Bullrich quiere frenar duelo Macri-Larreta en las provincias

El macrismo duro mostró dificultades de armado para arrebatar la conducción del PRO local al monzo-larretismo en una eventual interna. Como hizo en Santa Fe, la titular de la fuerza quiere disimular en Córdoba los efectos de la guerra fría entre el expresidente y el jefe de gobierno porteño.

Por Yanina Passero
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La presidenta del PRO nacional, Patricia Bullrich, regresó a Córdoba para participar del banderazo nacional contra el gobierno de Alberto Fernández y el fallo de la Corte sobre la movilidad de los jueces. Su recorrido por las calles céntricas de la ciudad fue solo la apostilla de una agenda marcada por reuniones de estricto corte partidario. Razones le sobran: desde la derrota de octubre, la dirigencia se debate entre el “macrismo” o el “postmacrismo” que hoy expresa Horacio Rodríguez Larreta.

La discusión genera conflictos y posicionamientos que desde la conducción alineada con el expresidente Mauricio Macri califican de anticipados. La dedicación full time de Bullrich a Córdoba debe leerse como un aprendizaje de la experiencia santafesina. Allí se logró “dibujar” la avanzada larretista en la provincia vecina al lograr una lista única encabezada por Cristian Cunha, un hombre que responde al escolta de la exministra en el PRO Nacional, Federico Angelini.

Sin embargo, en Córdoba, la guerra fría entre Macri y Larreta no sería de fácil disimulo. Sucede que la actual conducción partidaria –alineada con Emilio Monzó y Rodríguez Larreta- se movió con solidez para asegurar su triunfo en una eventual interna amarilla, cuya fecha tentativa quedó para el 7 de febrero de 2020, según confiaron altas fuentes del espacio a Alfil.

La línea compuesta por Darío Capitani, Javier Pretto, Gabriel Frizza, Oscar Agost Carreño, Agustín de la Reta y Nicolás Massot desarrolló una campaña de afiliación inédita con más de nueve mil nuevos fichajes. El grupo retador sumó otros 3.500 ingresos, pero no pudo articularse como frente. La línea contiene “jugadores” con peso propio como los diputados Soher El Sukaria y Hector Baldassi; y los intendentes Eduardo Romero y Pedro Dellarossa, que coinciden con que el líder es Macri. Pero más allá de ese acuerdo básico no avanzaron en la unificación de una única personería. Incluso, trascendió que el marcosjuarense también arrimó el bochín a la línea monzoísta.

Bullrich intentó darles tiempo con la suspensión del proceso electoral que aplicó el Consejo Directivo y la Junta Electoral del PRO el 30 de octubre y la posterior prórroga de mandatos que pateó la eventual pulseada doméstica para el año que viene. Nadie creyó que la postergación de los plazos tuviera argumentos sanitarios, precisamente de una mujer que asiste a marchas masivas en tiempos de Covid 19.

En ese marco, y con las cartas presentadas sobre la mesa, Bullrich trató de que la discusión cordobesa no se lea en los términos de una competencia por el liderazgo nacional, como una avanzada de Larreta en la capital macrista. Para ello, buscó mostrarse cercana –por primera vez- a toda la dirigencia. Escoltada por la senadora Laura Rodríguez Machado, dedicó tiempo a ignotos y estrellas del partido; también se mostró con la Juventud liderada por Gonzalo Torres. Además, almorzó con la cantante Coki Ramírez, indicio de que el macrismo no abandona su predilección por los “influencers”.

En las dos reuniones que desarrolló ayer con dirigentes, Bullrich dejó claro que no quiere divisiones prematuras por la interna de los capos del PRO. Expresamente, y haciendo referencia al caso santafesino, pidió que las divisiones nacionales no generen fracturas locales, que cada dirigente trabaje por el bien del distrito para luego apoyar al mejor posicionado.

Pese a que Bullrich intentó que los “duros” cordobeses se armaran para pelear la interna, esta vez, no tuvo más remedio que reconocerle a la filial la “mayoría de edad” para resolver una pelea cuyo resultado parece cantado y sumará un poroto al armado nacional del porteño.