La anarquía del año XX, Guerra Civil puma

La escalada de violencia twittera entre detractores y partidarios del rugby ha dejado expuestas grietas más profundas que aquellas de las que siempre se habla.

Por Javier Boher
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Junio de 2023. Ha llegado el final. Tras dos años y medio de intensos combates, las partes acceden a cerrar un acuerdo sobre la fría arena de una desolada playa de Villa Gesell. Tiene sentido: aquí se iniciaron las escaramuzas en el verano de 2020 que servirían como puntapié para lo que se conoció como “La anarquía del año XX, Guerra Civil puma”.

Robando el nombre de lo ocurrido dos siglos antes, lo que parecía la lucha de un sector de la sociedad por buscar justicia ante un aberrante crimen se convirtió en una serie de combates ideologizados por la impericia de un gobierno que debió pintar los edificios de verde aborto para mantener unidas las filas.

La gota que rebalsó el vaso fue una imperdonable ofensa a la mayor de las divinidades, Diego Armando Maradona, que ocupa la cúspide de la actual Iglesia Nacional Maradoniana. A dos siglos de aquel episodio -y siguiendo el modelo de la iglesia anglicana- el presidente es la máxima autoridad eclesiástica, medida que debieron adoptar tras clausurar los canales negociadores con el Papa Francisco, perdiendo el paraguas místico que legitimó parte de su discurso.

Néstor Iván Kirchner III se ha encargado de pulir, a través de una nueva encíclica, los deberes que corresponden a los feligreses de la tradicional iglesia. El diezmo (representativo de la carne del diez) será repartido entre el Consejo de Los Diez, un simbolismo para representar al resto del equipo que comía de Maradona.

Parte de los postulados fundacionales del culto surgió de aquellos convulsionados años, en los que la Tendencia Revolucionaria Originaria de Liberación Obrero-Sexual (simplificado en su acrónimo, TROLOS) combatió duramente contra la Confederación Heteropatriarcal Elitista y Tradicionalista “Organizados Zurramos” (más conocida como CHETOZ).

Fueron años de duros combates, que recrudecieron a partir de la Batalla Virtual del Carpetazo Twittero, que le valió una suspensión deportiva a quien posteriormente se convertiría en General Supremo del CHETOZ, Pablo Matera. Aunque en aquella ocasión algunos advirtieron sobre los riesgos de poner una vara tan rígida y revolver el pasado en busca de mugre, la mayoría -enceguecida por causas explotadas por los factores de poder- tomó partido en una guerra que pronto sumió a todos en la anarquía.

El Mariscal Jorge Rial, una de las máximas autoridades del bando TROLOS, incentivó la campaña desde el pedestal que se le asigna a los eunucos que llevan la voz cantante en el coro, no sin antes lanzar su noche de los cuchillos largos hacia aquellos que recordaban su pasado machista, misógino y homofóbico.

La escalada fue tan fuerte que las elecciones legislativas de 2021 se debieron suspender, atento a la proliferación de células autónomas que empezaron a sabotear los locales partidarios de sus rivales. Así se fracturó el país en dos grandes territorios, La República Rugbista de Chetoslovaquia -en el centro opulento, agroganadero y elitista- que le disputó la soberanía Argentina a la Liga Confederal de Ducados Peronistas -poderosa en la lealtad que sus súbditos exhiben hacia los señores feudales-.

Todo siguió así hasta que la llegada de 2023 vislumbró la derrota del bando rugbier. Concentrados en llorar cada vez que suena el himno, abandonaron la lucha para entrenarse de cara al mundial que se disputó en Francia. Diezmadas sus filas, el otro bando no demoró en derrotarlos hasta obligarlos a firmar la claudicación en un terreno tan simbólico como las playas gesellinas.

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La situación que se ha vivido en los últimos días es descabellada: es más probable que sancionen a un rugbier que tuiteó barbaridades cuando no era nadie, que a una gran cantidad de políticos registrados en actos de corrupción, sobre los que se abrieron decenas de causas que poco a poco fueron atacadas con su intención de ir por la justicia. Es increíble.

Para el bando progresista, el delincuente que te mete un balazo porque no te pudo robar nada es una víctima, así como el violador se puede recuperar para tener otra oportunidad, pero un deportista no se puede recuperar de sus errores del pasado (salvo que sea Maradona o cualquier otro futbolista, a quienes se les perdona todo por jugar a un deporte nacional y popular).

Al final parece ser que todo era contra los deportistas (runners, rugbiers, surfer, remero), mientras hay que agradecerle a un Insfrán que hace 25 años está poniendo de pie a Formosa o a un Moyano que bloquea la producción con sus camiones.

Está mal que Matera haya dicho de adolescente que hay que salir a pisar negros, pero no tiene igual condena un Brieva que dice que hay que pisar viejos macristas que marchan. Está mal que Petti hable de los bolivianos, pero no que Hebe los eche de la plaza. Está mal que Socino hable mal de los judíos, pero se bancan a antisemitas como Luis D’Elía o Guillermo Moreno.

No debería hacer falta aclarar que todos esos ejemplos son barbaridades, que son criticables y deben ser absolutamente repudiadas. Lo que parece que también hay que decir es que para el racismo, la misoginia, la xenofobia o la homofobia no puede haber bandos que reduzcan las condenas según la pertenencia. La vara debe ser la misma para todos, no un capricho según las simpatías políticas del momento.