Un Día de la Militancia que supo a poco a los intendentes

El Zoom organizado por el peronismo de la Capital para celebrar el 17-N se ciñó a la dirigencia y la militancia de la ciudad, y sin un acto similar organizado a nivel provincial varios intendentes del PJ se sintieron excluidos.

El 17 de octubre, fecha central de la liturgia peronista, no ofreció demasiado a una militancia acostumbrada a ganar la calle. Las restricciones, que con intensidad decreciente imperan desde fines de marzo, no permitían grandes concentraciones, y el peronismo tuvo entonces que conformarse con un acto virtual y alguna que otra caravana, con la expectativa suspendida hasta que mejoraran los números que a diario dibujan una curva descendente.

Para suavizar el mal trago, que se hizo entonces más amargo por las movilizaciones llevadas adelante por la oposición para reclamar justamente contra las restricciones y sus efectos adversos en el plano económico, se buscó poner todas las expectativas en la conmemoración de otra fecha célebre para el justicialismo, el 17 de noviembre, día en que la militancia conmemora el regreso de Juan Domingo Perón al país tras 17 años de exilio.

Pero lo cierto fue que, llegada la segunda fecha, la prudencia tampoco aconsejaba un acto masivo, y el onomástico fue modestamente celebrado por el justicialismo cordobés con una reunión virtual de la que participaron los principales referentes de la capital, aunque no así los del interior provincial.

La explicación fue sencilla: el acto fue organizado por dirigentes de la capital para la dirigencia y la militancia citadita. Pero esto no conformó a varios intendentes del interior, que no habiendo el PJ provincial organizado un acto del estilo, esperaban ser formalmente invitados a participar del zoom encabezado por Alejandra Vigo y Martín Llaryora.

Algunos de ellos incluso manifestaron que podría haberse ofrecido la palabra al intendente de Río Cuarto, Juan Manuel Llamosas, que se prepara para enfrentar en las urnas a un Gabriel Abrile potenciado por la pandemia, o a cualquier otro jefe comunal que marcara la presencia del interior en el acto.

Por lo demás, aquellos intendentes del interior no fueron los únicos desencantados con el zoom que clausuró la “semana de la Militancia”, sino que a parte de la militancia tampoco terminó de satisfacerla.

Es que más allá de los agradecimientos a los “compañeros” por “ponerle el cuerpo a la pandemia”, que desde luego fueron bien recibidos, hubo quienes esperaban que la reunión -probablemente la última que habrá entre la dirigencia y la militancia en lo que queda del 2020 y hasta que el 2021 termine de desperezarse, allá por finales de febrero- tuviera una mayor densidad política.

En resumidas cuentas, que se hablara de los próximos desafíos a afrontar, de los planes de gobierno para un 2021 que con un poco de suerte será completamente diferente al 2020, y que se tocaran asuntos relativos a la interna, cuestión que siempre tiene en vilo a la militancia, que en esta oportunidad leyó alguna frialdad frente a un temario al que encontraron demasiado protocolar.

Tocará entonces, a los más entusiastas, guardad sus ansias y esperar al próximo mitin, con la fija expectativa de que, superada la pandemia, vuelva a ser presencial, y a abundar en aquellos entremeses tan del buqué de la militancia peronista, con confidencias que la hagan sentir parte, bajadas de línea netamente políticas y apelaciones a la mística voluntarista para encarar un año en que la gestión y la política ya no estarán viciadas por la emergencia sanitaria, y los desafíos de la agenda “ordinaria” se revelarán en toda su dimensión.