Abrile, el protagonista de la autónoma UCR riocuartense

El candidato a intendente busca recuperar el prestigio de un partido que juega con sus propias armas en la UCR provincial

Por Alejandro Moreno

El radicalismo riocuartense rendirá el domingo un exigente examen, cuyo resultado podría incorporar nuevos personajes al intenso escenario interno provincial. Las expectativas sobre la suerte de Gabriel Abrile son las de obtener un resultado ajustado, a favor o en contra, que permita demostrar una fuerte recuperación del partido en esa ciudad.

En la elección del 2016, cuando el peronista Juan Manuel Llamosas logró ganar la Intendencia, la diferencia con el candidato radical, el ex legislador Eduardo Yuni, fue de unos cómodos 14 puntos.

A una UCR acostumbrada a ganar desde 1983, con Miguel Abella, Antonio Rins y Juan Jure, aquella derrota le resultó dolorosa y dañina para toda la dirigencia de la ciudad.

Al comienzo de la campaña actual, parecía que Llamosas iba a repetir fácilmente su victoria frente a Abrile, pero en 2020 pasaron tantas cosas que ahora hasta los peronistas reconocen que el resultado podría ser cerrado.

La pandemia que afectó en todo el país a los oficialismos encargados de tomar las medidas más odiosas, y no necesariamente acertadas, habría ayudado a disminuir las distancias, así como el trabajo de Abrile como médico, y hasta su contagio de covid.

Dejando de lado algunas encuestas demasiado optimistas para la UCR, un buen resultado de Abrile, aún en una derrota, levantaría el prestigio del radicalismo riocuartense, y reforzaría el perfil autónomo que lo caracterizó históricamente. El radicalismo cordobés está tan acostumbrado a perder terreno que las derrotas dignas son valoradas.

El candidato a intendente es un dirigente del grupo Confluencia, es decir del mestrismo, aunque no es del todo propio caracterizarlo a él mismo como un mestrista ortodoxo; más bien, es un adscripto al sector que conduce el presidente del Comité Central. Igualmente, Mestre habrá de celebrar si el resultado de Abrile es bueno. Después de todo, el médico riocuartense apostó por él en momentos muy complicados, como en la elección provincial del año pasado, cuando la UCR fue dividida por la postulación de Mario Negri por la alianza Juntos por el Cambio (PRO, Frente Cívico y Coalición Cívica-ARI). Abrile, en esa ocasión, fue candidato a legislador departamental por el radicalismo.

Pero el resultado impactará de lleno sobre el conjunto de la UCR riocuartense que, como se dijo, tiene una reconocida autonomía y un perfil propio en el partido provincial.

Los radicales riocuartenses se mantienen a cierta distancia de los referentes provinciales. Así jugaron todos los que ocuparon la intendencia desde 1983. Incluso, hay una línea sucesoria entre todos ellos: Rins fue funcionario de Abella, Juan Jure de Rins, y Abrile, de Jure.

La autonomía riocuartense se reflejó en el estilo de la campaña. Los principales referentes de la UCR apoyaron a la distancia, y no tanto por las limitaciones de la pandemia como por la estrategia de no provincializar la elección. Es lógico: Llamosas es un candidato con debilidades y es mejor enfrentarse a él que oponer a Mario Negri y a Ramón Mestre contra Juan Schiaretti, duelo que ya se dio el año pasado con los resultados conocidos.

Así, Abrile no le deberá nada a nadie si logra un buen resultado (y tampoco podrá responsabilizar a nadie si fracasa). Ni siquiera intervino demasiado el último intendente radical de Río Cuarto, Jure, quien apoyó al candidato pero sin robarle una pizca de protagonismo.

Pero Abrile y Jure podrían convertirse en los nuevos protagonistas de la interna radical si la UCR riocuartense saca un aprobado el próximo domingo.

Hasta ahora, el duelo que animaron durante todo el año Ramón Mestre y Rodrigo de Loredo, con la oscilante y disimulada participación de Mario Negri, no tuvo intervención de los particulares radicales del sur, tan ocupados en la empresa de convertir a Río Cuarto en la ciudad más grande que pueda gobernar el radicalismo (hasta ahora lo son Río Tercero y Bell Ville, respectivamente). El resultado del domingo podría afectar el juego interno.