Récord: 5 días sin Covid en la agenda de campaña

El virus sigue haciendo daño, pero “en menor medida”, aseguran desde el Gobierno local. La curva de contagios parece iniciar un descenso y las expectativas de mejora avizoran un noviembre “light”. Los cruces políticos se limitan a la campaña electoral.

Por Gabriel Marclé

rècordDesde el lunes a la fecha, la palabra “Covid” fue la que menos se pronunció dentro de la comunidad política local. Su influencia y abarcamiento no es el mismo que tenía hasta hace algunos días, cuando la curva de casos continuaba presentando un riesgo significativo para el desarrollo del cronograma electoral. Sin embargo, la situación del virus se encuentra atravesando una meseta que, según adelantan los especialistas, podrían generar una curva de contagios en descenso. No todas son buenas noticias, mientras el flagelo pandémico sigue afectando el día a día y acumula más muertes, pero el escenario actual se adapta más al ideal planteado desde las autoridades sanitarias con las urnas a la vista.

“Creemos que los efectos del virus se dan en menor medida que hace quince días atrás. Definitivamente, podemos decir que la Fase 1 ha causado esto”, expresó un integrante de la gestión municipal, una de las pocas expresiones sobre el Covid que surgieron desde la Municipalidad en la semana. A menos que se consulte, la agenda que se impone es la electoral. Más allá de los recorridos por el Centro de Salud o la continuidad de los operativos Identificar, esta semana estuvo marcada por el “respiro” que dieron las nuevas cifras de contagio.

En los últimos cinco días, el promedio de casos diarios descendió a niveles promisorios. De miércoles a miércoles, el numero llegó a 92 por día, con cinco días seguidos por debajo de los 100. Según los datos oficiales, la cantidad de casos activos bajó a cerca de 800, con más de 6700 recuperados. Desde la Municipalidad informan que el promedio general de casos diarios a llegado a niveles “óptimos” para hablar de un virus contenido. Además, los antes colapsados sanatorios privados ya comienzan a sentir cierto alivio después del aislamiento, con disponibilidad de camas para pacientes no-Covid.

Con este panorama, el oficialismo comenzó a encaminar su discurso abandonando la postura alarmista para vivir de lleno el tiempo de campaña. Desde el lunes, a excepción de un comunicado con medidas preventivas y la visita al operativo Identificar nº100, el intendente y sus funcionarios esquivaron el abordaje directo de la situación sanitaria. Llamosas se mostró cercano a las acciones de gestión en obras públicas o el presupuesto participativo. “No es una semana de campaña, es un mes”, expresó uno de los integrantes del equipo detrás de la estrategia electoral peronista.

A menos que la situación lo amerite, la gestión municipal y los adeptos del proyecto oficialista se adaptarán a la estrategia exo-sanitaria. Cada expresión e intervención de la última semana tuvo como centro la salida de la agenda Covid. De hecho, el municipio evitó presentar el informe epidemiológico que estaba previsto para estos días. Incluso se esperaba la visita del ministro de Salud de Córdoba, Diego Cardozo, para el comienzo de esta semana. El encuentro con el funcionario provincial se habría postergado para la próxima semana.

El Coronavirus retornará a las líneas del guion oficialista cuando el terreno les permita transformar el desgaste del pasado en el beneficio del presente. Con esto se quiere decir que a la campaña de Llamosas solo le sirven las buenas noticias. La próxima conferencia pública sobre el Covid o informe epidemiológico llegará cuando se tengan certezas que permitan el título buscado antes del 29-11, ese que enuncie “hemos controlado el brote”.

En el caso de Abrile, la nueva fase de su campaña también se aleja del formato sanitario y los viejos achaques por el manejo de la crisis de Covid. En la semana, el candidato de Juntos por Río Cuarto se mostró activo en el territorio, visitando a vecinos, encontrándose con emprendedores de la ciudad y no habló del virus ni una sola vez. Aquellos que adelantaban una utilización de la pandemia en función de ganarse al electorado estaban errados en su diagnóstico.

Al mismo ritmo que Llamosas, el referente opositor se aleja de la agenda sanitaria para enfocarse en otros campos de acción. Asimismo, su discurso continúa vinculando a lo peor de la crisis de Covid con las responsabilidades del actual jefe municipal, aunque de una forma menos explícita.

 

Chispazos

El plan de Llamosas solo puede concretarse si se eliminan de la escena todos los riesgos que hasta hace unas semanas lo afectaban. No se habla solo de lo sanitario, sino de lo simbólico y lo discursivo, aquello sobre lo cual hace hincapié su rival más próximo, Gabriel Abrile. El candidato de Juntos por Río Cuarto focalizó su estrategia en ejes clave, pero uno se destaca por sobre el resto: la cuestión del liderazgo.

El último spot del Frente Juntos por Río Cuarto pondera la “esperanza” y la contrapone a los aspectos que consideran negativos de la actual gestión, entre los que destaca “el miedo, la incertidumbre, la inseguridad y la falta de liderazgo para enfrentar las crisis”. Abrile entiende que allí se ubica el “golpe a los riñones” que haría tambalear la imagen positiva del mandatario.

Esta cuestión ha encendido la rencilla entre los dos espacios mayoritarios, pero no circula más allá del off-the-record. En los micrófonos, el llamosismo evita trenzarse en lucha contra las diatribas opositoras. La semana pasada fue la funcionaria Mercedes Novaira quien se encargó de hablar sobre las críticas por el liderazgo de Llamosas, en lo que fueron las primeras expresiones públicas del oficialismo en esa cuestión. Esta semana fue el turno del fiscal municipal Julián Oberti.

“Liderazgo para retomar fase 1 a pesar de las duras críticas, 60.000 conciudadanos hisopados, liderazgo para 100 operativos Identificar en Río IV, liderazgo para encolumnar más de 150 voluntarios y 500 municipales en las distintas trincheras, etc. Y todo eso después de poner en movimiento un sistema de salud primaria derruida por el abandono de gestiones anteriores. Liderazgo y compromiso con el pueblo de Río Cuarto. Ladran Sancho…”, publicó el funcionario en su cuenta de Twitter, una contra-chicana teledirigida hacia la consigna radical.

En un solo tweet, uno de los hombres más cercanos al intendente picó el anzuelo de Abrile y se metió en la reyerta que mejor le hace a los desventajados. Oberti se metió con lo que, para muchos, es historia vieja. “El pasado” del radicalismo con la intendencia de Jure se reutiliza, pero ¿qué consigue con ello? Podría leerse como la forma de valorar lo hecho, aunque también se entendería como un intento por minimizar los errores cometidos en el presente remontándose al discurso de la “pesada herencia”.

Los choques siguen, sea o no la pandemia el tópico generador de chispazos, siempre y cuando no se salgan del objetivo central: definir las elecciones en la fecha pactada. “Las chicanas van y vienen. Nosotros queremos votar ya”, indicó un asesor peronista.

Por más que se intente, la campaña nunca podrá alejarse del contexto actual. Se entiende que la expurgación del problema generado por el virus tenga como fin liberar al electorado de las preocupaciones que puedan presentarse a la hora de ir a las urnas, pero indudablemente esos votos reflejaran las sensaciones que rigen el día a día de la ineludible pandemia y sus efectos.