas obras y escasas definiciones de inversiones futuras. El desarrollo del plan de su segundo mandato está prácticamente frenado, atento a la evolución de sus posibilidades económicas. Hoy por hoy, gran parte del gasto municipal se reparte entre mantener en marcha el aparato estatal, satisfacer las demandas de los sectores más vulnerables y sostener el costo de la estrategia sanitaria.

En condiciones normales, la inversión en salud no sería problema, pero en tiempos de pandemia ha trastocado las proyecciones por su elevado costo operativo. Más allá de contar con el aporte de la Provincia, financiando programas como el Identificar, la Municipalidad destina muchos recursos a la puesta en marcha de controles y el mantenimiento de las medidas preventivas dentro de la gestión.

El traslado de la responsabilidad social a la población ha permitido liberar algunos costos que durante el 2020 insumieron grandes sumas. Las campañas de prevención ya no requieren de la acción municipal -los spots en medios son difundidos por la Provincia-, se dejaron de realizar análisis de muestras en la UNRC y el aporte económico para la identificación de casos se redujeron junto con la cantidad de operativos. Se trata de recortes justificados por la caída de contagios, pero también los prepara para lo que viene.

“La pandemia sigue”, fue la declaración resonante de la última reunión del gabinete municipal. El intendente y su equipo se pusieron en la misma sintonía para buscar que no se les escape nada. Aunque la búsqueda de la estabilidad económica es menester, no deben perder de vista lo que sigue generando la pandemia en la comunidad. El municipio estima que en las próximas semanas comenzarán a destinar más recursos para asistencia y prevención, algo que surgirá junto con la segunda ola.

Sin embargo, siguen existiendo algunas dudas sobre el camino tomado, entendiendo que no se puede saber con exactitud si el hecho de no aplicar restricciones tendrá un efecto lo suficientemente positivo para evitar el latigazo de la “segunda ola”. Principalmente, porque si algo se aprendió de esta pandemia es que el virus juega siempre unos pasos por delante de lo que planifican las autoridades sanitarias.

No se habla tanto de las decisiones del Estado, sino de los comportamientos sociales y cómo se trabajará para mejorarlo. Pero todo lo que venga parte de la base de sostener la reactivación económica: más allá del ascenso de la curva, la Municipalidad ha definido que no volverá a Fase 1. Claro que, una vez más, nadie puede adelantarse a lo que la pandemia tiene preparado para el resto del año.