Ex bomberos salieron a cuestionar el presente del cuartel

Integrantes de los bomberos voluntarios de Río Cuarto que “fueron obligados alejarse”, aseguran que el presente de la entidad es crítico. Reprochan a los directivos de la institución y a la conducción operativa del cuartel por la reducción del voluntariado y el crecimiento de recursos rentados. La política mira con atención el momento de Bomberos porque es demandada permanentemente por mayor asistencia de recursos.

Por Guillermo Geremìa
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“El germen del dinero corrompe a la institución desde adentro”. Los bomberos de Río Cuarto atraviesan un nuevo trance de acusaciones cruzadas entre actuales y anteriores integrantes. Marco Ruiz, referente y vocero de un numeroso grupo de ex miembros de la dotación del cuerpo de servidores públicos se sumó a una polémica que no para de crecer.

Desde el día que los bomberos se quedaron sin agua en el siniestro desatado en la propiedad del ex tenista Agustina Calleri, la polémica no ha cesado pese al esfuerzo por silenciarla por parte de la actual conducción de la sociedad que administra y del jefe del cuartel. Una historia que vuelve a repetirse.

Los ex bomberos voluntarios que se fueron de a pocos alejando del plantel estable han formado un grupo de debate permanente, que incluso se organizó el año para acudir a apagar incendios en las sierras del sur en el momento más críticos de avance de las llamas. Ruiz aseguró en declaraciones radiales que ellos se vieron obligados a irse contra su voluntad. “Fuimos separados u obligados a irnos por cuestiones diarias del manejo de la institución. Esta línea fue maniobrada por la directiva de ese momento y, lamentablemente, esa política interna se mantiene en el tiempo con desconocimiento de las comisiones directivas”.

Los ex bomberos intentaron en su momento formar una lista para competir en las elecciones de autoridades de la sociedad que administra los recursos y estrategias de la agrupación. “Esta comisión directiva modificó el estatuto social en los últimos años en la cual no toman más socios con derecho a voto. Sólo pueden hacerse socios adherentes lo que perjudica la vida institucional de los Bomberos de Río Cuarto”, acusó Ruiz a la actual conducción presidida por Darío Monetti y Fernando Luján. La jefatura operativa del cuartel está a cargo de Guillermo Rafti.

La aparición pública de los ex bomberos motivó que algunos actores políticos se animaran a aparecer en escena. Criticar a los servidores públicos desde la actividad política es cosechar más reproches que adhesiones. El concejal justicialista Armando Chiappe expresó en sus redes sociales su apoyo a las palabras del ex bombero Ruiz a las que calificó de “contundentes”. No son pocos quienes desde el ejercicio de la función pública o la representación parlamentaria se han tenido que “morder la lengua” para no cuestionar algunos manejos de la institución.

“En la institución no hay ideologías partidarias”, aclaró Ruiz. Atribuye los males que padece la institución a comportamientos individuales y a mezquindades particulares de actuales y pasados conductores de los destinos tanto de la Asociación Civil como de la tropa del cuartel. “Aquí hay cuestiones muy internas que suenan hasta banales pero donde hay un régimen de voluntarios paralelos a un régimen de personas rentadas se pueden ver estas situaciones”.

Según el registro de los ex integrantes del cuerpo, Río Cuarto tiene menos bomberos voluntarios que en los años noventa siendo que la ciudad ha crecido en habitantes y se ha extendido considerablemente la mancha urbana. Ruiz defiende que la actividad esté realizada principalmente por una vocación voluntaria y no por efectivos rentados. “Desconozco la situación financiera de bomberos pero sí sé que gran parte del dinero recibido en forma de subsidios se va en sueldos. Bomberos tiene una gran nomina en gente rentada y mucha plata se va en sueldos”, asegura.

Menos bomberos voluntarios disponibles y un plantel de gente rentada que está afectada a tareas administrativas son el núcleo medular del problema de la falta de agua para combatir el siniestro de Villa Golf. El lunes se activó de urgencia el código 11 que convoca a los voluntarios porque no había la cantidad de gente suficiente para acudir a apagar las llamas. “Había un solo motorista encargado de controlar las bombas y había dos unidades y este operador debía controlar las dos autobombas. En un momento la cisterna se quedó sin agua y él no podía con toda la actividad solo”, asegura Ruiz. Y que todo eso quedó registrado en las conversaciones vía redes entre los integrantes del cuartel y también ex bomberos.

La discusión sobre los recursos del cuartel ha puesto indistintamente a los gobernantes en veredas opuestas. Quienes no gobiernan reclaman que se aumenten los fondos para los servidores públicos sin contemplar si son aplicados correctamente a cumplir con las funciones específicas. Mientras que los gobernantes tienen que establecer criterios de asignación de recursos para desde el Estado dejar satisfechos a numerosos sectores que piden por cada vez más ayuda. Los bomberos son una prioridad porque su accionar es determinante a la hora de establecer un límite entre la vida y la muerte. “La sociedad tiene que entender que no estamos en contra de la actividad. Nos sentimos y vamos a ser siempre bomberos. Simplemente queremos poner en vista situaciones que se barrieron bajo la alfombra”, aclara Ruiz, a sabiendas que un amplio sector de la sociedad ve a los bomberos como idealizados servidores públicos que arriesgan la vida por los demás.

No se trata de hacer de la adulación una práctica acrítica. Sino de poner sobre la mesa de discusión aspectos que incluso ponen en riesgo a los propios integrantes del cuartel. Si es cierto que no hay suficiente cantidad de bomberos para asistir a los siniestros se sobre exige a aquellos acuden en cada salida y ello conlleva un peligro adicional. Grieta entre los bomberos rentados y los voluntarios, actitudes personalistas de las distintas conducciones, alta movilidad de integrantes del cuartel, perdida de recursos humanos y efectivos con poca experiencia acudiendo a los siniestros son algunas de las carencias denunciadas por quienes aseguran se vieron obligados a dejar la institución. “Bomberos tiene una crisis institucional y estructural de recursos de personal muy importante”, concluye quien conoce al cuartel desde adentro por haber crecido entre el ulular permanente de las sirenas. Cruda descripción de un presente de una de las más prestigiosas instituciones de Río Cuarto. Así son las cosas.