La interna de los seis días en el PRO promete desempate porteño

Las líneas en puja no ceden a sus pretensiones iniciales, pese a que los popes del partido a nivel nacional pidieron una lista de consenso para la renovación de autoridades.

Por Yanina Passero

La Junta Electoral del PRO, en su acta número 21, dejó asentadas dos fechas clave para dirimir con internas el futuro esquema de autoridades partidarias. La presentación de listas es inminente: este lunes, antes de la medianoche, los competidores deberán apuntar la nómina de consenso, o bien, las propuestas que se someterán a un padrón final de 18 812 afiliados, el domingo 7 de febrero, si el Covid lo permite.

Hasta el más desprevenido se dará que cuenta que la fuerza a nivel nacional no dejará librado al azar, o la evolución de la crisis sanitaria, la resolución de la puja local que cordobeses y porteños califican de “irrisoria” e “insustancial”, por no citar los adjetivos más cómicos e irreproducibles a los que apelan sus participantes, por respeto a la corrección que exige un texto periodístico.

A días del plazo perentorio, el deseo común de evitar las urnas se resignifica. Veamos la postura de los dos espacios en pugna.

Los monzo-larretistas

La línea que integra el actual oficialismo partidario provincial y que hoy lidera Darío Capitani, realizaron una propuesta de unidad a la facción de la actual titular del PRO Capital, Soher El Sukaria, y que suma, aunque sin unificar personería, al diputado Héctor Baldassi; intendentes como Pedro Dellarossa y Eduardo Romero, y al colectivo de empresarios conocido como G25.

En resumidas cuentas, la pretensión de la línea que se referencia a nivel nacional con el expresidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, es la siguiente: la presidencia provincial del PRO no se negocia y, asoma como futuro sucesor del legislador villamariense, el joven abogado Oscar Agost Carreño, actual apoderado del partido.

¿La Capital seguiría en manos de El Sukaria? Ni sí, ni no. La línea de fundadores del macrismo cordobés -de la que también formó parte de la diputada hasta que se consumó la ruptura en la última elección de diputados- ofreció dividir seccionales y “conversar” quien reemplazará a la macrista paladar negro, quien no podría repetir por mandato de la Carta Orgánica del PRO.

Precisamente, la generosidad o la necesidad imperiosa de un acuerdo no habrían movido a los ideólogos de esta propuesta. La confianza emana del trabajo previo de afiliación. Así lo explicaba un encumbrado del oficialismo partidario: “Si bien a todos los espacios proporcionalmente se nos cayeron un 30% de las fichas presentadas para esta interna, creemos que seguimos estando en mejores condiciones para la elección por la cantidad de nuevos afiliados, viejos afiliados y dirigentes en capital e interior: por lo que del lado nuestro vamos a empujar a que se haga la interna y dejen de poner palos en la rueda”.

La valentía es sólo discursiva. Los monzo-larretistas saben que en Buenos Aires esperan que prueben su capacidad de generar consensos internos, especialmente, cuando Juntos por el Cambio se prepara para disputar-recuperar espacios de poder con el kirchnerismo cuyo líder ha quedado devaluado por los efectos de la pandemia y las desautorizaciones permanentes de Cristina. Macri y Larreta fueron claros: la prioridad no son los asuntos internos, sino el fortalecimiento del armado territorial.

Además, hay otro hecho objetivo para limar la fortaleza que parece emanar del número ventajoso de afiliados. Sin una sola ficha, Baldassi logró el respaldo suficiente entre los popes nacionales del PRO para mover en 2016 al entonces presidente del partido cordobés, Javier Pretto.

De todas maneras, tensarán la soga porque es cierto que si El Sukaria se embarca en la hipotética interna no la ganaría, siempre suponiendo que todos los afiliados que le responden fueran a las urnas. Es probable que la oferta del monzo-larretismo se ajuste un poco más a la expectativa de la primera legisladora musulmana.

El Sukaria, famosos e intendentes

Se da por descontado que la diputada nacional no cederá su influencia en la Capital, como esperan sus retadores, pese a las presiones que ejerce sobre su espacio el calendario electoral. De todas formas, la imagen que pretenden proyectar es la de tranquilidad cuando desde su círculo señalan que la agenda de temas que se debatirá en el Congreso debería ocupar el centro de la atención política y partidaria.

Esta semana, avanzará el debate sobre el aborto, el nuevo cálculo jubilatorio y es probable que el miércoles ingrese el proyecto de suspensión de las primarias abiertas.

Como sea, la actual presidenta del PRO Capital, pese a su macrismo expuesto, hace méritos con Larreta. Como todos en el partido, saben que la independencia que les prometió Patricia Bullrich para atender los asuntos del partido cordobés puede caer en saco roto si en estos seis días no hay avances en términos equilibrados para las partes.

Para evitar hablar de triunfos o derrotas, todos esperan la liberación de las responsabilidades políticas con un desempate porteño.