“La batalla de Plaza Roca”, preludio del 29-11

Tanto el oficialismo como la principal fuerza opositora buscan plantar bandera en el centro de la ciudad. Para eso, pusieron en marcha distintos operativos para llamar la atención del epicentro económico y productivo local.

Por Gabriel Marclé

Resulta extraño cargar de épica a los enfrentamientos políticos de la actualidad, difíciles de comparar con las historias de gloria en el campo de batalla que caracterizaron a los orígenes de la historia argentina. Sin embargo, también resulta inevitable utilizar recursos que intenten dotar de esa mística al choque de fuerzas disidentes. En ese sentido, y tratando de evitar las similitudes odiosas, el oficialismo y la principal fuerza opositora se ubican frente a frente para plantar bandera en esa especie de tierra prometida llamada “el Centro de Río Cuarto”.

Plaza Roca se convierte en el campo que alojará el choque, ese que se fue alejando cada vez más de la periferia para instalarse en el punto neurálgico de la actividad económica de la ciudad, la casa del comercio y las operaciones bancarias, el punto de florecimiento de los capitales que nacen del campo y la industria.

Allí es donde Juan Manuel Llamosas y Gabriel Abrile se encuentran liderando la arremetida final que el próximo domingo terminará por dar ganador a uno de los dos. Como vienen los números, el centro será el sector que ratificará la ventaja de uno o potenciará lo que sería un batacazo de otro, aun cuando cada parte sostiene el “vamos ganando” que mejor le calza a esta instancia de campaña.

El circuito centro nuclea aproximadamente al 58% de los electores, una cifra que realza el valor definitorio de los votos que surjan desde allí. Eso sí, esta división incluye tanto a los sectores del macro como del micro centro, siendo este último el que ha generado mayor interés en los candidatos por ser donde circula el sector productivo local.

“No es lo mismo el micro o macro centro, son distintas realidades”, comenta un analista político de la ciudad. Quizá esa sea la razón por la cual para algunos llegan obras y para otros, promesas de medidas económicas. Mientras algunos vecinos piden por pavimento y mejor higiene urbana, los empresarios y comerciantes solicitan ayuda financiera, menor carga impositiva y reactivación del consumo. El último tramo de campaña se enfocó en la seducción de estos últimos. Después de todo, ¿cómo no les va a interesar captar la atención de una fracción tan importante del electorado?

Las veinte manzanas

Los representantes del sector empresario y comercial se han convertido en “la más linda del baile” en la última semana de campaña. Los principales competidores de la carrera electoral han dedicado la mayor parte de sus anuncios a las medidas que tomarán para reactivar y promover las actividades del sector. Sin embargo, en los hechos, fue el intendente quien tuvo mayor dedicación con la seducción del electorado céntrico.

Llamosas parece no salir de las 20 manzanas del circuito urbano y las zonas de industria, involucrado con los representantes del sector empresario y productivo. A excepción de una salida al barrio San José de Calasanz -en el extremo oeste de la ciudad- y actividades de obra pública en otras zonas, cada una de las fotografías que retrataban el camino de campaña del candidato oficialista tenían como protagonistas a los emprendedores de la ciudad.

“Con nuestro plan #RioCuartoActiva vamos a acompañar a los emprendedores y comerciantes de la ciudad”, escribía Llamosas en su Facebook durante su visita a un comercio ubicado frente a Plaza Roca. “Hoy estuvimos junto al equipo recorriendo los comercios en el centro de la ciudad, escuchando sus necesidades y contándoles el futuro que viene para Río Cuarto”, indicaba el sábado, a pocas cuadras de la plaza central.

También se hizo ver en las instalaciones de empresas productoras locales, acompañado de uno de los protagonistas de su campaña, el empresario German Di Bella. En su discurso, Llamosas ponderó los casos de emprendedores que “apuestan por la ciudad” y continúan invirtiendo para producir con recursos locales.

El foco está en los comerciantes y productores, y está claro que, más allá de la sectorización del electorado, la estrategia del candidato oficialista apunta donde se percibía cierto recelo o reprobación y sobreponerse a los latigazos que desde allí surgieron, después de la “pandemia económica” de la cuarentena.

Claro que Llamosas pudo dedicarse a su objetivo céntrico porque al trabajo territorial lo tiene la militancia. La estructura de base se mueve por los barrios de la periferia, visita comedores y copas de leche, y hasta se dedican a pintar murales con el “Llamosas 2020” por toda la ciudad. Es el empuje de los jóvenes el que, junto al acompañamiento de candidatos en la lista de concejales y referentes barriales, complementa y equilibra el trajín de la campaña.

Otras prioridades

En el caso de Gabriel Abrile, sus acciones lo han llevado a un recorrido de mayor amplitud por el terreno riocuartense. Desde el comienzo de la etapa final de campaña, el candidato de Juntos por Río Cuarto tuvo un abordaje menos sectorizado y el foco de sus propuestas se diversificó hacia cuestiones de seguridad, obra pública y carga impositiva. Pero sus mensajes terminaron dirigiéndose hacia los sectores emprendedores, con esa zona de influencia que se manifiesta en el sector aledaño a Plaza Roca.

“La Municipalidad tiene que dejar de ser una máquina de impedir”, fue uno de los slogans que más repitió el médico, frase de cabecera de su plan para atraer a los empresarios y productores desencantados con la actualidad del Gobierno municipal. Asimismo, en cada llamado a la acción se mete un pequeño ataque al frente opuesto, con una batalla que todavía no tuvo un cuerpo a cuerpo, pero más de un fuego cruzado.

Abrile recorre los barrios, pero habla de industria y economía, ostentando generar algo de ventaja en comparación con su rival. Como ha ocurrido en todas las estructuras políticas, la pandemia se convirtió en enemigo de oficialistas y arma de elección para opositores. Aun cuando el intendente se muestra menos dispuesto a lanzar sablazos, los embates del rival lo obligan a defender un terreno que años atrás reclamó como propio. Más allá de las encuestas, el oficialismo reconoce que necesita dar lucha en un sector indispensable, uno que no están dispuestos a perder.

Como Julio Argentino Roca, el ex presidente que le da nombre a la plaza más importante de la ciudad, tanto Llamosas como Abrile entienden la proyección que tendrá el resultado de la elección del 29-11. Roca forjó su camino hacia la presidencia tras haber sido Comandante General de Fronteras en la zona del río Cuarto, liderando la “Campaña del Desierto” y construyendo desde allí una red de poder que lo llevó al puesto mayor de la Nación en 1880.

Tal vez la presidencia no esté entre las proyecciones de los candidatos a intendente de la ciudad, pero si ese espíritu de Roca, el de la construcción y las alianzas, del empuje que hoy llega desde el sector empresario y productivo, fundamentales para llegar al éxito en sus objetivos electorales. “La batalla de Plaza Roca” ya está en marcha y en el cielo sobrevuelan las golondrinas que atestiguarán el curso del 29-11, cuando solo uno quede en pie.