Encrucijada municipal: ¿por las buenas o por las malas?

Tras los episodios de violencia del miércoles último el Suoem retoma hoy su plan de lucha. La conducción apuesta a una movilización masiva y un discurso fuerte, pero sin desbordes. No deja de ser una expresión de deseo. En rigor, carece de capacidad de control sobre los sectores más radicalizados del gremio.

Por Felipe Osman

municipalDespués de una semana agitada, en la que las movilizaciones del sindicato volvieron a registrar episodios de violencia y el Ejecutivo decidió aplicar sanciones “ejemplificadoras” exonerando al agente municipal que disparó con un mortero casero a la policía y suspendiendo a otros seis, el Suoem retoma hoy su plan de lucha, y apunta a hacerlo con una movilización masiva y pacífica, y un discurso de alto voltaje, presumiblemente a cargo de Rubén Daniele.

Ahora bien, aunque ese es el camino que en principio preferiría tomar la conducción, lo cierto es que el sindicato dista -y mucho- de estar fielmente encolumnado detrás del liderazgo de Beatriz Biolatto, y en rigor ni siquiera la figura del mismísimo Daniele genera un consenso completo en el gremio. Dentro de la compleja balcanización que atraviesa esa “federación de reparticiones” llamada Suoem, conviven hoy dos pulsiones. Reproduciendo el mismo esquema que existe en el gabinete municipal, en el sindicato hay un “ala blanda” y un “ala dura”.

En la primera se cuentan aquellos que creen que los episodios de violencia de las últimas semanas no hacen más que perjudicar al sindicato. Entienden que todos esos “tropiezos” desvían el eje de la discusión, deslegitiman el reclamo y dan al Ejecutivo no sólo mejores argumentos para sostener una postura más intransigente sino también nuevos expedientes con los que negociar en la mesa de diálogo, cuando sea que el Suoem decida volver a ella.

En la segunda están los más propensos al choque. Los que no quieren negociar, porque no están dispuestos a ceder en nada, y no buscan llegar a un acuerdo con el Ejecutivo, sino torcerle el brazo. Para peor de males, quienes participan de este grupo provienen, mayoritariamente, de las reparticiones en las que la representatividad del sindicato se encuentra más deteriorada: las Áreas Operativas.

Ante ese escenario, la conducción apuesta a lograr una movilización masiva, con la mayor adhesión posible de las bases, pero habiendo impartido a los delegados de cada repartición expresas instrucciones de contener la protesta para evitar desbordes. No quiere dar nuevas razones al Ejecutivo para endurecer y multiplicar las sanciones.

Más aún, hace denodados esfuerzos y apela a hilarantes piruetas discursivas para explicar que es en realidad la gestión la que arrastra al sindicato a la violencia. Veamos un ejemplo.

En un divertido comunicado firmado por la Comisión de Género y Violencia Sindical del Suoem -la misma en la que duermen las denuncias de distintas trabajadoras municipales contra empleados que cuentan con la simpatía de la conducción- se afirma que las medidas tomadas por el peronismo desde que llegó al control del Palacio 6 de Julio resultan “una fuente generadora de odio que dista mucho de la paz que reclama” [sic]. Quienes hace meses prometían que “Córdoba (iba) a arder” caen ahora escandalizados ante la osadía de una gestión de sancionar a quienes vandalizan la ciudad, disparan morteros caseros contra la policía o atacan con salvajismo a un comerciante cansado de que no poder trabajar.

Ahora bien, aunque la conducción espera poder contener la furia de las Áreas Operativas, sabe que necesita dirigir un mensaje que llegue también a los sectores más radicalizados del gremio. (En rigor, es este un interés también compartido por el Ejecutivo, que necesita que el sindicato recupere la representatividad que ha perdido para poder suscribir un acuerdo que sea luego respetado).

Para lograrlo, se espera que el propio Daniele tome la palabra y se despache con uno de sus ya conocidos discursos, insultando al intendente y sus funcionarios y prometiendo, una vez más, recuperar el botín perdido. Quienes lo conocen de antaño aseguran que cualquier diatriba bajada de tono no convencería, y menos aún si se tiene en cuenta que el Ejecutivo acaba de notificar un despido y seis suspensiones, mientras espera por el material fílmico que le permita individualizar a los agresores que atacaron a los comerciantes de barrio observatorio para decretar nuevas cesantías.

Sin embargo el histórico líder de la lista Verde sabe sorprender, y habrá que esperar para saber qué camino elige la conducción para proseguir con su plan de lucha, si apuesta a radicalizar la protesta o a calmar las aguas para volver a la mesa de diálogo.

Entre tanta parafernalia, partícipes de la gestión y conocedores del gremialismo cordobés creen que el conflicto se zanjará con una paritaria un tanto más beneficiosa que la ofrecida y la postergación de las negociaciones por el resto de los reclamos que preocupan al Suoem para el año próximo.