El campo, el opositor que oxigena las finanzas

La tonelada de soja superó los US$500 y la tendencia alcista del precio suma ya un semestre. Así en la Argentina se espera que la recaudación por retenciones alcance los US$ 7079 millones, el 37,32% más que durante la campaña 2019/20. El agro es el sector económico que más impuestos paga y, a la vez, el que mantiene la relación más tensa con el kirchnerismo.

Por Gabriela Origlia 

La tonelada de soja superó los US$500 y la tendencia alcista del precio suma ya un semestre. Así en la Argentina se espera que la recaudación por retenciones alcance los US$ 7079 millones, el 37,32% más que durante la campaña 2019/20 que terminará con cerca de US$ 5155 millones. Las cifras son estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en base a los precios actuales. Hoy comienza el paro de comercialización.

Estos números hacen que los próximos meses de la gestión de Alberto Fernández se parezcan a los períodos que atravesaron Néstor Kirchner y Cristina Kirchner a los que los precios internacionales acompañaron y que los diferenciaron de la situación que tuvieron que andar Fernando de la Rúa y Mauricio Macri.

En el caso de Néstor Kirchner, beneficiado por un período de precios récord de las materias primas, en especial la soja, logró que el país empezara a caminar después de la crisis del 2001-2002. En los años del kirchnerismo –incluida la gestión de Cristina- se duplicó la siembra de soja en el país, que pasó a representar el 60% del total de tierras cultivadas. El campo fue el motor económico y, a la vez, el principal opositor al Gobierno con el que empezó los enfrentamientos cuando en 2008 se aumentaron las retenciones a la exportación de soja.

Pese a las protestas de los productores que se extendieron durante mucho tiempo y a la tensión permanente en el vínculo con el oficialismo, el kirchnerismo tuvo una fuerte dependencia de los recursos que le llegaban por las cargas al campo. Esos ingresos mejoraron la balanza comercial, permitieron aumentar las reservas del Banco Central y sostener el crecimiento del PBI.

Claro que hubo un impacto negativo de la sojización: se abandonó la ganadería (el Estado intervino y frenó las exportaciones de carnes) y cayó la producción de otros granos. En los últimos años esas desviaciones se corrigieron por las medidas tomadas desde la Rosada. Todavía hoy la producción agropecuaria es la que paga más impuestos.

Desde la Bolsa de Rosario explicaron que las dos principales causas de la suba del precio de la soja son: el aumento de la demanda por parte de China que “en la campaña comercial de Estados  Unidos que comienza en septiembre las compras del país asiático fueron un 190% superiores a la del año anterior” y, la sequía que afecta a Latinoamérica y trae preocupación.

Tanto la Bolsa de Cereales de Buenos Aires como la Bolsa de Comercio de Rosario siguen estimando, por el momento, que el área sembrada con los dos principales cultivos de verano (maíz y soja) se mantendría con pocos cambios en la campaña 2020/21 respecto de la previa.

Juan Manuel Garzón, economista del Ieral, indica que se estima que las exportaciones de granos y principales derivados industriales este año –bajo cinco escenarios de volúmenes y precios- aportarían como base US$ 31.000, US$ 4.600 millones más que en 2020. Los mejores escenarios para Argentina serían aquellos que combinan los mejores resultados productivos con los mejores precios, en ellos las exportaciones podrían llegar hasta US$ 36.700 millones y a US$ 10.300 millones la brecha respecto al 2020.

“Lamentablemente estos escenarios lucen poco probables, para que se den la sequía debería dañar bastante a la producción de Brasil, para de esa forma presionar los precios internacionales, mientras que el clima debería acompañar muy bien la producción de Argentina”, indica el economista.

Los escenarios que combinan caídas de volúmenes y de precios serían los menos favorables (entre US$ 25.800 millones y US$ 28,400 millones), pero “afortunadamente” son también poco probables, dado que una caída de producción importante en Argentina, particularmente en soja, difícilmente sea acompañada de una caída de precios internacionales, en el contexto en el que se encuentra el mercado, de menores existencias y demanda bastante firme.

Finalmente, los escenarios que combinan movimientos opuestos de volúmenes y precios, alzas en unos y bajas en otros, arrojan valor de exportaciones de entre US$ 29.000 millones y US$33,000 millones, brechas de entre US$ 2.600 millones y US$ 6.5000 millones. “Estos escenarios tienen mayor probabilidad de ocurrencia dado que las variables se mueven en las direcciones esperadas, en caso de haber problemas de producción en Argentina, los precios respondiendo al alza y lo contrario en caso que la campaña sea buena”, define Garzón.