2021: Guzmán muy optimista y los analistas mucho más cautos

Las familias dependen de sumar nuevos ingresos para recomponer su poder adquisitivo en la pospandemia. La clave es ver cuántos empleos perdidos se recuperan. El Ministro estima que la economía crecerá 5,5%, la inflación rondará el 30% y el salario subirá en términos reales. No habrá, dice, devaluación brusca sino que el tipo de cambio oficial que acompañará la evolución general de los precios.

El ministro Martín Guzmán se mostró optimista en una entrevista con el Financial Times y en otra con Página 12. Planteó que el año próximo con la pandemia dejada atrás –no hay datos ciertos de que su estimación se concretará- la economía crecerá por lo menos 5,5 por ciento. El salario subirá en términos reales. La inflación bajará del nivel de este año, hasta el 30 por ciento. No habrá una brusca devaluación con un tipo de cambio oficial que acompañará la evolución general de los precios.

Las buenas proyecciones del Ministro continuaron: las reservas del Banco Central subirán; habrá un nuevo esquema de tarifas y uno de los principales motores de la recuperación será la obra pública y la construcción de viviendas, que impulsará el aumento del empleo formal e informal. También planteó que no hay urgencia por el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En medio de la crisis cambiaria, él era el primer apurado por cerrarlo y así lo declaró.

Un informe elaborado por Analytica señala que la fuerte destrucción de puestos de trabajo durante la pandemia es la principal causante de la pérdida de poder adquisitivo de las familias, incluso más que la inflación (en el segundo trimestre ubica la tasa de desempleo en 13%).

Sin embargo, el estudio sostiene que “por la excepcionalidad del aislamiento, la metodología que se usa para su cálculo hace que la desocupación real se haya subestimado fuertemente”.

Por caso, el porcentaje es similar al de 2004, cuando la economía crecía a tasas aceleradas. Sucede que la tasa de actividad, cayó 9 puntos porcentuales, o sea que 2,5 millones de personas dejaron de considerarse para el cálculo de la tasa de desempleo. Eso se debe a que a la fecha de la encuesta no trabajaban y tampoco estaban buscando un empleo, lo que en muchos casos se explica por las restricciones a la movilidad.

Por este motivo, desde Analytica proyectan para fin de año un salto en la desocupación hasta niveles del 20%, considerando una mayor tasa de actividad por las menores restricciones a la circulación y la leve recuperación que se evidencia en la economía.

En 2021, considerando que el Gobierno siga optando por la estrategia de “empujar con la barriga”, sin resolver los problemas de fondo, la economía seguirá en un sendero muy inestable. Con un PBI similar al de 2007, se podrían llegar a recuperar 1,5 millones de puestos de trabajo, de los 4 millones perdidos en el segundo trimestre de este año. Su distribución será equitativa a lo largo del año, 810.000 nuevos empleos durante el primer semestre, y 690.000 en el segundo. Como resultado, la tasa de desempleo bajaría al 17%.

Cabe destacar que más del 70% de la pérdida de puestos de 2020 se dio en rubros como la construcción, comercio y gastronomía; un 20% en el sector de finanzas, información y comunicación, y administración; y un 9% en la industria, mientras el agro no tuvo cambios considerables. Los primeros son los sectores que más rápido reaccionan a los cambios de ciclo económico y, por ende, donde se recuperará de forma veloz el empleo.

Este mayor dinamismo proyectado en el mercado del trabajo permitiría que en 2021 se vuelquen $366.000 millones más al consumo. “Principalmente, porque se dará en actividades cuyos trabajadores pertenecen en su gran mayoría a familias sin capacidad de ahorro, en particular en un escenario de caída del salario real y aceleración inflacionaria” concluye el análisis.

Por su lado, la consultora Ecolatina plantea varios escenarios para 2021; en el intermedio –al que considera como el más probable, que contempla una presión cambiaria relativamente moderada y un bajo impacto del Covid-19, la consultora prevé para próximo año un rebote de 2,5% del PIB, un dólar oficial mayorista de $136 a finales del año y una inflación del 53%. En el más optimista de todos, contempla una presión cambiaria acotada y un bajo impacto del Covid-19. En esa línea calcula  que el rebote del PIB del próximo año sería de 6,6%, el dólar oficial mayorista cerraría 2021 en $115 y la inflación alcanzaría a 42%.

En el escenario pesimista, que contempla que el Banco Central se quede sin reservas en moneda dura en 2021 en medio de una presión cambiaria elevada, aunque aun asumiendo un impacto bajo del Covid-19, la consultora proyecta que no habría rebote económico y que el PIB seguiría cayendo en el orden del 1%, alcanzando un dólar mayorista de $170 y cerrando el año con una inflación de 78%.