Razones políticas en polémica por habilitación de boliches

Por Guillermo Geremía
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“No es una actividad habilitada, ni siquiera evaluada por el COE Central”, habla poco y lo preciso pero cuando dice no deja lugar a dudas. La directora del Centro de Operaciones de Emergencia regional hizo público su malestar y disenso con la Municipalidad de Río Cuarto por haber habilitado recitales, fiestas y actividades nocturnas en boliches bailables. “No existen protocolos para fiestas y boliches. El mismo gobernador lo prohibió y lo planificó para fines de marzo. Lógicamente son una potencial fuente de contagios”, afirmó la doctora Valeria Alaniz en declaraciones periodísticas.

La también vicedirectora del Nuevo Hospital San Antonio de Padua dejó en claro que lo sucedido el viernes de la semana pasada no fue solamente un cortocircuito entre la Provincia y la nueva titular del Ente de Prevención Ciudadana y Gestión Ambiental (ex Edecom) al mencionar en una entrevista para la televisión que los eventos de esparcimiento nocturno autorizados durante el fin de semana contaban con protocolos del COE Regional. Si bien la delasotista Leticia Paulizzi dio su primer paso en el Ejecutivo, tras ochos años de labor parlamentaria, pisando una baldosa floja, el piso estaba mucho más movedizo de lo que se imaginaba.

El Centro Cívico se movió con una energía inusual para un viernes por la tarde para desautorizar a la funcionaria municipal. Hasta el abogado del COE Regional se activó para advertirle al Palacio de Mójica que la Provincia no era corresponsable no sólo de los dichos de la funcionaria respecto de los protocolos sino también de la misma autorización de los eventos. La orden incluso vino de más arriba. Un referente schiarettista con mucho peso político en la ciudad no ocultó su malestar por lo que estaba propiciando el gobierno de Llamosas.

“Esta pandemia ha sido muy dinámica. En marzo los DNU eran emanados por el gobierno nacional, luego se fueron dando libertades a las provincias, y lo mismo ha hecho el gobierno provincial con los municipios”, justificó el Secretario de Salud Municipal al tener que referirse a la polémica instalada entre las dos capitales. Marcelo Ferrario fue abordado por el tema al presentar los Operativos Identificar que se realizarán durante tres días en la plaza central de Río Cuarto, aprovechando el significativo flujo de gente que visita la zona más comercial con motivo de las fiestas de fin de año.

Los argumentos de Ferrario entran en colisión con los fundamentos de Alaniz. Las diferencias entre los médicos sanitaristas podrían considerarse metodológicas entre dos profesionales de la salud. Pero habiendo transcurrido 51 semanas de la pandemia y que todavía no se pongan de acuerdo la número 1 y el número 2 del COE Regional alimenta la percepción de que hay distancias políticas inocultables que conspiran contra la eficacia del mensaje preventivo que deben bajar las autoridades.

“Cuando tenés a alguien que te dice sí por un lado y no por otro, las personas no saben para dónde se tienen que dirigir y puede ser contraproducente a nivel sanitario”, afirmó Alaniz. Sin apelar a un lenguaje más calmo para tratar de apaciguar las aguas sanitarias revueltas.

En el trasfondo político de esta situación están posiciones encontradas entre el mismo gobernador y el intendente. La Municipalidad se vio obligada a emitir una serie de aclaraciones via twitter sobre quiénes y por qué adoptaban la determinación de habilitar los boliches y bailes con músicos.

“Por disposición del Gobierno Municipal desde este fin de semana podrán desarrollarse espectáculos y actividades recreativas y de entretenimiento en la ciudad de Río Cuarto, aplicando el protocolo llamado de «burbujas». Esta decisión es producto del trabajo en conjunto y el diálogo sostenido durante meses entre el municipio y la Cámara Empresaria del rubro”, aclaró el Ejecutivo municipal en las redes sociales. Ninguna alusión al COE Regional ni a las autoridades sanitarias provinciales.

Para quienes les gusta leer debajo del agua hay dos situaciones políticas que alimentan el enojo del Panal con la gestión Llamosas en el comienzo de su segundo gobierno. Por un lado el acercamiento del Intendente al radar nacional de los Fernández. Y en segundo término que el schiarettismo no parece haber recogido en la distribución de cargos del gabinete lo sembrado con el apoyo permanente a Llamosas para que consiga su reelección en obras y presencia de ministros. El área donde se suscitó el conflicto es ahora un loteo de Adriana Nazario, quien también maneja el Ente Municipal de Obras Sanitarias. Dos sectores claves para hacer política si soplan vientos favorables pero también muy desgastantes para los funcionarios. Pueden ser un premio pero también un castigo.

“Nadie busca generar polémica, es basarnos en un centro de operaciones, todo es mediante una autorización y presentación de un protocolo”, insiste la titular del COE Regional. La Provincia abre el paraguas por si la lluvia de casos de coronavirus vuelve a hacerse copiosa. Valeria Alaniz tiene el control de un lugar que debió ser intervenido por la provincia cuando la curva de contagios obligó a Río Cuarto a volver a Fase 1.

“Siempre hay posibilidad de contagio, desde ir a un supermercado hasta en los ámbitos laborales. Desde el 1 de enero se va habilitar el turismo donde va haber una movilidad de personas muy importante y eso puede ser una causa posible del aumento de casos”, responde Marcelo Ferrario, secretario de Salud de Llamosas y subalterno de Alaniz en COE Regional. Lenguajes diferentes para un mismo asunto de quienes debieran estar manejando el mismo idioma sanitario a esta altura de la pandemia. Y con el rumor de la segunda ola acercándose. Así son las cosas.