Concejo: HxC definirá su nuevo presidente de bloque en febrero

Tras el pase de Viola al Ejecutivo se abre una puja entre los distintos espacios que conviven en la bancada oficialista para definir a su nuevo presidente. La oficialización del nuevo titular se dará cuando retome el ciclo legislativo. Mientras, llaryoristas, viguistas y delasotistas pugnarán por el puesto.

Por Felipe Osman

La llegada de Juan Domingo Viola a la Secretaría de Participación Ciudadana fue oficializada a horas de caducar el 2020, cuando el ciclo legislativo en el Concejo Deliberante había llegado a su fin, y por lo tanto dejó flotando en el aire una incógnita que recién se resolverá cuando retornen las sesiones ordinarias en febrero: ¿quién será el nuevo titular de bloque?

En ese largo interregno cada una de las vertientes del peronismo que conviven en la bancada oficialista jugará sus cartas para ubicar en el cargo a un representante de su espacio, aún a sabiendas de que la regla general indica que el nombre del presidente de bloque suele salir pura y exclusivamente de la estilográfica del intendente.

Aun así, viguistas y delasotistas harán lo posible por incidir en la decisión del Jefe Comunal, buscando, sino la instalación de uno de los propios en el puesto, capacidad de “veto” sobre el candidato del Ejecutivo o alguna otra merced en futuros repartos.

Desde luego, los que corren con la delantera para recibir el despacho que Viola acaba de abandonar son los llaryoristas Marcos Vázquez y Nicolás Piloni, por una sencilla razón: el intendente ya ha expresado su interés de llevar a la Presidencia del bloque a un referente puro de su espacio.

Pero aún en el caso de que la disyuntiva quedara finalmente reducida a esos dos candidatos la elección de uno u otro no da igual al resto de los ediles peronistas, que conocen -al igual que el intendente- la importancia de que quien conduzca la bancada tenga, sino ascendencia, al menos buenas relaciones con sus compañeros de bloque.

En principio Marcos Vázquez reuniría más consensos entre sus pares, y cumpliría por igual el requisito de ser una “llaryorista puro”. Piloni, por su parte, es según distintos partícipes de la gestión que conocen sobre las preferencias del intendente el candidato que contaría con más amplio respaldo del Jefe Comunal, aunque es resistido por parte del bloque peronista.

(En ese capítulo, un concejal llegó incluso a prometer su renuncia a un encumbrado referente del PJ capitalino si Piloni es finalmente confirmado como Presidente del bloque peronista. Desde luego, esas y otras expresiones no deben dejar de ser tenidas en cuenta, pero si corresponde observarlas entendiéndolas como parte del juego de tensiones con el cual se dirimen estos asuntos).

Ahora bien, aunque Piloni y Vázquez parecen marchar con la delantera, viguistas y delasotistas no renuncian a dar la lucha para quedarse con la titularidad de la bancada.

El viguismo apuesta a Sandra Trigo, e interpreta que si el cargo quedó vacante a raíz de que un viguista lo dejó para pasar al Ejecutivo, lo más natural es que otro viguista lo reemplace. Sin embargo también debe atenderse al momento en que Viola fue llevado a la Presidencia del bloque.

Sobre el inicio de la gestión a nadie asombró que el viguismo se quedara con la titularidad de la bancada. De hecho, la mayoría de los ediles salieron de sus filas. Pero aunque la primera dama provincial siga siendo percibida por la militancia como la “jefa” de la capital, cierto es también que tras el primer año de gestión algunos dirigentes empiezan a ver en Llaryora una apuesta más segura hacia el futuro.

En síntesis, si en mayo de 2019, cuando se confeccionaron las listas, la preminencia del viguismo era rotunda, hoy ya no lo es en igual medida, y el llaryorismo bien puede empezar a pensar en ocupar parte de los espacios entonces cedidos.

Finalmente desde el delasotismo también apuestan a llevar a la titularidad del bloque a uno de los propios, el concejal Bernardo Knipscheer, pareja de legisladora Natalia de la Sota. Esta alternativa es presentada como un punto intermedio, de equilibrio, una salida que no podría ser interpretada como una derrota ni por el llaryorismo ni por viguismo.

Desde luego, las pretensiones esgrimidas tanto por el delasotismo como por el viguismo no tienen por único objeto implantar a un referente propio en el sillón que deja vacante Viola. Pero sí resulta importante “estar en la fila”, y obtener, sino el premio mayor, algún otro que lime rispideces y deje a todos con buen semblante cuando llegue el momento de retomar la actividad legislativa.