Llaryora usó 30% para sueldos (igual que Mestre en 2019)

El intendente consumió el mismo porcentaje del presupuesto total que su antecesor en el primer cuatrimestre de este año. Habrá que esperar las futuras ejecuciones para conocer el impacto de las medidas de ajuste que el peronista encaró apenas comprobó que la cuarentena obligatoria había llegado para quedarse.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

A horas de cumplirse el primer aniversario del regreso del peronismo al gobierno de la ciudad, el equipo económico del intendente Martín Llaryora publicó los primeros datos oficiales de su administración. Con los datos, los alfiles del referente de Hacemos por Córdoba desactivaron duros cuestionamientos públicos sobre la transparencia de su gestión.

Durante el último semestre, opositores y periodistas reclamaron esa información útil para tener una aproximación al estado real del municipio. Al inicio, los funcionarios consultados explicaban que no había posibilidad de ofrecer un pantallazo de las cuentas por los supuestos blancos informativos que dejaba el radical Ramón Mestre, quien, precisamente, había remontado el escándalo por corrupción con la creación del Portal de Gobierno Abierto y la expulsión de los funcionarios sospechados. Más adelante, soportaron los embates de los bloques en el Concejo amparándose en el estado de excepción que habilitó la pandemia inédita.

Cierto es que con el debate del presupuesto y el paquete económico 2021, la demora ya no podía justificarse seriamente. Fue el presidente de la bancada oficialista, Juan Domingo Viola, el responsable de calmar las ansiedades y comunicar que la ejecución presupuestaria estaría disponible a primera hora. Así ocurrió.

Teniendo en cuenta que la insignia del primer año de gestión fue la búsqueda de la contracción de las partidas salariales, nos detendremos en este rubro.

En materia del gasto de personal, de enero a abril de este año, el jefe del Palacio 6 de Julio consumió el 30% del presupuesto 2020 para afrontar los compromisos con sus empleados. En concreto, la partida se llevó en cuatro meses $7 088 millones, contra los $5 080 millones que desembolsó Mestre en 2019. Para explicar la diferencia, hay que aclarar que el presupuesto en actual ejecución había recibido la autorización de un incremento del 43% para este rubro, en sintonía con la inflación prevista para este año. Ahora bien, en términos de esfuerzo presupuestario, Llaryora y el radical destinaron el mismo porcentaje (30%) del presupuesto total para cubrir los haberes de los municipales.

Habrá que esperar las futuras ejecuciones para conocer el impacto de las medidas de ajuste que Llaryora encaró apenas comprobó que la cuarentena obligatoria había llegado para quedarse, ofreciéndole una oportunidad histórica para ahorrar en un segmento del gasto que sólo conocía curvas ascendentes.

Apenas inició su administración, Llaryora dio señales de su intención de achicar la partida salarial apuntando a la reducción de horas extra y prolongaciones de jornadas, un adorno salarial que representa entre el 30 y el 40% de los haberes de los afiliados del Suoem. Asimismo, pasó el peine fino a los contratos con un intento fallido de cancelar 300 y el pago no remunerativo de la última cuota de la paritaria que cerró Mestre.

Al medio, la secretaria General, Verónica Bruera, anunció la apertura del régimen de jubilaciones anticipadas para lograr un ahorro de $75 millones mensuales. Las acciones asomaban insignificantes para cortar la cabeza del gigante y se verifican en el compromiso presupuestario expuesto que no varió en la comparativa con el mismo período del año anterior.

Pero la pandemia permitió lo inimaginable: Llaryora redujo a una hora la carga laboral de los empleados públicos que impactó en todos los ítems remunerativos del salario; y pateó la paritaria hasta hace unas semanas, donde concedió un 23,4% y la promesa de reabrir la mesa recién en mayo del año que viene. Las medidas tenían un carácter de urgencia por la caída de la recaudación que cerró en 16 puntos reales para el período enero- octubre, según el secretario de Economía, Guillermo Acosta.

Decíamos, para develar la incógnita sobre el manejo de la partida salarial resta esperar que el Ejecutivo complete la información del cuatrimestre de la tijera dorada. Recién ahí podrá comprobarse si las medidas encaradas -históricas, por cierto- fueron efectivas y suficientes para equilibrar el uso que se hace de los aportes de los contribuyentes.

Por el momento, el objetivo de trabajo sigue planteado, a la espera de resultados concretos. Con motivo del primer presupuesto elaborado por el staff económico de Llaryora, Acosta prometió la reducción de la dedicación salarial en un punto para el año que viene. Actualmente, estaría en un 50%. El desafío en inmenso.