El regreso de los capos: ¿qué cambió en el Surrbac?

El número dos de los recolectores, Pascual Catrambone, fue excarcelado por orden judicial. Mauricio Saillen continúa manejando los hilos, con el camión de basura como pantalla y gracias a una intervención ficticia. El servicio de higiene urbana, el único frente que da respiro a Llaryora. Los números del COYS.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

La causa por lavado de activos y asociación ilícita continuará ya sin dirigentes del Surrbac tras los barrotes. Ayer, el número dos de los recolectores, Pascual Catrambone, fue favorecido con la orden de excarcelación que firmó el juez federal Ricardo Bustos Fierro. Apenas efectivice el pago de $10 millones podrá reunirse con su “hermano de la vida” y compañero de avatares judiciales, Mauricio Saillen.

Los capos sindicales enviarán mensajes para la interna en lo sucesivo. El dúo dará señales concretas de su plena vigencia en el manejo de los asuntos del sindicato, comprobadas las limitaciones de la intervención que había dispuesto el ministro de Trabajo de Alberto Fernández, quien durante la campaña no puso las manos en el fuego por las escaramuzas del clan Saillen, en especial, por su joven candidato a diputado nacional, Franco Saillen.

La decisión de la cartera nacional que dirige Claudio Moroni llegaba en un momento de buena sintonía del Presidente con el líder de los camioneros y enemigo público de Saillen, Hugo Moyano. La encarcelación de los líderes del Surrbac y la suspensión de sus actuaciones gremiales por orden de Bustos Fierro configuró un escenario adverso para un gremio de corte netamente personalista. La pregunta era, por entonces, hasta qué punto la descendencia de la dupla mantendría la cohesión interna; o bien, cuánto duraría la fidelidad del prosecretario general, Luis Torres y la del secretario gremial, Eduardo Zeballos.

Mientras no haya un fallo sobre los delitos por los que se los investiga, Saillen volverá a hacer política con el camión recolector como pantalla. Mientras, trascendió que Catrambone, si consigue la habilitación del magistrado que atiende en su causa, pedirá la reincorporación laboral que el COYS no puede negarle. Cabe recordar que el ente debe acoger a estos trabajadores si la Justicia los habilita.

El jefe de los recolectores volvió después de 19 años a cumplir las tareas de un empleado común no porque necesite el dinero, claro; sino para iniciar una suerte de propaganda interna y respirarle en la nuca a quienes quedaron con las responsabilidades ejecutivas, al menos en el papel. En el municipio y las empresas coinciden que el poder de Saillen está intacto, en virtud de que la intervención fue testimonial y la comisión directiva a cargo no tuvo que atravesar por momentos de tensión. Todo lo contrario.

El Ejecutivo municipal logró mantener un diálogo aceitado con los referentes suplentes, al punto que cerraron una sigilosa paritaria salarial, de más de 30 puntos, que hasta provocó la envidia del Suoem. La contraprestación es que no hubo resistencia alguna a la reingeniería que encaró el peronismo en el servicio de higiene urbana y que significó una ampliación de las funciones del ex Esyop. Veamos.

El COYS, en números

Mucho se ha hablado de la resistencia los cambios que experimentan los sindicatos, pero en este caso puntual, la situación judicial de Saillen y Catrambone permitió cambios de fondo en el reordenamiento parcial del servicio de recolección y barrido. Por caso, información oficial da cuenta de la tendencia a la baja del costo mensual del COYS desde enero a septiembre de 2020.

El primer mes de año inició con una erogación mensual real de $265 millones y cayó en el último mes de referencia a $185 millones, promediando un 30 %. Los montos consignados incluyen la inversión por 300 millones financiados en nueva maquinaria.

Por otra parte, Flores pudo ampliar servicios con la misma dotación de personal pese a que por la pandemia la plantilla de personal se encuentra en el 70 %. Otro dato llamativo es que se logró depurar el gasto de personal con licencia gremial. Esto es, cargar a la cuenta del Surrbac dos millones de pesos mensuales que antes salían de las arcas del Estado para sostener los salarios del personal con licencia sindical.

La buena sinergia empresas-sindicato también es compartida por las prestadoras privadas. Coinciden con que las bases aún responden a Saillen y que no avizoran problemas en la prestación. Se preparan para un cierre de año tranquilo, pese al contexto adverso que presentó la pandemia. Un alivio para Llaryora que sigue el minuto a minuto en la conciliación obligatoria con la UTA y prepara munición gruesa para aplacar al Suoem que espera la restitución de la séptima hora de carga laboral y una paritaria superadora del 20 % ofertado.