Llaryora lleva a Viola al gabinete y cambia la física del Concejo

El presidente de la bancada oficialista en el Concejo Deliberante pasará a la Secretaría de Participación Ciudadana. Su llegada cambiará no sólo la dinámica del gabinete, sino también la del Legislativo Municipal. Al cierre de esta edición su sucesión como titular del bloque seguía abierta entre viguistas, llaryoristas y delasotistas.

Por Felipe Osman

Martín Llaryora no parece llevar demasiado el apunte al calendario, y lejos de dejarse llevar por el letargo propio de los últimos días de cada año imprime a su gestión el mismo ritmo que a principios de un mayo o finales de un septiembre cualquiera.

Ayer, por caso, presidió una audiencia pública en la que presentó su plan de metas de gobierno, mantuvo una reunión con el senador nacional Carlos Caserio a quien pidió interceda ante el Gobierno Nacional para avanzar en la puesta en marcha del Ferrourbano y participó de la entrega de aportes del programa “Buenas Prácticas Agropecuarias” junto al gobernador Juan Schiaretti y el ministro de Agricultura Sergio Busso. Pero más allá de estos compromisos, de distinta densidad política, acaso las novedades más importantes estén a punto de llegar.

Sobre el final del año el intendente se dispone a hacer algunos reajustes a su gabinete, y sería inminente la llegada de Juan Domingo Viola a la secretaría de Participación Ciudadana, vacante desde la renuncia de Guillermo Marianacci a mediados de agosto.

Este movimiento implicará no sólo modificar el equilibrio del Ejecutivo -que recibirá con la llegada de Viola un jugador con proyectos políticos que no se agotan en el corto plazo-, sino que también repercutirá en el Concejo Deliberante, donde el edil dejará su banca y, con ella, la Presidencia del bloque oficialista. Vamos por partes.

Con la designación de un nuevo secretario de Participación Ciudadana Llaryora pareciera dar un nuevo impulso a una cartera que, según supo indicar su plataforma electoral en 2019, estaba destinada a tener un rol central en su gestión.

A través de esa secretaría el intendente espera alcanzar dos objetivos primordiales: lograr que los Centros de Participación Comunal presten más y mejores servicios a los vecinos y conseguir, de igual manera, profundizar la descentralización iniciada durante la administración de Rubén Martí (1991-1999), dando un paso crucial: la desconcentración operativa, ampliamente resistida por el Suoem.

Pero esta no es la única significación política de la llegada de Viola al Palacio 6 de Julio. Por un lado, su desembarco implica un nuevo equilibrio en el viguismo, entre cuyos jugadores sólo Raúl La Cava aparecía, hasta el momento, como un “súper-secretario” con una amplia incidencia sobre distintos capítulos de la gestión. Dicho sea de pasa, desde la salida de Marianacci esa incidencia se vio ampliada a Participación Ciudadana, quedando a cargo de los CPC. No se sabe aún si el cambio estaba pensado de antemano u obedece a alguna disconformidad del intendente respecto de cómo se manejaron los Centros de Participación Comunal.

Asimismo, los directores de cada CPC también estarán atentos a la llegada de Viola para desentrañar qué les depara el futuro. Según trascendidos, habrá promociones -directores que se sumarán al Ejecutivo- y declives.

A la vez, el propio gabinete, hasta el momento dominado por las figuras del secretario de Gobierno, Miguel Siciliano y, en menor medida, por La Cava, también verá modificarse su equilibrio interno con el arribó del presidente de la fundación Diseñando Ciudad. Habrá que ver cómo se produce esta reconfiguración durante los primeros meses de 2021.

Concejo Deliberante

Mientras tanto, en la bancada de Hacemos por Córdoba en el Concejo hay gran expectativa por saber quién será el próximo “primus inter pares” de los ediles peronistas.

Sobre el inicio de la jornada de ayer los intérpretes más inmediatos de estos forcejeos coincidían en apuntar una suerte de terna de la cual surgiría el próximo presidente formada por Sandra Trigo, Nicolás Piloni y Marcos Vázquez. Una viguista y dos llaryoristas. De entre estos últimos, Piloni sería el más resistido por sus compañeros de bancada, y se dice que hubo incluso quien prometió dejar su lugar en el cuerpo si su elección se confirmaba.

Ya sobre el cierre de esta edición apareció un nuevo nombre, el de Bernardo Knipscheer. Con su elección, el delasotismo también sacaría tajada del movimiento de Viola al Ejecutivo. El llaryorismo, cabe aclarar, ya saldría de por sí beneficiado al aumentar, con la llegada de Pedro Altamira (actual director del CPC Argüello) al recinto, su representación dentro de la bancada. Sin embargo, la mayoría de los consultados coincidió en que resultaría bastante extraño que el titular del bloque no salga (ahora sí) directamente de la estilográfica del intendente.