Fin de año en el Panal: deuda, vacuna y equilibrio con Nación

Por Bettina Marengo

Con una mesa chica reducida, que incluye a Ricardo Sosa, Silvina Rivero, Alejandra Vigo, Jorge Montoya para los temas políticos nacionales, el siempre influyente consultor Roberto Sposetti, y no muchos más, el gobernador Juan Schiaretti finaliza el pandémico 2020 a la espera de la vacuna contra el Covid (tanto para los cordobeses como para él mismo, que ha visto enfermarse a funcionarios cercanos), y con la expectativa de cerrar en enero la reestructuración de la deuda en dólares.

El gobierno provincial aspira a estirar lo más posible los plazos de pago de los casi 1700 millones de dólares que se están renegociando, para que Schiaretti finalice su mandato en 2023 “blindado” de urgencias con la deuda. Sin quita ni reducción de intereses, diferir los vencimientos hasta el próximo gobierno sería un buen resultado para el Panal, afirmó una fuente que sigue la negociación con los bonistas.

El Panal cerró el año político con las elecciones victoriosas de Río Cuarto, y ahora considera “muy posible” que se suspendan las PASO y que las definiciones electorales con el peronismo nacional y el Frente de Todos pasen a octubre, algo que aliviaría mucho al mandatario. Si fuera por él, el PJ Córdoba sería un partido provincial con alianzas tácticas.

Sin embargo, en el PJ muchos dicen que, más que las elecciones del 2021, donde se descuenta que Juntos por el Cambio se quedará con dos de los tres senadores que se recambian, al gobernador le preocupa su salida ordenada del poder. En esa línea inscriben cualquier posible designación al frente del Ministerio Publico Fiscal, cargo que dura cinco años y que lo trascenderá.

Acomodar la deuda y garantizar el pago de jubilaciones y sueldos al sector público son los dos grandes focos de Schiaretti para la primera parte de 2021, además del inicio de la vacunación para el Covid en la Provincia, tanto con la vacuna que compre la Nación como con las que logre cerrar la provincia. Para ello se están relevando recursos humanos y dispensarios en el interior, con la idea de comenzar el 15 de enero, según aseguraron dos intendentes que hablaron con este diario.

Si logra ese escenario virtuoso, la dependencia con la Nación bajaría de intensidad, que es el objetivo de Schiaretti. Hasta entonces, el Panal sigue en el equilibrio con el gobierno nacional: vota en Diputados lo que puede sin tensar con lo que le dictan las encuestas o los grupos de poder de provincial, y negociando voto a voto con la Casa Rosada. O prioriza su acuerdo con los sectores más conservadores, como sucedió con el cuádruple voto de rechazo al aborto legal o como sucedería con la reforma de la Procuración General de la Nación, donde el schiarettismo (como informó hace dos semanas este diario) condicionó su acompañamiento a un inexistente consenso político en la cámara baja.

“El schiarettismo no se habría expedido sobre temas como el aborto, reforma judicial, modificación de Procuración General, si no hubiera tenido obligación, porque no los considera prioritarios en medio de una pandemia y con la situación económica que hay. Si pudiera, no diría nada”, aseguraron.