Docentes reclaman “reconocimiento” para volver a las aulas

Juan Simes, Secretario General de la UEPC Río Cuarto, ratificó la voluntad de volver a la presencialidad educativa, pero la condicionó a que el Ministerio de Educación invierta no solamente en los establecimientos educacionales sino también en reconocer la tarea desplegada por los maestros en los días de enseñanza virtual. Los anuncios del Ministro Grahovac se contraponen con la realidad de un sistema educativo que todavía no está preparado para dictar clases en las aulas convencionales en tiempos de pandemia.

Por Guillermo Geremía
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Juan Simes, secretario general UEPC Río Cuarto

“Un poco de verdad hay en decir que, con la introducción de este tema, se desvió la mirada del default de la provincia”.  Para el secretario general de la UEPC Río Cuarto, el raid mediático del ministro de Educación de Córdoba, anunciando el regreso de las clases presenciales en el ciclo lectivo 2021, obedeció a una estrategia comunicacional de la gestión de Schiaretti. Cuando avanzaba el alud de la posibilidad de que la Provincia no pudiera pagarle a los bonistas extranjeros, Grahovac inundó con su discurso los medios hablando del dictado de clases presenciales.

Juan Simes admitió que “hay una claro objetivo de volver a las clases pero las intenciones tienen que ir acompañadas con muchos factores”. El representante gremial de los docentes sindicalizados del Departamento Río Cuarto reclamó, entre esos factores, un “reconocimiento” para los educadores que se pusieron al hombro el ciclo lectivo del año donde se declaró la pandemia mundial de coronavirus. “Hoy el sistema educativo está completamente sostenido por el maestro. Los docentes estamos haciendo un esfuerzo tremendo y no somos reconocidos”, aseguró en declaraciones a 102.9 La Gospel.

Walter Grahovac generó en los padres de los estudiantes, que estuvieron durante todo el 2020 haciendo de sus casas el aula de cada día, una alta expectativa sobre la posibilidad de que los chicos y los maestros vuelvan a ponerse los guardapolvos. “La idea es volver en la dualidad. Más allá de las expectativas, lo epidemiológico marca el ritmo”, aclaró el Ministro de Educación. Proveniente del sector gremial, el profesor de educación física prolongó durante más de una década su estadía en la cartera con distintas gestiones justicialistas. Desde 2007 que es ministro.

Las intenciones manifestadas por el ministro de Schiaretti encuentran límite en la propia realidad que impone la pandemia. Córdoba presenta sus políticas al respecto como un cúmulo de deseos antes que con el avance concreto de decisiones. “Sí o sí tienen que estar garantizados sanitarios en condiciones, agua potable, elementos de higiene y disposición con distanciamiento en las aulas”, lo mínimo e indispensable que requiere una situación de crisis sanitaria.

La provincia de Santa Fe, que también anunció el regreso a las aulas para el próximo mes de febrero, ya tiene establecido cómo se van a subdividir los cursos, la prolongación de los horarios del maestro frente al aula, la realización de un sólo recreo de 30 minutos, el cambio de horario de entrada y salida de los establecimientos educativos para que no coincida con los horarios alta circulación del resto de las actividades, según lo señalado por Adriana Cantero, Ministra de Educación de la vecina provincia.

“En todo el año pasado vimos la necesidad de los alumnos de volver a clases. Nosotros, los docentes, hemos aprendido mucho y la voluntad la pusimos de manifiesto. La presencialidad es fundamental al momento de enseñar”, subraya Simes. El representante sindical de los docentes es conocedor de que un sector de la sociedad cree que los maestros no hicieron “los deberes” como correspondía durante la pandemia. El prejuicio y hostilidad está instalado en una porción de la ciudadanía que dejó de ver a los maestros como formadores pedagógicos-culturales de sus hijos y los (mal) trata como privilegiados  empleados públicos.

“Pedimos que se nos reconozca y no sé si es con dinero. Para acceder a cualquier sistema queremos tener la claridad y precisión de un reclamo en reconocimiento por el uso de los aparatos”. Para Simes debe haber un esfuerzo presupuestario por parte del gobierno provincial que tenga en cuenta la inversión tecnológica realizada por los docentes durante todo 2020 para garantizar la virtualidad educativa. “Una forma sería acceder a la compra en un sistema de créditos factible a lo que gana un docente. Hoy una notebook cuesta $100 mil, una barbaridad. Alguna forma tiene que haber de reconocer todo lo que los docentes pusimos de nuestra parte”.

La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) le habilita el reclamo a los maestros. En su listado de “ocho propuestas para conectar la emergencia con la recuperación y la década de acción”, la comisión regional de Naciones Unidas incluye una canasta básica digital con una laptop, una tablet y una conexión de bajo costo. “Esta materia tiene que estar en la agenda para analizar y para que cada provincia reclame lo que le corresponda sobre el uso e ingreso a las nuevas tecnologías”, señalo Simes.

Grahovac se puso en la misma sintonía que Nicolás Trotta. El Ministro de Educación de la Nación, que durante todo 2020 no contempló un regreso aunque sea segmentado a las aulas cuando la pandemia daba tregua, hasta ayer desbordaba entusiasmo por la vuelta a la presencia de educandos y educadores en las escuelas. Pero en su visita a la provincia de Jujuy empezó a dosificar sus promesas. “La decisión de presencialidad o no en las escuelas queda a cargo de cada gobierno provincial, teniendo en cuenta que no hemos logrado superar aun la pandemia y hay que evaluar cuál es la realidad de cada provincia del país”, dijo en conferencia de prensa.

Por su parte, en la educación superior, cada universidad determinará de manera autónoma cómo será el ciclo lectivo que se avecina. Nadie confía que antes del segundo semestre la actividad pueda acercarse a la nueva normalidad. “La UNRC ha trabajado en protocolos para la vuelta a la presencialidad de algunas actividades. La idea es hacer aquellas que no fueron realizadas en el 2020, como laboratorio con un número reducido de estudiantes en las aulas para evitar los contagios”, manifestó María Florencia Granatto, secretaria adjunta de la Asociación Gremial Docente de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Con el rebrote de contagios en pleno desarrollo, preanuncio de una segunda ola que está por llegar sin que todavía se haya retirado la primera, las expectativas habilitadas por los gobernantes no se corresponden con las recomendaciones sanitarias que repiquetean ante una sociedad cansada de la pandemia que prefiere por estas semanas hacer oídos sordos a los cuidados demandados. El comienzo de clases presenciales suena más a promesas de campaña que a una realidad tangible que permita que las aulas se llenen de bullicios de estudiantes con sordinas de tapabocas. Así son las cosas.