El balance y futuro de Juntos por Río Cuarto

Por fuera del golpe de realidad, la que será principal oposición del llamosismo apunta a rescatar “lo positivo” del cruce electoral. Victoria en el centro, diferencias cortas, con un sostén en la tensión del escenario provincial y nacional.

Por Gabriel Marclé

Hay dos tipos de perdedores: están los que, ante la derrota, muestran su peor parte y los que se apropian del resultado como una lección que sirva para mejorar. Sin embargo, la política no se mueve con las mismas reglas que, por ejemplo, el deporte. Al primer golpe de efecto, solo se habla de grandes ganadores e inmensas derrotas. Algo similar ocurrió el pasado domingo, cuando la diferencia de seis puntos pudo haberse transformado en el último clavo del ataúd para la alianza Juntos por Río Cuarto.

Unas 72 horas después de la derrota, sus referentes comienzan a hablar de levantar los pedazos y comenzar una reconstrucción. “No estamos pensando tanto en lo que vendrá de acá a cuatro años, sino en lo que tenemos que hacer desde el día uno en el lugar que nos toque como oposición”, adelantó uno de los integrantes del espacio.

El “resurgir” del espacio radical-PRO tiene asidero en los resultados. Pese a la derrota en manos de la estructura oficial, las bases del proyecto siguen sustentadas por la identidad que define a una parte de los riocuartenses. Son el 35,21% de los votos, apenas 3700 votos menos que la fórmula ganadora. Si se pone de esta forma, quitando de lado que el 50% del electorado se mostró desanimado por ir a las urnas, los guarismos terminaron siendo bastante benévolos para el frente opositor.

“Después de perder por 14 puntos en 2016, perdemos por el 5.7%”, destaca entre los balances positivos una de las figuras del frente. El avance respecto a la última elección local fue notorio. ¿Qué cambió en ese tiempo? Para Juntos por el Cambio, Río Cuarto sigue teniendo un potencial significativo en sus intenciones de dar vuelta la torta política del país. Después de todo, el candidato radical se enfrentaba al “super equipo” de Municipio, Provincia y Nación.

Las urnas del domingo revelaron también que el centro de la ciudad es el distrito en donde Gabriel Abrile resultó victorioso, un sector que había perdido el radicalismo en 2016. Eso no es poco, menos si se suma a la historia del PRO en las contiendas electorales presidenciales. Por esta razón, los observadores externos continúan poniendo fichas al proyecto que intentará reconstruirse desde la principal propuesta opositora.

 

Futuro de Abrile

Poco más de 24 horas después de su derrota, Gabriel Abrile se mostraba de vuelta a la labor médica en el Hospital San Antonio de Padua. El gesto tuvo múltiples interpretaciones, pero una de ellas abonaba la teoría de su retiro del escenario político local. Al menos así lo entendían quienes, desde hace algunos meses, levantan críticas sobre el proceso político que lo llevó a convertirse en el candidato a intendente de la oposición.

“Te hablo de la etapa anterior a su contagio, antes que vinieran los asesores de Mendoza y la pauta de campaña. ¿Te acordás cuando se hacían memes con él? En esa época estaba solo, lo asesoraban mal. Tan mal que parecía que lo querían retirar de la política”, sugirió una fuente que siguió de cerca el proceso interno de la propuesta opositora.

Lo apuntado presentaba una nueva mirada sobre el derrotero que llevó hasta la elección del 29-11, donde Abrile sufrió una transformación que distaba bastante de los tiempos en donde se lo veía perdedor por 20 puntos. Si se cuenta la interna de 2016, el médico afrontaría su segunda caída. Es por eso que, para algunos integrantes de la historia de la UCR, los días de Abrile en la primera línea política estaban contados.

No es el mismo diagnóstico que realizan los que acompañaron la candidatura del médico hasta último momento, quienes evitan hablar de un proceso finiquitado. “Él tiene definido seguir en política. Creemos que el resultado lo pone en valor como nuevo dirigente, un nombre que causó grandes sensaciones en el electorado y que se enfrentó a una alianza de tres poderes”, aseguraron desde su equipo político.

¿Acaso Gabriel Abrile continuará siendo el gran referente político de la alianza Juntos por Río Cuarto o su destino será el mismo de Eduardo Yuni, derrotado por Llamosas en 2016? Una parte de la UCR sostiene que su candidatura fue la de un “ave de paso” y que su destino parece seguir más cerca de la terapia del hospital que de la representación política, como lo han hecho los ex intendentes Benigno Antonio Rins y Juan Jure, actualmente legisladores provinciales.

Un bloque fuerte

Más allá de Abrile, JxRC piensa en el Concejo Deliberante. Claro está que el resultado obtenido estuvo lejos de las pretensiones y expectativas que habían generado en los últimos dos meses de la campaña. No se consiguió la victoria, pero reconocen que todo podría haber sido peor.

Para empezar, la primera oposición no se alejará mucho del lugar que ocuparon los últimos cuatro años. Misma cantidad de bancas, pero nombres más afincados a la base de la alianza. Se trata de personalidades que se identifican con el rumbo político que pretende darle esta nueva conformación, coincidentes con el proyecto de ciudad que buscarán poner en juego desde un legislativo que los tiene como primera minoría.

En cuanto a las bancas, Juntos por Río Cuarto ha ganado en acuerdos que le dan algunas certezas sobre los cuatro años que tendrán por delante. El viejo Cambiemos se ha liberado del lastre socialista, caracterizado por el “cangurismo” que los terminó aliando con el peronismo cordobés. En esta nueva etapa, JxRC quiere evitar sorpresas como las que le propinó el espacio liderado en Río Cuarto por Roberto Birri.

Lo que se volverá más notorio en el corto plazo tendrá que ver con el cambio de personalidad del bloque con respecto al último ciclo. El Concejo Deliberante podría llegar a replicar el tono de los enfrentamientos entre trincheras del escenario nacional, dejando atrás la modorra del tiempo pasado para convertirse en la real oposición al llamosismo. Eso sí, se impondría la UCR por sobre el PRO y las otras corrientes que integran la alianza, por lo que se espera un bloque bien radical.

 

Besso, ¿ex radical?

La tensión por la definición del nuevo cuerpo legislativo llegó a colmar la agenda política del miércoles. La Junta Electoral definió que finalmente serían 3 los bloques del Concejo Deliberante, cerrando la incógnita sobre el posible ingreso de un cuarto en discordia: la reclamada banca de Riocuartenses x la Ciudad, cuyo candidato a intendente era Eduardo Scoppa. Al frente no le dieron los números y Miguel Besso, quien había logrado acomodarse en el primer puesto de la lista, se quedó fuera del cuadro.

“Me parece que tuvo su lección”, comentaba al pasar un integrante de la que será primera minoría respecto al caso del ex titular del Concejo Económico y Social. Desde la tribuna radical no tuvieron precisamente elogios para quien supo ser uno de los referentes del espacio y hasta llegaron a acusarlo de ser funcional al proyecto que terminó en la reelección de Llamosas.

En el día de las urnas, los integrantes de Juntos por Río Cuarto miraban de cerca el desempeño del partido liderado por Eduardo Scoppa, quien obtuvo casi el 5% de los votos. El candidato a intendente de RxlC pertenece a la UCR. Pero Miguel Besso resultó ser el blanco de tiro elegido por la mayoría radical. Alguno llegó a poner sobre la mesa que el comité partidario debería evaluar expulsarlo del partido, alentando sospechas sobre su connivencia con el peronismo para restarle puntos a Abrile. “Hay que dejarlo, antes de convertirse en ex radical, me parece que se convirtió en ex político”, ironizaba un integrante de la oposición.