Dinámica audiovisual

Los estrategas del marketing digital han trazado una barrera para determinar quiénes todavía son aptos para entrar en el juego de la red social Tik Tok y quiénes jamás podrán entender su funcionamiento: la irrupción de MTV, hace casi 40 años, es la bisagra que separa a unos de otros.

Por J.C. Maraddón

El 1 de agosto de 2021, MTV cumplirá cuarenta años de funcionamiento, con varias generaciones educadas visualmente a través de videoclips que acompañan las canciones de moda. Después de casi cuatro décadas, ya podemos evaluar cuál ha sido la consecuencia de la irrupción de aquel canal que reunió en su programación el contenido que antes era difundido por envíos dispersos en distintos horarios de diversas señales. Y, más allá de las conclusiones a las que arribemos, lo indudable es que aquel fue un momento bisagra en la industria del entretenimiento y que no afectó sólo a la industria discográfica, sino a la cultura en general.

Desde sus inicios, el rock había puesto un mayor énfasis en su imagen de lo que lo habían hecho los estilos que lo precedieron. Pero era impredecible que se fuera a llegar a esta instancia, en la que para difundir una canción iba a ser falta acompañarla de una pieza fílmica en la que los intérpretes podían aparecer o no. Eso que había empezado como un recurso extra que se utilizaba para llegar al público, se convirtió en un elemento indispensable para cualquiera que estuviese dispuesto a dar a conocer de modo masivo una propuesta que, en su origen, sólo estimulaba el sentido auditivo.

En paralelo con el lanzamiento de MTV se produjo también el despegue de un nuevo lenguaje audiovisual, que poseía muchas similitudes con el que empleaban los creativos publicitarios. Se buscaba cautivar la percepción de los receptores y para ello se recurría a una compaginación vertiginosa y a cámaras subjetivas que provocaban un efecto hipnótico. En obras de apenas tres o cuatro minutos se concentraba un tropel de trucos que se dirigían a los jóvenes y lograban que les entrara por los ojos aquello que, en realidad, debería haber ingresado solamente a través de sus oídos.

De allí en adelante, las nuevas camadas de consumidores musicales que habían incorporado esta nueva forma de acercamiento a sus bandas y solistas favoritos aprendieron a disfrutar del formato y, cuando YouTube desplazó a MTV como soporte de los videoclips a principios de este siglo, no dudaron en buscar allí lo que con anterioridad únicamente conseguían en la televisión. Ha sido un cambio de mentalidad descomunal, que marca un quiebre entre quienes tienen más y los que tienen menos de cincuenta años y, por lo tanto, estaban en la adolescencia cuando los videos musicales se establecieron en la cima de la popularidad.

Los estrategas del marketing digital han trazado esa barrera para determinar quiénes todavía son aptos para entrar en el juego de la red social Tik Tok y quiénes jamás podrán entender su funcionamiento. Como ya ha ocurrido con sus predecesoras, esta aplicación de origen chino captura por ahora el interés de los adolescentes y –como mucho- de los veinteañeros, pero hay quienes le ven un enorme potencial para perforar ese techo y elevar el promedio de edad de los que la utilizan, tal como ha venido sucediendo con Facebook, Twitter e Instagram, que de a poco también sedujeron a los adultos.

Estudios de medios especializados aseguran que esos televidentes de MTV que durante largos años fueron masajeados por la estética de los videoclips, constituyen un segmento muy apetecible para Tik Tok, cuyo eje gira, precisamente, en torno a compartir videos. Gente que, más allá de haber superado los 30 y hasta los 40, está en condiciones de asimilar los códigos de la red social de moda, por haber crecido embobada ante una pantalla que, aunque no estuviera conectada a internet, le proporcionaba una dinámica visual moderna. Tan moderna que, cuatro décadas después, todavía no ha perdido su vigencia.