El FdT quiere lista única, pero acelera organización propia

Aunque en público prefieren sugerir que Alberto “contiene a todos”, critican la “especulación” de Schiaretti a la hora de relacionarse con el gobierno nacional. Armados y primeros nombres.

Por Bettina Marengo

Se sabe que la apuesta de Alberto Fernández en Córdoba es cerrar un acuerdo político-electoral con el gobernador Juan Schiaretti, que incluya dirigentes de ambos en las listas legislativas del año próximo y que le dé previsibilidad al vínculo entre la Nación y la Provincia, no solo en el plano institucional, sino en el político y parlamentario.

Pero la selectividad del schiaettismo para acompañar iniciativas del gobierno nacional, y lo que el Frente de Todos considera “especulación política” del Panal, marcan dudas respecto al futuro de la relación. Por las dudas, el albertismo-cristinismo cordobés tiene indicaciones para fortalecerse todo lo que pueda, política y territorialmente, porque nadie descarta la posibilidad de que no haya lista única en 2021.

“Especulan en cada decisión, no es gente jugada. Toman decisiones según digan las encuestas y lo que a ellos más les conviene, y nada más”, se quejó un frentetodista que habla con los principales referentes de la coalición oficialista y que viene siguiendo de cerca las votaciones del bloque schiaerettista en Diputados.

Más explícitamente lo dijo el senador Carlos Caserio, en declaraciones radiales recientes, cuando criticó al Panal por negociar “ley por ley” en el Congreso y preguntarse hasta dónde Schiaretti puede sentirse afuera del gobierno nacional cuando sin su respaldo, no estaría en condiciones de afrontar las dos grandes espadas de Damocles de la Provincia: el déficit de la Caja de Jubilaciones y la renegociación de la deuda en dólares.

Salvo Caserio, que viene del mismo palo del PJ cordobés y ha sido parte del núcleo duro del gobierno provincial, en el Frente de Todos evitan marcar en público las diferencias con el gobierno provincial. La idea y la estrategia es mostrar a un Alberto Fernández “que contiene a todos adentro”. Pero en privado se admite que, en realidad, el peronismo cordobés sigue afuera. Por eso la diputada Gabriela Estévez y Martín Gill, el viceministro de Obras Públicas, atenúan los límites entre uno y otro proyecto político. “Van a especular hasta que no tengan más margen” admitieron en el oficialismo nacional.

Mientras llega el tiempo de la negociación final que será entre el presidente y el gobernador, los partidos se siguen jugando en los distintos espacios. Caserio fortalece la Capital (ya bajó directivas para que se organicen los disidentes del PJ que se le acercaron, y en diciembre unifican mesa de conducción política y mandos por seccionales), donde se concentra la mitad del voto provincial, y donde tiene hegemonía el tándem Vigo-Llaryora. Gill baja al interior con plata del programa Argentina Hace para los intendentes, con quienes la Casa Rosada quiere mantener relación sin intermediarios, como en los tiempos de Néstor Kirchner. La semana pasada estuvo en San Francisco, Las Varillas, Oncativo y otras localidades, acompañado por el intendente de Villa Nueva, el también frentetodista Natalio Graglia.

Al mismo tiempo, empiezan a sonar nombres para las listas legislativas, más allá de la sabida intención de Caserio de mantener la banca en la cámara alta.  Martín Fresneda, exsecretario de Derechos Humanos y hoy parte de la estructura de Estévez y de Cristina Kirchner en el Senado, es uno de los que suena para la lista de diputados, aunque el llamado “kirchnerismo duro” seguramente peleará espacios.