El FdT se arma en la ciudad

Más de un centenar de referentes de la capital participaron, el viernes, de un zoom encabezado por el senador nacional Carlos Caserio, principal dirigente cordobés al frente del albertismo local. Hubo definiciones sobre cómo avanzará la construcción del espacio en la ciudad y cómo se constituirá su mesa de conducción.

Por Felipe Osman

La innumerable cantidad de problemas a resolver que el 2020 ha planteado a la gestión de cada una de las órbitas de gobierno ha tenido el efecto colateral de ocultar, tras su trajín, la mayor incógnita electoral que hace ya tiempo atraviesa la política de Córdoba. Pero si por un momento el vertiginoso escenario actual se apaciguara, ésta retomaría todo el protagonismo: ¿habrá o no unidad electoral entre Hacemos por Córdoba y el Frente de Todos?

La enésima postergación de la interna PJ, que había quedado fechada para fines de diciembre, llevó la definición de la nueva conducción justicialista hasta marzo del año próximo, dilatando todavía más los tiempos. Pero, y en parte ante la falta definiciones, el Frente de Todos tomó la decisión de avanzar en su constitución en la provincia.
El espacio que controla los hilos del Gobierno Nacional está decidido a poner a punto su herramienta electoral en la provincia tiempo antes de que llegue la hora de los comicios, enviando un mensaje claro al Centro Cívico: jugará en las elecciones de medio término con o sin alianza con el oficialismo local, y de haber acuerdo electoral, pugnará por llevar su marca a los cuartos oscuros, en la convicción de que la polarización es un elector que sólo rinde dividendos para dos espacios, y Hacemos por Córdoba no es uno de ellos.

Con buen desarrollo en el interior, donde Caserio cuenta con referentes de peso, principalmente en los departamentos de Punilla (Mariana Caserio), Colón (Carlos Presas y Rodrigo Rufeil), Santa María (Walter Saieg), Ischilín (Tania Kyshakevych), San Martín (Martín Gill), Río Seco (Gustavo Eslava), Río Cuarto (Franco Miranda) y Tercero Arriba (Laura Labat), el frentedetodismo espera ahora lograr la mayor cohesión y crecimiento posibles en la Capital, y en miras a ese objetivo se organizó el zoom de la semana pasada.
En la reunión virtual, de la que participaron alrededor de 150 dirigentes de todas las seccionales, se habló de cómo se constituirá la mesa de conducción del espacio, y de la necesidad de que previamente se definan los liderazgos en cada seccional.
Ante una asistencia mayoritariamente poblada por dirigentes “históricos” de la capital, en la que hubo exdelasotistas, exviguistas y hasta algunos pocos llaryoristas, Caserio ofreció algunas definiciones.

En primer lugar, aclaró que actualmente el Frente de Todos no tiene mesa de conducción en la capital, y que para armar una primero deberá definirse quienes quedarán como principales referentes del espacio en cada una de las seccionales.

A renglón seguido, anunció que él mismo bajaría a las seccionales para recorrer el territorio y, a partir de allí, se vería qué “compañeros” quedarían al frente de cada una de ellas, paso previó indispensable para diseñar la mesa de conducción capitalina.
Estas definiciones fueron recibidas con gran entusiasmo, especialmente por los dirigentes de espacios diferentes al PJ, que se ilusionan con ser tenidos en cuenta en el reparto de roles.

Mientras Caserio suma dirigentes a su armado y da cuerpo al Frente de Todos tanto en el interior como en la ciudad, Gabriela Estévez parece avocada a un juego distinto. Desde luego, no se aleja de las definiciones que bajan del Instituto Patria pero, a diferencia del senador, se esfuerza por dejar ver su buena sintonía también con dirigentes que hoy están mucho más estrechamente vinculados al Centro Cívico que a la Casa Rosada.

La diputada se cuida de chocar con El Panal y prefiere mantener viva y visible su buena relación con el delasotismo, junto a cuyos principales referentes -Natalia de la Sota y Daniel Passerini- gusta mostrarse, mientras trabaja en un proyecto de acercamiento con el intendente Martín Llaryora y busca consolidar su relación con el secretario de Obras Públicas de la Nación e intendente (en uso de licencia) de Villa María, Martín Gill.

Estrechar lazos con los principales dirigentes de la renovación del PJ Córdoba es, en apariencia, el camino elegido por la diputada para pensar su futuro en la política la política local, aunque -de momento- choca con una resistencia nada menor: el viguismo.