Conflicto municipal: las Áreas Operativas, con juego propio

Aunque la “espuma” del conflicto entre el Palacio 6 de Julio y el Suoem empezó a bajar hace más de una semana, las Áreas Operativas siguen movilizándose en soledad. Sin ascendencia sobre ellas, la conducción no logra encausarlas en una estrategia conjunta.

Por Felipe Osman

El 4 de noviembre pasado el conflicto municipal experimentó el cénit de su tensión. Una columna de la movilización golpeó, en las inmediaciones de “El Alto”, donde se concentran buena parte de las Áreas Operativas, a dos comerciantes que recriminaron a los manifestantes que hace semanas no podían trabajar por sus constantes protestas. En simultáneo, otra columna de la movilización vandalizaba un edificio alquilado por el municipio para reubicar algunas de sus oficinas, entre ellas, la sede central del Registro Civil.

Ese día concluyó con un raid de entrevistas del intendente en distintos medios anunciando la decisión de cesantear al empleado que días atrás había disparado un mortero casero contra la policía y suspender a otros seis agentes implicados en diferentes destrozos. Junto a ello, prometió la mayor severidad contra quienes agredieron a los comerciantes de barrio Observatorio.

A partir de allí, la intensidad del conflicto empezó a moderarse. En los días siguientes se repitieron movilizaciones de distintas áreas del gremio, pero no se reiteraron hechos de violencia. En simultáneo, un diálogo “informal” entre alfiles del municipio y el sindicato se fue reestableciendo, y distintas reparticiones dejaron de movilizarse, presumiblemente para dar cumplimiento a la condición que el Ejecutivo había puesto para retomar la mesa de diálogo “formal” abandonada por el Suoem semanas antes: poner en stand by las manifestaciones.

Sin embargo, no todas las reparticiones decidieron seguir una estrategia conjunta o, mejor aún, no todas aceptaron el liderazgo de la conducción para guiarlas en la gestión del conflicto y las negociaciones con las autoridades del Palacio 6 de Julio.

Las Áreas Operativas siguen movilizándose, y hace ya una semana lo hacen casi en solitario, en las inmediaciones de El Alto o de Espacios Verdes, en el Parque Sarmiento, a cuadras de Plaza España. De esas manifestaciones no suele participar Daniel “Chiquito” Fernández, secretario adjunto del Suoem y, presuntamente, líder de dichas reparticiones.

Este planteo descoordinado del reclamo refleja la falta de un líder que guíe el conflicto y de una estrategia común de todas las áreas direccionada a un objetivo conjunto. El conflicto municipal está partido, y eso dificulta en enorme medida que se llegue a un acuerdo, por el simple hecho de que el Suoem, como cuerpo, no logra definir cuáles son sus pretensiones, ni hay entre sus conductores un líder con la suficiente ascendencia sobre las bases para negociar los términos de la paz.

Esta es, al momento, la lectura que en off comparten fuentes gremiales y municipales, que además plantean algunos nuevos interrogantes.

Uno de ellos está dado por la demora que parece haber en identificar a quienes participaron de las agresiones a los comerciantes de barrio Observatorio.

Apenas sucedido el lamentable episodio, las autoridades se apresuraron a destacar que se arbitrarían todos los medios necesarios para identificar a los agresores. Casi dos semanas después, no parece haber novedades. ¿Por qué?

Cierto es que, dada la naturaleza de los hechos, la Justicia Penal es la primera aludida. Pero no menos cierto es que no será la Fiscalía quien identifique a los agresores, sino que la participación de las autoridades municipales debería jugar un rol determinante en el proceso. ¿Cuáles podrán ser las dificultades con las que se toparon en esa tarea? ¿Es o no negociable la cesantía de los implicados en aras a sellar un acuerdo?

Segundo interrogante: cada día resulta más recurrente escuchar los comentarios de quienes participan en las movilizaciones asegurando que junto a ellos suelen marchar varios “chalecos celestes”. ¿Es esto real? ¿Cuán probable podría ser que los servidores urbanos, aquel ejercito de reserva que la gestión utilizó para minar las protestas del Suoem, terminen plegándose a ellas? ¿Hay una incipiente sindicalización de quienes revistan en ese programa?

Entre tanto, cunden las acusaciones de empleados de distintas áreas asegurando a sus compañeros que hay reparticiones que sí gozan de las horas extra que a ellos les son negadas, y en las Áreas Operativas se multiplican las quejas de que, en las movilizaciones, sólo ellos “ponen en cuerpo”, mientras los miembros de la conducción nunca quedan en la “línea de choque”.