El Suoem busca un avance sobre los Servidores Urbanos

Tras meses de serios retrocesos, el sindicato intenta ahora un avance sobre el programa que ofreció al Palacio 6 de Julio herramientas clave para reducir la pauta salarial. Apunta a quedarse con los coordinadores de los “chalecos celestes”.

El 2020 no fue el año del Suoem. Durante el primer ejercicio del peronismo al frente de la ciudad el sindicato municipal se encontró con un adversario de peso que, además de contar con el apoyo absoluto del Centro Cívico, encontró en la pandemia al mejor de los aliados para impulsar un ajuste de los costos salariales.

La emergencia sanitaria no sólo ofreció al Ejecutivo municipal argumentos aparentes para concentrar poderes extraordinarios, también lo dotó de un amplio consenso social respecto de la necesidad de reducir la principal partida del presupuesto y de una excusa perfecta para alejar a los empleados del Palacio 6 de Julio durante meses en los cuales ejecutó un plan calibrado con antelación para salir airoso de un conflicto con el gremio.

Ese plan tuvo distintos pilares, pero uno de los principales fue el programa de Servidores Urbanos, que data del 2007, pero que el peronismo reforzó para suplir la mano de obra las Áreas Operativas, que concentran a las reparticiones más combativas del Suoem.

Junto a la ampliación de funciones del COyS y de la Tamse, los “chalecos celestes” fueron vitales para darle el brazo a torcer al sindicato en el extensísimo devenir de un conflicto que promete sumar nuevos capítulos el año próximo, aportando la fuerza de trabajo necesaria para que la gestión no quedará paralizada durante su primer año.

Para lograr esto, el Palacio Municipal sumó nuevos servidores urbanos. Según estimaciones realizadas por el Suoem, el programa cuenta en la actualidad con alrededor de 1.800 trabajadores. Un verdadero ejército de reserva para desinflar las protestas del sindicato.

Ahora bien, aunque nadie vaya a confesarlo, una fracción menor de ese número está integrada por “chalecos celestes” que delegados del propio Suoem ubicaron en el programa, según aseguran distintas fuentes con llegada a la gestión y al sindicato.

El gremio sabe que si quiere recuperar terreno el año próximo debe contrarrestar la ventaja que implica para el Ejecutivo contar con mano de obra disponible para suplir a la Áreas Operativas durante la adopción de medidas de fuerza, y la intención es permear al programa y ubicar alfiles propios como coordinadores de las cuadrillas de trabajo en las que se subdividen los servidores urbanos.

La maniobra, desde luego, no es sencilla. Pero de resultar, convertiría en una ventaja propia lo que hoy es una franca desventaja.

Desde el Palacio Municipal afirman que la ingeniería jurídica de la que se han servido para tomar mano de obra de distintas cooperativas es segura, y que el riesgo de que quienes hoy participan del programa intenten acceder a la estabilidad laboral como empleados del municipio es nulo.

En el Suoem no están tan convencidos de que así sea. Y dentro de la conducción hay quienes se entusiasman con la posibilidad de sumar a las huestes propias a los “chalecos celestes”.

El paso previo para lograrlo es, justamente, ubicar a algunos de sus adeptos como coordinadores, lo que ya constituiría una victoria en sí misma, puesto que aún si no se lograra el objetivo de máxima, a saber, unir a su causa a los servidores urbanos, ya contarían con puestos de mando clave para entorpecer el funcionamiento del programa.

En el Palacio 6 de Julio conocen estas intenciones, y es probable que intenten algunos cambios para dificultar los propósitos del sindicato y blindar el programa frente a la posibilidad de que el Suoem busque desvirtuarlo.

Mientras tanto la tregua entre el gremio y la gestión sigue vigente. El último acuerdo paritario fijó en mayo la fecha para que cada una de las partes se siente a una nueva mesa de negociación en la que se fijará un reajuste por los meses que van de noviembre del 2020 a abril del 2021. Sin embargo resulta más que probable que el gremio vuelva a la carga antes de esa fecha para reclamar por el recupero de la séptima hora de jornada que el Concejo Deliberante recortó en mayo.

Por lo pronto el Ejecutivo tiene decidido decretar receso administrativo durante enero, con lo cual un recrudecimiento del conflicto difícilmente pueda darse antes de febrero.