Con boleto como excusa, Mestre confrontó a Llaryora

El exintendente radical cuestionó a su sucesor por llevar el pasaje a $43 desde enero. Dijo que los diputados de Córdoba y el kirchnerismo “son lo mismo”.

Por Yanina Passero

Prácticamente, el radical Ramón Mestre puso la otra mejilla ante el amplio abanico de críticas que el intendente Martín Llaryora y sus alfiles desplegaron antes y durante el primer año de gestión. Todas, muy duras. Fueron contadas las oportunidades en las que recogió el guante, pese a que la “herencia” fue un recurso que justificó cada una de las avanzadas más dramáticas del gobierno peronista de la ciudad.

Mestre delegó el rol opositor en los ediles que le responden en el Concejo Deliberante, capitaneados por Alfredo Sapp. Incluso, hubo un tiempo prolongado en el que prefería abstenerse de hacer declaraciones sobre la gestión de Hacemos por Córdoba, quedando disculpado por el velo de corrección política que imponía la emergencia sanitaria en los albores de la pandemia. Hubo intervenciones medidas, aunque el radical decidió romper el molde con el pan dulce y el brindis de fin de año.

El pasado miércoles, Llaryora anunció que en enero autorizaría una suba del boleto del transporte urbano, anclado en $31,90 desde la última reactualización, en agosto de 2019. En Cadena 3, el responsable del Ejecutivo prometió que sería menor a los $50 y que el incremento no sería “de un solo saque”. El titular de la Secretaría de Movilidad, Marcelo Mansilla, dio precisiones esa misma tarde: el 1 de enero, la tarifaria sufriría una suba del 35% que lo colocará en $43.

Mestre, criticado con dureza por la deuda externa e interna del municipio, decidió hablar por esta suba inevitable. “La verdad es que cuando anunció que aumentaba el boleto a $50, pensaba que si yo lo hubiese anunciado hubiese sido tapa de todos los diarios. Hoy es un tema que ha pasado subliminalmente”, se quejó, pese a que la decisión oficial tuvo profusa cobertura en todos los medios cordobeses.

“No es un tema menor, metió un impuestazo tremendo a comienzo de año. Pero lo más llamativo fue que obvió decir que hubo una continuidad en las políticas de aplicaciones que nosotros habíamos llevado adelante con el tema del seguimiento de los baches o alumbrado”, pidió el copyright. La referencia fue utilizada para relativizar la importancia de este lanzamiento (o relanzamiento) prometido y pedir el debate sobre el estado general del transporte.

Y comparó: “Anunció que el mes que viene iban a llevar adelante la exposición de esta aplicación, cuando en realidad hay que analizar la demanda, la oferta, la calidad que tiene el servicio con relación al costo. Si hoy preguntamos cuantos colectivos están dado vuelta en la calle, seguro vamos a ver menos de la mitad que cuando estábamos nosotros. Teníamos un promedio de 900 unidades por día en la calle. Hoy funcionan no más de 350”.

Seguidamente, pidió a los diputados que responden al gobernador Juan Schiaretti que exijan más subsidios para el interior del país, para Córdoba. «Hoy de 10 pesos, nueve se quedan en AMBA y uno viene a Córdoba», remarcó y aseveró: «El federalismo no existe porque los gobernadores están todos de rodillas. Todas las leyes que se aprobaron este año, los diputados de Schiaretti las votaron. Son socios del kirchnerismo».

La comparación final debe leerse en clave electoralista, pese a que Mestre eligió esquivar las preguntas sobre su futuro con la típica frase: “no pienso en candidaturas” o “la prioridad es la unidad del partido”. Ya no es secreto que los socios de Juntos por el Cambio están moviendo sus piezas en el tablero local y nacional con miras al 2021 y la escala final, el 2023; a su vez, nadie oculta que Llaryora se afianza en la lista de nombres para el próximo recambio del peronismo cordobés.