Preocupa, dentro del FdT, no repetir los errores del pasado

Sobre el final del 2020, los distintos dirigentes del Frente de Todos en Córdoba apuestan a posicionarse en las vísperas de un año electoral. El desafío, encolumnar a todas las vertientes detrás de un liderazgo fuerte que diseñe y ejecute la estrategia local.

Por Felipe Osman

Cuando el Frente de Todos era apenas un experimento recién salido de la probeta de Cristina Fernández y el ahora presidente era un flamante candidato postulado por su vice, encumbrados dirigentes del kirchnerismo -entusiasmados con la nueva aventura- no renegaban en admitir desde Buenos Aires “en Córdoba hicimos todo mal”, para completar agregando “esta vez hay que hacer las cosas de otra manera”.
Hablaban, desde luego, de la deficiente manera de construir poder que el Frente para la Victoria exhibió en la provincia a lo largo de sus doce años a cargo de la Casa Rosada, y de la necesidad de no incurrir en las mismas torpezas.
El Frente de Todos intenta ser, en efecto, un “rebranding” de su antecesor, introduciendo una serie de cambios -hasta el momento, cosméticos- para seducir a espacios del peronismo que el cristinismo no solo no intentó cooptar sino que se ocupó de repeler.
Para lograrlo necesita evitar repetir los errores del pasado, y de entre ellos el que más preocupa es la imposibilidad que otrora existió, entre los dirigentes a cargo de los principales sectores del kirchnerismo, para lograr fijar un estrategia conjunta y respetarla, sin codazos, zancadillas u otras variantes de fuego amigo.
En resumen, deben superar su balcanización, dejar atrás el mote de “tribus k”, y construir un esquema renovado que funcione de manera sistematizada y respete una cadena de mando predefinida. Pero hasta el momento, eso no parece haber sucedido.
En apariencia, los principales referentes del Frente de Todos en la provincia concentran por estos días sus energías más en cerrar el 2020 con un buen posicionamiento particular que en compartir actos y ocasiones que despejen cualquier duda sobre su juego conjunto.
La Cámpora, liderada en Córdoba por la Diputada Nacional Gabriela Estévez, se prepara inaugurar una delegación cordobesa del Instituto Patria. El valor simbólico del asunto no es menor. El Instituto Patria es la voz de CFK.
Hay quienes aseguran que la diputada estudia empezar a recorrer las seccionales de la ciudad en las próximas semanas. Ver en compañía de quien lo hace será un dato a tener en cuenta.
El sub secretario de Obras Públicas de la Nación (e intendente de Villa María en uso de licencia), Martín Gill, se avoca a la gestión y día a día participa de inauguraciones de obras junto a intendentes de distintos puntos del país. Ayer, por caso, inauguró una obra vial en Las Varillas, y el acto contó con la participación remota del gobernador Juan Schiaretti y del presidente Alberto Fernández, pero no con la de ningún otro referente de peso del Frente de Todos en Córdoba.
El diputado nacional Pablo Carro, cuya banca se pondrá en juego en las próximas elecciones, cultiva sus relaciones con otros integrantes de la Cámara Baja que comparten su extracción gremial, pero no así con los referentes locales del oficialismo nacional.
El kirchnerismo universitario también se divide en distintas vertientes que apoyan, cada una, a diferentes alas del Frente de Todos extramuros de la Casa de Trejo.
Desde luego, cuesta saber si la aparente dispersión del FdT cordobés es tal o si, por el contrario, se trata de una estrategia según la cual cada quien cultiva en su jardín para unir luego lo cosechado. Pero si se da valor al archivo, la primera hipótesis parece cobrar más fuerza.
Debe señalarse, sin embargo, una diferencia entre el Frente de Todos y su antecesor, el Frente para la Victoria. La entente construida bajo la conducción del binomio Fernández cuenta ahora en Córdoba con un dirigente cuyo peso específico hace razonable imaginar una conducción unívoca, el senador nacional Carlos Caserio, que aporta un mayor volumen político al armado y que lleva a las filas del frente a intendentes, legisladores y dirigentes puros del PJ.
Esta característica podría impedir que el modelo tribal del Frente para la Victoria termine sobreimprimiéndose en el Frente de Todos. Aunque hasta el momento no parece haberlo conseguido.