Tensiones entre viguismo y llaryorismo se insinúan en el territorio

El espacio que hace años controla el PJ Capital ya resiente el avance de un llaryorismo que, sin colisionar, no oculta sus intenciones de plantar bandera en algunas seccionales. Como telón de fondo, la definición del próximo presidente de bloque en el Concejo y la instrucción a los dirigentes de activar a la militancia.

Por Felipe Osman

Las tensiones dentro de una misma fuerza electoral son tan naturales como para Aristóteles lo era la política misma. Pero cuando ésta es ejercida con alguna destreza, las primeras suelen ser siempre subterráneas, permaneciendo en el fuero íntimo de los espacios políticos.

En palabras más llanas, las diferencias se resuelven puertas adentros, y mientras tanto, se disimulan.

Eso es lo que hace, a veces con más y a veces con menos éxito, Hacemos por Córdoba. Y es por eso que rara vez las confrontaciones entre “compañeros” se dan a plena luz del día. Pero eso no significa que las fricciones no existan. Y hasta hay a veces quienes dan cuenta de ellas.

Según múltiples voces que siguen y participan de la vida diaria del PJ Capital, el jueves de la semana pasada hubo un zoom al que asistieron importantes dirigentes de la ciudad en el que se bajó la línea de redoblar la presencia en el territorio, activar a la militancia y cerrar filas para dejar en claro un mensaje: las estructuras del justicialismo, en Córdoba, pertenecen al viguismo.

Desde allí se conducen, se activan, y se envían las instrucciones del caso, sea para respaldar a un dirigente, para alinear a la militancia detrás de un objetivo electoral o para facilitar la ejecución de uno u otro plan de gestión.

Ahora bien, para controlar el territorio es necesario ocupar algunos lugares clave, y en este punto el control y mantenimiento de las estructuras necesita de la gestión tanto como ella de las primeras. Ese es un equilibrio que se construye a diario y que puede reconfigurarse con el paso del tiempo.

Ubicado primero en la línea de largada para prolongar la estadía de Hacemos por Córdoba a cargo de la provincia más allá del 2023 y, por ende, al frente de un proyecto político cuyas pretensiones exceden largamente controlar el Palacio 6 de Julio, Martín Llaryora necesitará, tarde o temprano, construir una estructura propia en la ciudad. Más aún, el llaryorismo, la cohorte que lo rodea, está ansiosa de acelerar esos tiempos.

Muy paulatinamente algunos de los llaryoristas “puros” empiezan a ganar espacios en una gestión que, aún nutrida mayoritariamente por cuadros que provienen del viguismo, parece acompañar el proceso.

Por otro lado, la descentralización que la actual gestión municipal busca impulsar, profundizando el esquema diseñado por Rubén Américo Martín y haciendo realidad la desconcentración operativa del municipio puede convertirse en una ocasión propicia para crecer en el territorio. La iniciativa demandará mano de obra.

Además, la creación de unidades ejecutoras en distintos sectores de la ciudad empieza a emerger como un patrón, y desde distintos despachos del Palacio 6 de Julio dan por hecho que otras se crearán en zonas carenciadas para ser dirigidas por personas de estrecha confianza del intendente.

Concejo

Más allá de otros indicios, quizá donde más directamente se perciben las tensiones entre llaryoristas y viguistas es en la definición del próximo titular de la bancada oficialista.
La salida de Juan Domingo Viola del Concejo Deliberante con rumbo a la Secretaría de Participación Ciudadana dejó un vació en el bloque oficialista: su Presidencia. Hay quienes quieren el puesto, hay quienes no se le animan, y hay también quienes resisten a algún candidato.

En ese berenjenal aparecen dos llaryoristas que marchan como favoritos para el cargo: Nicolás Piloni y Marcos Vázquez. El primero sería el que más convence en el Ejecutivo, pero también resultaría ser el más resistido desde el viguismo, al que gusta más el nombre de Sandra Trigo.

El delasotismo, entretanto, también tiene su candidato: Bernardo Knipscheer. La definición, abierta hasta el regreso de las sesiones ordinarias.