La Argentina de Aerolíneas

El cierre del aeropuerto de El Palomar deja en evidencia las consecuencias del cogobierno sindical: un país chiquito para los que viven prendidos de impedir el desarrollo.

Por Javier Boher
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el palomarBuen día, amigo lector. Qué lindo saber que el año se va terminando y va quedando atrás este horrible 2020. Qué malo saber que todavía queda algo de tiempo para que los que andan con ganas de hacer alguna macana se la van a rebuscar para regalarnos otra amargura.

No sé si a usted le pasa lo mismo, pero cuando parece que acá se la van a ver en figuritas para superarse ¡zas! salen con alguna nueva de abajo de la manga y nos tenemos que poner todos a patalear porque nos agarraron más de sorpresa que la AFIP cuando vendés en “no-blanco”.

La semana pasada salió el colectivo feminista a celebrar la media sanción del aborto en Diputados, mientras por otro lado le pegaban una ajustada a los abuelos que parecía una sesión de quiropraxia y no una del Senado. Cuántos matrimonios no se hubiesen terminado si las esposas tuviesen la misma tolerancia a esa costumbre de desdecirse que le tiene la gente al Marinero Beto (ya no es capitán, ha sido degradado por razones obvias).

Es increíble cómo funciona la mente humana, filtrando y poniendo matices en aquellos lugares en los que no debería haberlos. Seguro que usted se ha dado cuenta la forma en la que se le perdona todo al gobierno que venía a empacharnos a asado y nos trajo Ahora 12 para comprar pan dulce. ¿En lugar de IFE van a mandar una caja navideña para que no se note cuánta gente se quedó sin trabajo?.

Usted es una persona inteligente, amigo lector, y se habrá dado cuenta de que el país va en una lenta progresión a hacerse cada vez más chiquito. ¿Se acuerda cuando el petiso chamuyero cogobernaba la muni con el SUOEM? El tipo te lo vendía como un reconocimiento al denodado esfuerzo y sacrificio de los empleados municipales, pero en realidad era un peaje que les pagaba para que estuvieran más becados que amante en la Legislatura.

Ese mismo modelo de matriz diversificada con inclusión social, sarasa y firulete es el que ha impulsado el FDT (Fornicando Demencialmente a los Tontos) respecto al funcionamiento de un país que cada vez más va entrando en la palma de una mano (más precisamente la izquierda, porque a la derecha los sindicalistas, funcionarios y demás yerbas la tienen ocupada lacerando sus gónadas).

En estos años y meses hemos visto una alianza entre el kirchnerismo duro y el sindicalismo de los gordos que es más indestructible que la de la coca con el fernet (con el agregado de que el exceso del mencionado cóctel redunda en exactamente el mismo resultado).

No nos podemos olvidar de Hugo, el Barón de Bedford, que con sus bloqueos sometió durante años a cuanta empresa pretendiera tener algún servicio de logística medianamente importante. Cómo olvidarnos del “Pata” Medina o el “Caballo” Suárez, que eran virtualmente socios de cualquier emprendimiento en su rubro. Finalmente los siempre eficientes y educados sindicalistas de Aerolíneas Argentinas, con trato más preferencial que los jubilados y las embarazadas en la cola del súper.

Casualmente esos muchachos son los que estuvieron festejando este fin de semana porque el cierre del aeropuerto de El Palomar va a destruir la poca competencia que podían llegar a tener. Nada de que la gente vuele barato, no señor: ¿cómo vamos a permitir que por eso los chicos de La Cámpora dejen de perder millones de dólares jugando a que saben administrar empresas?.

La noticia fue peor que el arbitraje en el partido de Belgrano (de paso, ya que hablamos de sindicalismo y poder, le recuerdo que el club que ganó es el del presidente la AFA, que antes era sindicalista y sigue siendo yerno de Hugo Moyano). De golpe dejaron un país menos conectado y con el precio de los pasajes como para que a los aviones se los tomen los que vienen con dólares.

Eso sí, los sindicalistas de Aerolíneas y los que juegan a la revolución aérea desde un puesto político en la empresa están más felices que testigo de jehová en la sección aberturas del Easy.

Esto es como dijo alguien en twitter: cuando se cerraban ramales ferroviarios era lo peor del neoliberalismo; ahora que cierran aeropuertos es progresismo. Cambiarle el collar al perro no hace que el perro sea distinto: cada vez que haga caca el olor va a ser el mismo.

Llegamos al final, estimado. SI algo le deseo es que no espere ver algo que sea efectivamente en beneficio de la gente, ¿sabe por qué?. Porque para que los amigos de Máximo jueguen a los empresarios de los aviones con plata ajena le tuvieron que recortar fondos a Salud, Desarrollo Social y Hábitat.

Paciencia. Ya se termina el año.