El viguismo sumó su primera intendenta

El espacio que lidera la diputada nacional acaba de cosechar, con el triunfo de Carolina Basualdo en Despeñaderos, su primera intendenta “pura”.

Por Felipe Osman

Inmerso en una interminable danza de acercamientos y distanciamientos con el Frente de Todos, el peronismo de Córdoba sigue sin dar certezas sobre cuál será su apuesta en las elecciones legislativas del año próximo, si habrá de presentar una lista de candidatos puros o si, por el contrario, aceptará una alianza electoral con el oficialismo nacional. Mientras la incógnita se prolonga, ambas fuerzas preparan a sus principales figuras para un hipotético test en las urnas.

En ese escenario Hacemos por Córdoba imagina una posible candidatura de la primera dama provincial a una de las tres bancas que la provincia debe renovar en la Cámara de Senadores, y en atención a ello el viguismo ha iniciado un plan expansión territorial, con la idea de hacer crecer la imagen de Alejandra Vigo en el interior. (La agenda de género, junto a la inauguración de Puntos Mujer en distintos puntos de la provincia, es uno de los principales vehículos para la ejecución de ese plan).

Carolina Basualdo pasó por el ministerio de Educación de la Provincia, donde se desempeñó como Coordinadora de Cultura y Educación, estando a su cargo las Salas Cuna y el programa “Córdoba con ellas”, para luego pasar a la secretaría de Equidad. En ambos casos, lo hizo bajo el madrinazgo de Alejandra Vigo.

Este domingo, cuando se confirmó su triunfo por un holgado margen frente a Hugo Olmos (Unidos por Despeñaderos) y Héctor Pena (Juntos por el Cambio), el propio gobernador, Juan Schiaretti, junto a Vigo la felicitaron en una llamada de Zoom que fue proyectada en una pantalla gigante tras el escenario donde los funcionarios y legisladores del Gobierno Provincial celebraban junto a Basualdo su victoria.

El saludo del gobernador y la primera dama provincial, lejos del tono institucional que Schiaretti (casi) siempre sostiene en ocasiones del estilo, fue mucho más descontracturado, casi paternalista.

La elección de Basualdo al frente del municipio de Despeñaderos representa la llegada de la primera viguista pura a una intendencia, y se da en un momento en el que el espacio que lidera la diputada nacional se encuentra abocado a construir territorialmente en pos de una hipotética candidatura al Senado.

Esto parece darle un plus de importancia en la consideración del oficialismo. Aun tratándose de un distrito sin peso específico en el mapa provincial, la elección era importante desde lo simbólico, ya que se trataba del último test electoral que Córdoba tendrá antes de las legislativas nacionales. Pero a esto se suma el hecho de que el triunfo bien puede reafirmar el cariz particular que el viguismo imprime a sus reivindicaciones de género en un momento en que el bloque Córdoba Federal ha recibido fuertes críticas del colectivo feminista a raíz de su voto en contra de la legalización del aborto.

Atento a la agenda de su base electoral y, más aún, atento a no ceder la totalidad del voto de los sectores más conservadores a Juntos por el Cambio, Hacemos por Córdoba rechazó la legalización de la interrupción anticipada del embarazo sabiendo dos cosas: la primera, que su voto no era determinante, es decir, que nadie le achacaría el fracaso de la iniciativa, ya que esta contaba con los votos necesarios para atravesar la Cámara Baja. La segunda, que en el Senado nadie podrá reprocharle nada, ya que el voto de Córdoba está en poder de Carlos Caserio.

Pero aunque la jugada fue leída como la de menores costos, esto no implica que ellos hayan sido nulos. Desde luego hubo reproches y, desde luego, esos reproches continuarán. Pero aun así el viguismo podrá defender su compromiso con el movimiento feminista desde otro costado, a saber, ser un espacio que trabaja para dar mayor protagonismo a las mujeres en la política, y no sólo en cargos legislativos, sino también en puestos ejecutivos de relevancia.

La llegada de Basualdo a la Intendencia de Despeñaderos suma un nuevo antecedente a una lista de mujeres que alcanzan cargos de importancia de la mano del viguismo que, a decir verdad, crece. En ella están Claudia Martínez, Laura Jure, Soledad Ferraro, Nadie Fernández, Natalia Quiñonez y un largo etcétera.

Tanto es así que, en la Capital, hay quienes ya confiesan su preocupación de que en las próximas internas Vigo reclame -ya sea motu proprio, ya sea a instancias de su círculo- una cuota de género en el reparto de cargos partidarios. Ese será, sin lugar a dudas, un capitulo para seguir de cerca en la evolución de la interna capitalina del PJ.