El Frente de Todos quiere que Río Cuarto sea su Marcos Juárez

Más allá de la unidad del peronismo cordobés, el albertismo festejó el triunfo de Llamosas como un renacimiento político posible aun en pandemia y recesión. El festejo, como una boda con tensión familiar.

Por Bettina Marengo

El gobierno nacional apuesta a que la elección de Río Cuarto sea su Marcos Juárez, la ciudad donde nació Cambiemos tras el exitoso comicio municipal de la alianza radical-PRO, en 2014 y que fue preludio del triunfo del 2015. Con perfil bajo por el contexto anti K riocuatense, el Frente de Todos se involucró, desde hace algunos meses, más de lo que se sabe en la campaña y la estrategia electoral del reelecto intendente Juan Manuel Llamosas, que ganó con el peronismo unido y la boleta del schiarettista Hacemos por Córdoba. El domingo, el oficialismo nacional pasó a cobrar.

El albertismo vivió con euforia el resultado, casi como un renacimiento político. Nacionalizó la elección no tanto por el experimento de unidad, sino porque le da una importancia mayúscula a un triunfo en la segunda ciudad de Córdoba, enclavada en el rancio antikirchnerismo sojero. “Hacemos por Argentina”, sintetizó el presidente Alberto Fernandez en su mensaje al ganador. Lo que se buscó fue un mensaje político sobre la capacidad del Frente de Todos de articular victoriosamente con los peronismos locales y provinciales, sin jugar por la periferia.  En la Casa Rosada se vivió como un doble triunfo porque el candidato de Juntos por Río Cuarto, Gabriel Abrile, contó con el apoyo del ascendente alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien habría puesto una consultora política a disposición de la campaña.

El albertismo, si pudiera, habría terminado el año con la foto del domingo.

El presidente Alberto Fernández envió a lo más granado de su gobierno a celebrar con Llamosas, y estuvo presente por Zoom.  Era imposible no suponer que el gobernador Juan Schiaretti se iba a irritar por la parada copada, y de hecho lo manifestó no grabando el mensaje de felicitaciones para el intendente reelecto, a quien ayer recibió en su despacho.

En el Frente de Todos asumen que provincialmente el triunfo le pertenece al gobernador, y que ni Rio Cuarto ni Córdoba le son propias, y aseguran que la bajada de los pesos pesados nacionales no fue para marcar la cancha al jefe del Panal, sino marcar la cancha a nivel nacional y asentar que el oficialismo, aún en la pandemia y la recesión, y sin acuerdo con el FMI, gana elecciones. En las próximas horas, Alberto quiere tener a Llamosas en una foto que pretende decir mucho más que los escasos 26.600 votos obtenidos el domingo.

Cada uno de los frentetodistas que desembarcó en tierras riocuartenses vino por algo. El ministro del Interior, Wado de Pedro, fue enlace con Llamosas y su gente, además de ser el funcionario nacional que más habla con Schiaretti; Gabriel Katopodis, es el jefe de la cartera de Obras Públicas de donde salió la plata para las múltiples obras lanzadas y prometidas para la ciudad y la región. Además, cumple el rol “hombre de los intendentes”, con los que Alberto quiere radializar relación. Y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, estuvo en caracter de alter ego del presidente de la Nación.

No pasó desapercibida la tensión que hubo en el bunker llamosista por la presencia de los funcionarios nacionales, que además estuvieron acompañados por la diputada nacional Gabriela Estevez, el viceministro de Obras Públicas, Martin Gill, el funcionarios nacional Martin Fresneda, entre varios otros. “Entre los porteños, y los albertistas locales, los schiarettistas se sintieron un poco invadidos y el desembarco se notó, hubo tensión, sobre todo porque Hacemos por Cordoba no está acostumbrada para festejar con el peronismo nacional”, aseguró un testigo de primera fila.  Se habló de un cruce tenso, detrás de escena, entre Cafiero y el representante de Schiaretti, el vicegobernador Manuel Calvo. “Muy jóvenes todos”, explicó otra fuente de Hacemos por Córdoba.

Una buena imagen de lo que sucedió sería un casamiento con poco trato previo de los familiares del novio y de la novia, y con cada sector pugnando por su lugar en los festejos. Tal vez porque el candidato oficialista sabía de esas visitas, buscó equilibrar con el apellido De la Sota, que funge de puente, y el sábado convocó a la legisladora provincial Natalia de la Sota para que lo acompañara en caso de ganar. De hecho, la dirigente fue la única mujer elegida para el saludo de la victoria en el escenario, que el ganador compartió con Cafiero, Calvo y De Pedro.