El juecismo con sobrevalorada imagen sobre su líder

Mientras Luis Juez ambiciona ser nuevamente candidato a gobernador, sus seguidores en el Frente Cívico defienden que sea el dirigente opositor con mejor imagen positiva en Córdoba.

Por Guillermo Geremía
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Humberto Benedetto (juecista) Parlametario Mercosur

“Fue el único que puso la cara durante todo este tiempo de aguas turbulentas, donde Luis se sabe mover muy bien”. La defensa ensayada por el diputado juecista, parlamentario del Mercosur, es una admisión de partes. A Juez le va bien cuando a la mayoría le va mal. Humberto Benedetto defiende públicamente que Luis Juez sea el dirigente opositor con mejor imagen según el último sondeo dado a conocer públicamente por la consultora de Cristian Buttié. El jarrón roto en pedazos que hoy es “Juntos por el Cambio”, en Córdoba en general y en Río Cuarto en particular, hace que en la farragosa reconstrucción de ese espacio político algunos se sienten “pedazos” más importantes que otros. Ese es el caso del verborrágico abogado cordobés.
“Luis tiene una característica de ser un emergente, es un producto de la emergencia que surgió en el 2001 y se trasladó a la gente, con un éxito electoral importante en el 2003 y después continúo ese éxito porque cuando encabezó listas siempre ganó”, afirma Benedetto para validar el derecho que tiene Juez de embarcarse en la aventura de querer ser el candidato a gobernador en el próximo turno cordobés. La tercera y última intentona.
Es cierto que logró la intendencia de Córdoba con más del 55 % de los votos y le peleó voto a voto la elección a Schiaretti en unos comicios que todavía están bajo un cono de sombras. Pero también es realidad que su deriva político-ideológica lo hizo ir del peronismo menemista al antidelasotismo. Fue aliado de Kirchner en la transversalidad y terminó abrazándose a Macri y a los radicales con quienes no ahorró epítetos descalificadores a lo largo de su trayectoria política. Su último ensayo electoral fue aliarse con Olga Riutort a quién denostó cuando era la súper poderosa primera dama de Córdoba. Sus magros votos le alcanzaron para conseguir una banca en el Concejo Deliberante de la capital. De su ocaso político lo rescató Macri haciéndolo primero diplomático y luego diputado nacional.
Según la encuesta de opinión realizada por CB Consultora, en la tercera semana de diciembre, Juez es en la provincia el dirigente opositor mejor posicionado con una imagen positiva del 50,3%, superando a Mario Negri que tiene 48,5% de imagen favorable. Más lejos en la consideración quedan otros potenciales candidatos a la gobernación. Rodrigo de Loredo (40,3%), Gustavo Santos (38,2%) y Ramón Mestre con el 36,6%. Buttié es un consultor muy citado por los medios nacionales a partir de su encuesta mensual en todas las provincias sobre la evolución de la imagen de los gobernadores. Los juecistas no tardaron en subirse a ese ascensor anímico para justificar la ambición de su líder de volver al primer plano de la política cordobesa después de haber dado todos los “barquinazos” políticos en su travesía ideológica sin brújula ni norte.
Según Benedetto, el “veranito juecista” de imagen positiva lleva seis meses y es porque “se ve que ha logrado empatía nuevamente con un montón de gente”. El juecismo de Río Cuarto está dulce porque logró que el séptimo concejal de “Juntos por Río Cuarto” sea Pablo Benítez, presidente del Frente Cívico en la ciudad. Además espera cargos prometidos para sentar a su gente en el directorio del Mercado de Abasto, la empresa mixta que concentra frutas y verduras que se consumen en la ciudad y la región. Donde otros ven desiertos, los juecistas aparecen encandilados por oasis que -hoy por hoy- son espejismos políticos.
No es fortaleza propia sino debilidad ajena. El radicalismo y su turbamulta permitieron abrir picadas para aliados que hoy se piensan como actores políticos a la altura del propio partido centenario. Siendo que en condiciones políticas normales no pasarían más que de meritorios de reparto. El PRO de Córdoba se reorganiza y pone a Macri como líder de la oposición. “El líder del PRO es Mauricio Macri, no hay dudas. Siempre lo fue. Después tenemos dirigentes que son líderes y están en carrera como Larreta, Monzó, Vidal, Santilli, Lousteau, Jorge Macri”, dejó en claro esta semana Javier Pretto, de regreso a la presidencia del partido en la provincia donde Macri se siente “Gardel”.
“No puede ser que si no es radical no pueda ser candidato. Tenemos que llegar a un punto de maduración donde llevemos al mejor candidato. Y hoy el mejor posicionado es Luis Juez”, desafía Benedetto. El mensaje va dirigido a la UCR riocuartense que está intentando buscarle la salida al laberinto interno que dejó la derrota en las urnas que llevará al partido a estar ausente del poder local durante ocho años seguidos, nunca antes sucedido en la historia política de la ciudad. El bloque de la primera minoría hace una conferencia de prensa diaria y presenta periódicos pedidos de informe para zarandear el árbol de inicio de la segunda gestión de Llamosas. Los concejales del PRO y del juecismo aparecen sentados como edecanes de los radicales. Con poco volumen político les alcanza para compartir escenario con la alicaída Unión Cívica Radical.
La depreciación de las acciones políticas del radicalismo hace subir las ambiciones aspiracionales de sectores que hasta ayer estaban en la periferia del radar de posibilidades. Juez se ve en un espejo distorsivo que lo entusiasma. El Sebastián Abreu de la política cordobesa, por la cantidad de camisetas que se ha puesto, cree tener la chance de otra vez ser titular en un equipo que hace rato observa que la única posibilidad que le queda en la cancha es la de hablar. Y pocas veces acertar en sus dichos. Así son las cosas.