Conflicto Municipal: El Ejecutivo activa a los Promotores de Convivencia

El Suoem tiene un nuevo motivo de preocupación. El Palacio 6 de Julio habría habilitado a los Promotores de Convivencia a oficiar como inspectores, asestando un golpe al poder del gremio que algunos, desde adentro, califican como “de knockout”.

Por Felipe Osman

conflicto municipalEl conflicto entre el sindicato de empleados municipales y el municipio estaría a punto de sumar un nuevo capítulo. Dentro del gremio han tomado conocimiento de una decisión del Ejecutivo que los preocupa de sobremanera: finalmente, se investiría a los Promotores de Convivencia para que obren como inspectores, asestando un durísimo golpe al poder de fuego del gremio, que se vería imposibilitado de paralizar todas las áreas de inspectoría con sus ya rutinarias asambleas.

En rigor, no sería la primera vez que el Palacio Municipal apunta a estas reparticiones. Meses atrás Alfil publicó que la gestión liderada por Martín Llaryora preparaba profundos cambios en fiscalización y control. El proyecto, en el que trabajó una consultora contratada por el municipio, preveía en su primera etapa modificar los mecanismos de habilitación y control de negocios. Aunque esa sería solo una prueba piloto para extender luego las variantes que hicieran a los mecanismos de fiscalización más ágiles y transparentes al resto de las oficinas.

En medio del “achique” con el sindicato que sobrevino a la tregua firmada el 7 de julio, esta iniciativa se desinfló, y hoy seguramente espere una nueva oportunidad en el cajón de algún despacho del Palacio 6 de Julio.

Ahora, con el recrudecimiento del conflicto, el Ejecutivo habría dado un importante paso para neutralizar los problemas que generan las asambleas del sindicato en cuanto interrumpen las actividades de control más esenciales, utilizando a los Promotores de Convivencia como un equipo capacitado para llevarlas a cabo.

Desde adentro del sindicato muchos ven en esta avanzada un golpe de gracia a su poder, y la culminación de un plan sistematizado para minarlo.

Primero, observan, fueron los Servidores Urbanos, un programa que el peronismo no creó pero al que sí le dio volumen para mantener la gestión activa mientras persista el conflicto gremial. Mediante él, se aseguró de contar con la fuerza de trabajo necesaria para llevar adelante tareas de mantenimiento de espacios públicos y pequeñas obras que evitaran caer en la parálisis a la que el gremio buscaría inducir. Y a esto sumó la potenciación de la Tamse y el COyS (previo pacto con el Surrbac) neutralizando a las Áreas Operativas del Suoem.

Luego inició la “conquista” de las Áreas Administrativas. En rigor, no completó esta tarea, ya que gran parte de los mandos medios interinos que supo quitar al Suoem terminaron volviendo a sus antiguos ocupantes, pero sí separó a los alfiles del sindicato de importantes fuentes de información sensible, de las que el gremio siempre acostumbró servirse.

En el tintero quedó, de momento, avanzar en la digitalización de los expedientes papel, otra arma de peso en manos del sindicato.

Ahora, con un centenar de Promotores de Convivencia haciendo las veces de inspectores, instituyéndolos de la potestad necesaria para habilitar y clausurar negocios, labrar actas y fijar multas, o mejor aún, tomando la decisión política de asignarles esa tarea para la cual, en rigor, ya los habilita la ordenanza que creó la figura, puede tocar otro punto débil del Suoem, y hacerlo en las vísperas del regreso total de las actividades a la normalidad, cuando el gremio más podría haberse valido de aquel poder de presión.