Río Cuarto ya inició la curva del rebrote

Los últimos días reflejaron datos poco alentadores sobre el ritmo de contagios y adelantaron las proyecciones de las autoridades frente a un eventual rebrote. Río Cuarto ingresa a esta delicada etapa sin “toque de queda”.

Por Gabriel Marclé

A comienzos de la semana pasada, Alfil reportaba que la Municipalidad proyectaba para fines enero el inicio del rebrote de Covid-19 que devendría del comportamiento social descontrolado durante las fiestas. Al parecer, el pronóstico se estaría adelantando algunos días, puesto que desde el jueves pasado se comenzaron a dar cifras de contagio que acrecentaron la preocupación de las autoridades.

Solo tres días con más de 45 casos fueron suficientes para encender las alarmas de la estructura sanitaria local, pendiente también a la situación que se vive en otros pueblos de la región. Mientras las reuniones sociales siguen realizándose por fuera de las condiciones de prevención sanitaria, los institutos de salud privada comienzan a prepararse para afrontar una segunda ola que podría llegar antes de lo previsto.

Las señales siguen apareciendo y la curva del rebrote inició su ascenso. Parecía que el ritmo de contagios se había normalizado tras afrontar varios días con más de 30 contagios diarios, registrados al cierre del 2020. Sin embargo, desde el jueves pasado se viene registrando una suba de preocupación: Picos de 55 casos el jueves, 59 el viernes y 47 el sábado, completando un promedio de 31 contagios por día en la última semana.

Al cierre de esta edición no se contaba con la confirmación de los positivos del día domingo, pero fuentes cercanas al COE Regional confirmaron que las cifras podrían mantenerse en el nivel de las últimas jornadas, lo que en el corto plazo llevaría a un promedio superior a 30 proyectado para el mes de enero. “Llegó antes y más fuerte de lo que esperábamos”, confió a Alfil un especialista sanitario de renombre en la ciudad.

 

Municipio en alerta

La advertencia del aumento de casos llegó como parte de eso que parece inminente pero no se quiere reconocer. En medio del periodo estival, justo cuando Córdoba decidió hacer su propio juego alejándose de las recomendaciones sanitarias de la Nación, los sanitaristas se encuentran listos para el periodo de stress que se avecina. Tendrá su efecto en el estado físico y mental del personal médico, pero también en la capacidad de las salas de internación que ya sufrieron el duro golpe de agosto de 2020.

Si los más optimistas consideran que el rebrote tendrá características similares a la del brote inicial, qué quedará para los pesimistas. Lo cierto es que enero comienza a configurarse como la tan temida secuela del año 2020. Mientras la vacuna aparece a cuentagotas, pareciera que una buena parte de la sociedad no entendió lo necesario de hacer tiempo hasta que la mayor parte de la población esté inmunizada, y esto se traduce en los números que algunos adelantan pueden llegar a empeorar.

“No está descartado que Río Cuarto, o cualquier otra localidad de la Provincia, asista a un escenario pandémico incluso peor al que se dio tiempo atrás. Como en el resto del mundo, la segunda ola pega más fuerte”, analizaba otro especialista en salud.

Puertas adentro de la Municipalidad, prima la reserva. Más allá de algún comentario de las autoridades sanitarias, la comunicación oficial carece del grado de alerta que demuestran desde la primera línea de batalla, quienes observan como la problemática avanza a un ritmo más que preocupante. Tanto el secretario de Salud, Marcelo Ferrario, como el subsecretario de Prevención Sanitaria, Lucas Stefanini, reconocen que se avecina lo peor; pero el discurso emitido por la línea central del Gobierno se empeña en acallar las alarmas, tal como lo hicieron días atrás desde El Panal en Córdoba.

Sin duda, los diagnósticos ya se encuentran presentes en las mesas de comando del Ejecutivo municipal y el COE. Sin embargo, pareciera que este no fuera el momento para infundir pánico y preocupación. Eso sí, cuando se actuó de la misma manera en el pasado, la campana de cristal terminó por estallar en sus caras formando uno de los brotes más importantes del país. No se puede cometer dos veces el mismo error, pero parece que esta vez serán no forzados. “La gente ya no nos da bola”, opinaba días atrás uno de los hombres que integra la estrategia sanitaria del Gobierno municipal, algo que tiene mucho que ver con la actualidad del virus.

 

Responsabilidad social

Por más que se reconozca que “la gente se cansó de la cuarentena”, no se pueden avalar los comportamientos observados en los últimos días. No es necesario ver las fotos de la multitud descomprometida que ocupó las playas serranas en el comienzo de año. En Río Cuarto también se continúan dando muestras del incumplimiento de las medidas preventivas, lo que finalmente se tradujo en un aumento de contagios que todavía no llegó a su pico.

La problemática es tan grande que vuelve fútiles los esfuerzos de las fuerzas de control que buscan desmembrar el fenómeno de la desobediencia. El Estado se volvió consciente de la insuficiencia de sus actos cuando los vecinos no ayudan a cumplir el objetivo central. Ni hablar de lo que ocurre en sectores donde la privacidad terminó en un abuso de los privilegios.

Los countries y quintas privadas en los alrededores de la ciudad se convirtieron en zonas rojas del Covid, tal como ocurrió en el pasado, cuando el mayor número de contagios en red se dio producto de reuniones privadas en barrios cerrados. Así lo certifican los informes realizados por la Municipalidad allá por agosto y septiembre de 2020. La historia se repite en la previa al nuevo rebrote.

Pero las autoridades riocuartenses se ciñen al plan delineado por la Provincia. El anuncio del gobernador Juan Schiaretti, negándose a aplicar el “toque de queda” recomendado por la Nación, repercutió de diferentes maneras en la estructura municipal. Aunque la mayoría se mostraba de acuerdo con sostener la estrategia con mejores controles y más testeos, algunos comenzaron a mostrar su desaprobación con una estrategia que definieron como “suave”.

“Córdoba no está atravesando un momento de la pandemia que amerite aplicar estas medidas”, argumentaba Schiaretti durante el informe del pasado jueves, día en el que casualmente iniciaba la curva de rebrote en Río Cuarto. Entre la comunidad médica comienzan a circular las voces de quienes no coinciden con la evaluación del gobernador.

“Tarde o temprano, algo va a tener que cambiar”, expresaba uno de los asesores sanitarios del municipio, consciente del camino que atraviesa la pandemia en esta instancia. Casi todo lo que ocurre por estos días los retrotrae a la delicada realidad del año pasado, cuando se llegó a promediar más de 200 casos diarios con una tasa de duplicación menor a siete días.

Con una responsabilidad social en decadencia y la escasa materialización de las medidas de prevención, pareciera que Río Cuarto está encaminada a repetir la historia que los llevó a tomar decisiones drásticas como el retorno a Fase 1. Restará aguardar por una manifestación pública del intendente Llamosas, la cual podría llegar con el postergado informe epidemiológico de su segundo mandato. Semana clave para la política sanitaria del municipio.