Un doble embate

Tanques de taquilla occidentales, como la nueva de James Bond, la de la Mujer Maravilla y “Top Gun: Maverick”, siguen esperando que las grandes pantallas vuelvan a brillar como en los viejos tiempos, mientras “Vanguard”, la producción china de Jackie Chan, copa la atención de los espectadores.

Por J.C. Maraddón

Aunque algunas de las películas que podían tener éxito de convocatoria en los últimos ocho meses terminaron siendo subidas a las plataformas de streaming, el estreno de gran parte de los proyectos hollywoodenses de mayor envergadura, con presupuestos superiores a los 200 millones de dólares, ha sido postergado para vaya a saber cuándo. Esa gran industria que hasta no hace tanto dominaba el negocio del entretenimiento y que imponía su poderío en todo el mundo, ya venía bastante herida por el auge de los nuevos hábitos de consumo del público. Y esa situación se ha agravado aún más con la pandemia.

Aquella histórica (y lógica) inclinación de las majors por concentrar su financiación en aquello que asegura ganancias multimillonarias y dejar de lado cualquier emprendimiento que implique riesgos, ha sufrido un duro revés por culpa de las condiciones impuestas merced al avance del Covid-19. La suspensión de las proyecciones en sala en la mayor parte del planeta, un hecho inédito en la historia moderna, cambió de raíz cualquier pronóstico acerca del rédito esperado para un largometraje en el que se ha volcado una enorme inversión. Sobre todo porque el streaming todavía no llega a garantizar la recuperación de los costos.

Y así como gobiernos y ciudadanos ansían que cuanto antes surtan efecto las campañas de vacunación para frenar los contagios y las muertes, también la fábrica de sueños se desespera por volver a poner en funcionamiento lo más rápido posible el antiguo circuito de distribución y exhibición de filmes, mientras reevalúa las planillas de gastos de futuros rodajes, ante la perspectiva de que el actual estado de cosas pueda prolongarse en el tiempo. Lo hecho, hecho está y de lo que se trata ahora es de evitar ir a pérdida. Pero es imposible predecir cuánto influirá la crisis del coronavirus en las próximas producciones.

Mientras tanto, asoma en el horizonte un fantasma cuya aparición era esperada… pero no tan pronto. La cinematografía asiática, en especial la de origen chino, siempre tuvo una fortaleza extraordinaria, asentada en la magnitud del mercado de consumidores de ese vasto territorio. Pero ahora, como en China los cines reabrieron hace rato y los estrenos marchan viento en popa, se teme que pueda venir de allí la provisión fundamental de títulos en los próximos meses para Occidente, lo que es leído como una inminente catástrofe en Hollywood, que desde hace décadas monopoliza esa tarea de este lado del globo.

Este desbalance se verifica en hechos concretos. Tanques como la nueva de James Bond, “No time to die”, la de la Mujer Maravilla, “Wonder Woman 1984”, y “Top Gun: Maverick”, que recupera aquel suceso de los años ochenta, siguen a la espera de que las grandes pantallas vuelvan a brillar como en las viejas épocas. En simultáneo, “Vanguard”, un largometraje chino protagonizado por el héroe de acción y aventuras Jackie Chan, arrasó con la taquilla en aquel país en ocasión de su estreno en septiembre, y llegó a Estados Unidos hace pocos días con la ventaja de ya contar con saldo a favor.

De pronunciarse esta dirección, ese polo industrial de producción cinematográfica estadounidense se estaría viendo enfrentado a un doble embate pandémico. Por una parte, el crecimiento astronómico de las suscripciones a servicios que brindan la posibilidad de ver películas on line; y por otra, la avanzada que, desde Asia, podría empezar a disputarle el sitial de privilegio que ha ostentado durante el último siglo. Está claro que la efectividad de las vacunas no sólo es seguida con ansiedad por los sanitaristas: hay muchos otros intereses en juego alrededor de esa insólita carrera.