La estrella que baila

En la serie documental de 2019 “Maradona in Mexico”, disponible en Netflix, que sigue el paso como DT en Sinaloa del astro argentino fallecido hace siete días, se aprecia el vínculo estrecho del crack con la música y la extraordinaria semejanza entre los sones norteños y el cuarteto cordobés.

Por J.C. Maraddón

Desde hace una semana, cuando se conoció la noticia del fallecimiento de Diego Maradona, no ha habido día en que algún aspecto de su vida (y de su muerte) no haya estado en el foco informativo de los medios de comunicación. Y hasta los detalles menos trascendentales de su biografía y su personalidad han sido objeto de comentarios, porque se sabe que su nombre siempre atrajo, atrae y atraerá a las multitudes, cualquiera sea lo que se diga de él. Así, entre todo lo que hemos escuchado en los últimos siete días, también se lo analizó como bailarín y cantante.

Por su puesto, es fácil detectar elementos coreográficos en sus desplazamientos como jugador. Y se ha repetido hasta el cansancio, antes y ahora, la secuencia donde practica jueguitos con la pelota en un precalentamiento, mientras de fondo se propala el clásico “Live is Life”, de la banda austríaca Opus. El vínculo de Maradona con la música siempre fue muy estrecho y su forma de moverse en la cancha ha tenido una musicalidad indiscutible. Hasta en el salto del famoso gol a los ingleses cuya autoría se le adjudica a “la mano de dios”, se pueden señalar rasgos correspondientes a un paso de danza.

También ha sido difundida una y mil veces en estas jornadas la canción de Alejandro Romero con la que Rodrigo Bueno le rindió homenaje a su ídolo cuando lo fue a visitar a Cuba. Esa pieza, que el propio Maradona prefería entre todas las que le rendían culto, se inscribe dentro de lo que es la sonoridad cuartetera tal como la entendía el Potro: una mezcla entre el cuarteto característico, el pop melódico, el rock y la percusión caribeña. Y, por sobre todas las cosas, el acordeón como instrumento sobresaliente, apenas por debajo de la voz cantante en cuanto a importancia.

Lo insólito es que esa clase de combinaciones también se ha manifestado en zonas muy alejadas dentro del continente americano, donde se puede verificar la existencia de músicas regionales que ofrecen enormes similitudes con la impronta cuartetera, aunque sean corrientes que jamás establecieron contacto entre sí. Uno de esos estilos es la polka norteña, que es por demás popular en los estados mexicanos colindantes con el territorio estadounidense. Si tenemos en cuenta que la polka forma parte esencial del fermento a partir del cual se origina el cuarteto cordobés, se hace más sencillo comprender el porqué de ese parecido.

En la serie documental de 2019 “Maradona in Mexico”, disponible en Netflix, se aprecia con nitidez la sintonía del crack argentino con la música y la extraordinaria semejanza entre los sones norteños y el tunga tunga cordobés. Aunque en los siete episodios de esta producción lo que se intenta reflejar es el impacto que tuvo el arribo de Maradona en 2018 como director técnico del Dorados de Culiacán en Sinaloa, hay largos tramos en que suenan canciones o se oyen los tambores de la hinchada, en tanto que las imágenes muestran a la estrella del fútbol mundial danzando con desenfado.

Y como tema principal de la banda sonora, también acompaña los créditos el tema “Diego Maradona llegó”, por el grupo sinaloense Evolucion Quattro, donde se perciben citas al hit de Rodrigo “La Mano de Dios”, tanto en la forma de estructurar la letra como en una parte de acordeón que replica aquella composición cuartetera. En el fervor maradoniano, se unen así dos expresiones artísticas que habían estado hasta ahora distanciadas la una de la otra, ignorando todo lo que tenían en común. En ambos casos, el ritmo invita al baile, así sea en el vestuario de Dorados como en el Sargento Cabral.