Córdoba: súper e híper son los que más piden personal

El dato es de una consultora privada. La industria aparece en el tercer lugar no sólo desde marzo hasta ahora sino en las previsiones para los últimos meses del año. Hay más demandas de call centers. Ocho de cada diez pedidos del retail son cajeros y repositores. Hay algunas señales de mejora en la actividad.

En lo que va de este año, el sector que lideró la demanda de personal y creció en los últimos meses en Córdoba es el de retail con 62%; el foco está en supermercados e hipermercados; seguido por el de correo, logística y distribución, con el 23%, mayormente impulsado por el crecimiento del e-commerce que este año se posicionó fuertemente en el país. El sector industrial, con el 9% de los requerimientos, y el de Alimentos y Bebidas, con el 4%, completan el listado.

Los datos se desprenden de un relevamiento del Grupo Gestión, líder en la prestación de servicios profesionales de búsqueda, selección y gestión de capital humano que abrió una sucursal en Córdoba.

“Para este último trimestre del año se mantienen firmes los pedidos de estos mismos sectores, sumando el 74% del total. La industria mantiene el tercer lugar, pero ahora con un 16% de la demanda. Este incremento es producto del comienzo de reactivación económica en Córdoba, donde también están creciendo las solicitudes para la industria automotriz y los call centers, y esperamos que se incrementen aún más en los próximos meses”, describe Alejandro Lanzaco, gerente comercial para el interior del país del grupo.

Con respecto a los perfiles solicitados en retail, cerca del 80% de los requerimientos están concentrados en cajeros y repositores, así como en personal operativo (operarios y clarkistas) para centros de distribución. En el sector que le sigue se destaca que también el 80% de los pedidos corresponden a operarios de depósitos, peones de carga y descarga y carteros.

En la industria, los pedidos se focalizan en el área de producción, principalmente operarios calificados técnicos, soldadores, torneros, matriceros, metalúrgicos y dibujantes. También se destacan los pedidos de personal para el área de mantenimiento.

Lanzaco plantea que la pandemia generó nuevas oportunidades de empleo: “Estamos brindando soluciones para atender las necesidades de nuestros clientes locales en un nuevo entorno. Tenemos la capacidad y la experiencia para dar respuesta a todos los rubros y contratar profesionales en cualquier posición e industria”.

PANDEMIA Y PROXIMIDAD

¿Es posible volver a las instalaciones laborales como antes? ¿Se le otorgaba importancia a las normas de seguridad e higiene? ¿Cuán riesgosa será la vuelta si no se cumplen los protocolos adecuados? La investigación “hacia una economía de baja proximidad física” realizado por el Programa de Desarrollo Económico de Cippec dio pie para la posición sobre el tema de la Cámara Argentina de Agencias Privadas de Empleo.

Su presidente, Luis Guastini, indica que las maneras en que las personas se relacionan con y en sus trabajos “va a cambiar para siempre. Eso implica tanto un trabajo de conciencia individual como de responsabilidad empresarial y de apoyo del sector público”.

Las estrategias de convivencia con el virus Covid-19, basadas en nuevas reglas de distanciamiento social, salud e higiene, requieren una revisión profunda de hábitos y comportamientos para asegurar la contención del riesgo sanitario.  El mercado de trabajo argentino previo a la pandemia funcionaba sobre la base de la proximidad física y en condiciones sanitarias que hoy se consideran riesgosas.

Según la investigación, el 86% del mercado laboral argentino trabaja “relativamente cerca de otros” – por ejemplo, en una oficina compartida -, mientras que más de 2,3 millones de trabajadores (casi un 14%) lo hacen a un brazo de distancia o menos. Además, 2 de cada 10 personas ocupadas trabajan en contextos de mala ventilación o en espacios reducidos, y casi el 10% de los trabajadores argentinos están expuestos siempre o muchas veces a malas condiciones sanitarias en su lugar de trabajo.

De 13,3 millones de ocupados, unos 2,3 millones (un 17%) trabajan bajo alguna de estas dos condiciones. Aquí aparece un elemento central del riesgo sanitario: aproximadamente dos de cada 10 personas ocupadas que realizan sus tareas en el establecimiento, trabaja en contextos de mala ventilación o en espacios reducidos. Esta medida de riesgo combinada tiene mayor incidencia (mayor al 20%) en sectores como transporte y almacenamiento, electricidad, gas y agua, enseñanza, salud, administración pública, y hoteles y restaurantes.

Además, la investigación aporta evidencia sobre la frecuencia en la que los trabajadores están expuestos a servicios sanitarios en malas condiciones (baños, vestuarios, agua potable) en su lugar de trabajo. De los 12,5 millones de ocupados para los que hay datos, unos 1,1 millones (casi el 10%) están expuestos siempre o muchas veces a malas condiciones sanitarias en su lugar de trabajo. El sector con mayor incidencia de este factor de riesgo es el de electricidad, gas y agua (46%), seguido de lejos por construcción (20%), enseñanza (19%), actividades agropecuarias y pesca (17%), transporte y almacenamiento (17%), administración pública (14%), minería (11%) y salud (10%).

El estudio, también, analiza el riesgo sanitario que se da en el traslado hacia el trabajo en función al medio de transporte utilizado. Un 31% del total de trabajadores -esto es, unas 5,2 millones de personas- utiliza algún medio de transporte público para concurrir al trabajo. Las ocupaciones asociadas a ramas de actividad de servicios utilizan intensivamente los medios de transporte público. En efecto, si sumamos los trabajadores que viajan en subte, tren, colectivo o combi para concurrir al trabajo, entonces para el servicio doméstico y los servicios sociales y de salud llegamos al 43% del total del sector, mientras que para la industria o la construcción, ese ratio es menor al 30%.

Del análisis se desprende que el sistema de protocolos sanitarios es un primer paso en la dirección correcta; el siguiente es imprimirle la efectividad y sostenibilidad necesarias a través de mecanismos “de evaluación y aprendizaje continuo”.