Unidad en escena, tensión tras bambalinas

El festejo por la victoria del intendente reelecto dejó señales de una eventual implosión. Bajo el maquillaje de armonía, la interna del PJ cordobés se sintió más fuerte que nunca y la aparición del presidente Fernández acentuó el forcejeo.

Por Gabriel Marclé

Los flashes apuntaban directo hacia los abrazos y sonrisas que brillaban en el escenario de la victoria, en la noche del domingo que terminó ratificando la primera reelección del peronismo desde la vuelta a la democracia. Juan Manuel Llamosas era el protagonista principal, pero se rodeó de actores secundarios -y no tanto- que se robaron más de un titular en la noche de celebración. Pero lo que se mostraba en el show principal lejos estaba de lo que ocurría tras bambalinas, ese lugar de rencores.

En las tablas se habían colocado ocho sillas, cada una con el nombre de quienes tomaron parte en el camino hacia la reelección. Estaban Provincia y Nación, cada uno con sus intereses y discursos particulares. Desde el gabinete provincial, el vicegobernador Manuel Calvo llevó al público un cálido abrazo de parte del gobernador, quien finalmente no estuvo presente ni siquiera a través de videoconferencia. También estuvieron los diputados Carlos Gutiérrez y Claudia Márquez, representantes del PJ cordobés. Las sillas nacionales estuvieron ocupadas por los ministros Cafiero, De Pedro y Katopodis.

Sin embargo, el show estuvo en los extremos. En cada una de las puntas se sentaron dos mujeres referenciadas en la historia del cordobesísmo de los últimos 20 años. A la derecha de Llamosas se encontraba Adriana Nazario, ex diputada y pareja de José Manuel De la Sota hasta el momento de su muerte. A la izquierda estaba Natalia De la Sota, hija del ex gobernador y uno de los centros de atención de la noche.

El intendente dijo las palabras finales de su discurso de victoria y en el escenario todos se tomaron de las manos, levantándolas en el aire y formando una cadena humana. Sin embargo, todos miraron hacia la derecha de esa fila, donde minutos antes se encontraba Adriana Nazario. La ex diputada se había retirado del escenario sin dar explicaciones y se perdió la foto de la victoria. No solo se bajó de la plataforma, sino que se retiró del acto. No aguantó hasta el final. ¿Por qué?

 

Cosas de familia

Las diferencias se vuelven cada vez más notorias. En el acto del domingo, De la Sota y Nazario se cruzaron, pero no se saludaron. Podría decirse que en medio del vínculo que unió sus historias podrían existir ciertos resquemores más propios de la intimidad familiar. Pero la abrupta salida de la ex pareja del “gallego” durante los festejos tuvo que ver más con la desgastada relación política entre su espacio y el oficialismo. Como si esto fuera poco, el creciente protagonismo de Natalia De la Sota la fue relegando del plan de juego.

La referente del espacio político La Militante reapareció en la escena pública hacia finales de la semana pasada, justo cuando comenzaba la veda de los candidatos. A través de redes sociales, Nazario se dirigió a los vecinos para pedirles que acompañaran con su voto a Juan Manuel Llamosas, utilizando el “nosotros” inclusivo para transmitir su pertenencia al proyecto que pondrá en marcha el intendente en su segundo mandato.

“Nadie se lo pidió”, aseguraba un allegado a la mesa chica del llamosismo, desde donde se mostraron algo sorprendidos por la acción. La referente del peronismo local hablaba motu propio desde la representación del espacio político La Militante, el mismo que desde hace algunos meses comenzó a despegarse del círculo más cercano al intendente. Solo basta ver cómo se produjo el armado de listas que acompañaron a Llamosas durante la campaña y que ahora integrarán el nuevo Concejo Deliberante.

La Militante pasó de tener una fuerte influencia en los proyectos del Ejecutivo municipal a bajar varios peldaños en la nómina de alianzas. En 2016, Leticia Paulizzi -referente del espacio- comenzó a presidir el bloque de Hacemos por Córdoba en el Concejo Deliberante tras ocupar el puesto 2 en la lista de candidatos y el domingo pasado ni siquiera estuvo presente en los festejos. Sí lo hicieron Ariel Batahuer y Marisa Fernández, puestos 7 y 10 de la lista peronista.

La agrupación de Nazario parece no estar cumpliendo un rol de importancia en los planes del peronismo de renovación, como sí lo hacen otros espacios vinculados al actualizado PJ cordobés y los seguidores del proyecto nacional que comienza a liderar Alberto Fernández. Las diferencias afloraron en los cuatro años y provocaron divisiones incluso hacia dentro de La Militante, desde donde pretendían llevar a Adriana Nazario como candidata por la intendencia en 2016. Finalmente fue José Manuel De la Sota quien le cortó esa posibilidad.

Pero el clima enrarecido de la noche dominical no solo se sustentaba en el recelo de los otrora laderos principales del llamosismo, sino por las nuevas caras que representan el músculo militante que se pondrá en juego a partir del 9 de diciembre cuando Llamosas asuma un nuevo mandato. Entre los líderes de esta nueva corriente está Natalia De la Sota, una mujer con apellido en el peronismo cordobés que comienza a querer volar más alto.

La política también está hecha de legados, pero la actual vicepresidenta de la Legislatura de Córdoba busca darle una vuelta de tuerca al plan de unidad y centralidad peronista que su padre había iniciado. Es por eso que su nombre representa mucho a la actualidad del proceso que atraviesa el partido en todo el territorio nacional.

Más allá de los que se resisten a pensar en una Córdoba subsidiaria del Gobierno nacional, De la Sota pretende representar una mirada de integración sin perder la personalidad que su padre supo darle al partido en la provincia. Su crecimiento puso en jaque a varios procesos que buscaban subsistir en este periodo de incertidumbre, entre ellos el encabezado por la líder de La Militante. En el armado de sucesiones parece no haber lugar para personalidades como la de Nazario.

 

El Panal Vs. La Rosada

¿Peronismo unido en Río Cuarto? Las fotos capturaron una cualidad adhesiva generada por la victoria de Llamosas. Aún así, ni bien terminó el acto, ya se comenzaron a percibir los primeros ruidos de lo que podría convertirse en una eventual implosión.

Lo primero que llamó la atención fue la ausencia del gobernador Schiaretti, quien tenía programada una aparición vía Zoom y finalmente pegó el faltazo. Al parecer, no le gustó nada que la primera autoridad en celebrar el triunfo fuera el presidente Alberto Fernández.

Una vez terminada la transmisión, lejos de las cámaras, el vicegobernador cordobés Manuel Calvo habría participado de un breve encontronazo con los representantes de la Nación. El peronismo cordobés intentaba marcarle la cancha al movimiento nacional, haciéndoles ver que “en Río Cuarto, juegan de visitantes”, mientras Cafiero y compañía apuntaban a “kirchnerizar” la victoria.

La foto de unidad puso a Llamosas en una encrucijada de la cual tendrá que salirse rápidamente, teniendo en cuenta que tanto el schiarettismo como el albertismo están pendientes de la dirección hacia la que se incline su Gobierno. La puesta en escena del domingo sigue en marcha, pero parece que a los actores les está costando cada vez más permanecer en personaje.