Afloja la cuarentena pero los recursos no alcanzan para recuperar actividades

Proyecciones privadas indican que las familias no tendrán recursos suficientes para satisfacer los nuevos rubros disponibles para gastar como turismo o recreación). Tampoco hay estimaciones de una suba significativa del ingreso disponible de los hogares para consumo por lo menos durante la primera parte de 2021.

La flexibilización del aislamiento llegó en paralelo al recorte de las ayudas del Estado a las empresas y a los individuos (ATP, IFE) y a un incremento de la inflación. Aun con algo más de actividad, las proyecciones indican que las familias no tendrán recursos suficientes para satisfacer los nuevos rubros disponibles para gastar (turismo, recreación). Además, no hay estimaciones de una suba significativa del ingreso disponible de los hogares para consumo por lo menos durante la primera parte de 2021.

Un trabajo de Ecolatina indica que, en un escenario optimista en el que se evitaría el salto cambiario, el costo sería un ajuste fiscal y una fuerte moderación en la expansión de la base monetaria, lo cual solamente parece ser posible con la concreción de un nuevo programa con el FMI que consolide el giro de política económica iniciado el 1 de octubre. El ajuste implicaría aumentos de tarifas e incluso más recortes para alcanzar un déficit fiscal menor de lo presupuestado. En este caso, la aceleración de la inflación sería moderada pero insuficiente para reactivar las paritarias, que deberán esperar al segundo trimestre del 2021 para poder recomponer parte del terreno perdido.

Además de la cuestión cambiaria, la dinámica del consumo estará condicionada por la capacidad de endeudamiento de las familias. La postergación de pagos de préstamos brindados por Anses, el crédito otorgado a cuentapropistas, los programas de financiamiento del consumo como Ahora 12 o Ahora 18 en algún momento tendrán que ser pagados.

Todos esos factores se dan mientras no se conoce a ciencia cierta cómo afectará la pandemia a la economía el año que viene. En caso de que la vacuna demore su llegada y/o se tenga que volver a alguna medida de confinamiento como está sucediendo en Europa que enfrenta una segunda ola, volveremos a los problemas de oferta/circulación.

Durante el segundo trimestre, el aislamiento social, las fuertes restricciones de movilidad y la suspensión de algunas actividades, impidieron que casi tres millones y medio de trabajadores (un quinto del total) pudieran realizar sus tareas. Como muchos de los rubros afectados poseen un elevado grado de informalidad (gastronomía, construcción, esparcimiento, asalariados de casas particulares, etc.) y menores salarios que el promedio, se generó un efecto regresivo en la distribución del ingreso.  Las variables de empleo e ingreso per cápita real de los hogares se deterioraron fuerte.

A diferencia de los años previos, la caída de la masa salarial real se vincula tanto por un deterioro del poder adquisitivo como por la contracción del nivel de empleo. Ecolatina espera una recuperación del empleo en el corto plazo que apuntalará la capacidad de compra de las familias: la relajación de las restricciones de facto, especialmente en el sector informal de la economía, que se plasmó con el reciente anuncio del abandono de la fase de aislamiento social por una de distanciamiento en gran parte del país  permite que muchas actividades puedan operar -bajo estrictos protocolos- al menos “a media máquina”, por lo que quedan pocas actividades totalmente paralizadas.

Los empleos informales y cuentapropistas están siendo los primeros en reaccionar. Por caso, los trabajadores independientes registrados (monotributistas y autónomos) crecieron hacia agosto -último dato disponible- casi 5% desde el piso de mayo y prevemos que recuperen casi todo el terreno perdido para fin de año. Además, parte de los trabajadores suspendidos al comienzo de la pandemia podrán retornar a sus actividades. Esto no es un dato menor, ya que no estaban cobrando la totalidad de su salario y uno de cada cinco de los ocupados no estaban trabajando (suspendidos) al momento de ser encuestados.