Descentralización: ¿objetivo renovado para el 2021?

Con el Presupuesto 2021 presentado, el Palacio 6 de Julio empieza a despedir el año de la pandemia y a direccionar su atención al primer año de gestión bajo circunstancias medianamente ordinarias. Participación Ciudadana nunca perdió, en lo formal, su rango de secretaría, y su presupuesto aumentó. ¿Regresa el objetivo de la descentralización?

Por Felipe Osman

Un 2020 que parecía interminable empieza a quedar arrinconado por el calendario, y lo hace acompañado por la perspectiva que, junto a una buena dosis de optimismo, genera el anuncio de una vacunación masiva que convierta a la pandemia en poco más que un mal recuerdo.
El municipio se prepara para dar comienzo a lo que sería, de ser acertados tales vaticinios, el primer año de gestión del peronismo bajo condiciones medianamente normales, sin restricciones a la circulación y la actividad económica que mengüen su recaudación, con todos los empleados municipales de regreso en sus puestos de trabajo, con un sistema de transporte público volviendo a recibir altos niveles de demanda y, en general, con la agenda ordinaria de la ciudad volviendo a revelarse.

Con todas sus dificultades, el 2020 ofreció sin embargo algunas oportunidades, y la principal de ellas fue crear un escenario inmejorable para que el Ejecutivo llevara adelante un reajuste de los costos salariales que desde antaño asfixian las cuentas del municipio dejando un margen muy escueto para aplicar recursos a la ejecución de obra pública o la eficientización de la prestación de servicios.

Esta oportunidad, con sus bemoles, fue aprovechada por el peronismo, que con un presumible grado de exagerado optimismo asegura destinará durante el 2021 sólo el 49 por ciento de sus recursos al pago de salarios.

Sea o no exacto ese número, no hay dudas de que la ciudad contará con una mejor relación de costos, y vale entonces preguntarse a qué aplicará esos recursos o, mejor aún, cuáles de los objetivos que en diciembre de 2019 presentaba como centrales para su gestión volverán, con renovadas fuerzas, a buscarse en el ejercicio que está a punto de comenzar, y si tras un accidentado 2020 habrá algún reajuste en los equipos de gobierno.

Uno de los programas más declamados por el peronismo durante la campaña electoral y sus primeras semanas al frente del Palacio Municipal, y tal vez el que más paralizado quedó por la pandemia, fue el de descentralización. En el camino no sólo quedó la intención de profundizar sobre el esquema décadas atrás diseñado por Rubén Martí, sino también el secretario de Participación Ciudadana, Guillermo Marianacci, que renunció a su puesto a mediados de agosto.

Hoy, el presupuesto 2021 proyecta un incremento de recursos para el área de un 41 por ciento, pasando de 1.924 a 2.719 millones de pesos. Al mismo tiempo, la secretaría que dejó vacante Marianacci nunca perdió rango de tal, ya que ninguna ordenanza la convirtió, desde lo formal, en un apéndice de Políticas Sociales.

Antes de que su anterior titular fuera desplazado, trascendidos apuntaron a que la secretaría le había sido ofrecida al diputado Paulo Cassinerio, que habría declinado el ofrecimiento. Por estos días cobran fuerza versiones de que el puesto le habría sido ofrecido nuevamente.

Con una relación entre la conducción del Suoem y el Ejecutivo que ha comenzado a balancearse, y que según algunos incluso empieza a trabajar de manera colaborativa, no sería extraño que la descentralización o, mejor aún, la desconcentración operativa, empiece a ganar fuerza.

Atiéndase sino a otro dato: la Secretaría de Políticas Sociales es la que más ha visto crecer su presupuesto, que aumentó en un 69 por ciento, pasando de 1.119 a 2.031 millones de pesos. Su programa insignia es, hasta el momento, el de Servidores Urbanos, vitales para la referida desconcentración.