Llaryora mandó a presupuestar el 2021

El Ejecutivo ordenó a las secretarías cuantificar los recursos que necesitarán para el 2021. La fecha límite para hacerlo es el 10 de noviembre. El presupuesto no sólo servirá para escrutar las prioridades en el próximo ejercicio, sino también para hacer un balance del 1er año de gestión.

Por Felipe Osman

Mientras en lo inmediato la atención del Palacio 6 de Julio se centra en el “caso Orfeo”, que ayer sumó un nuevo capítulo con la presentación realizada por el grupo Dinosaurio de un pedido de factibilidad para el desarrollo de un complejo inmobiliario en el predio en el que hasta ahora se emplaza el domo, el Ejecutivo ya empieza a pensar en el 2021, y ha dado la orden a cada secretaría para que cuantifique los recursos que necesitará atravesarlo. El plazo para hacerlo vence el 10 de noviembre, con lo que cabe esperar conocer pronto un primer carbónico del presupuesto, que cuando llegue permitirá no sólo escrutar cuáles serán las prioridades del próximo ejercicio, sino también hacer un balance del primer año de Hacemos por Córdoba al frente de la ciudad.

El dato que todos esperan -o deberían esperar- con mayor interés es el número que define el rumbo de las cuentas municipales y, por lo tanto, de la gestión: la destinación presupuestaria al pago de salarios. Concepto que antes de la irrupción de la pandemia absorbía aproximadamente el 70 por ciento de los recursos de la ciudad, y que en mayo llevó a la gestión liderada por Martín Llaryora a transitar un profundo conflicto con el Suoem que duró, en su máxima tensión, dos meses, y que desde entonces empezó a desinflarse hasta experimentar una nueva escalada a principios de mes, cuando el líder histórico de los municipales, el jubilado Rubén Daniele, calificó de “gorilas”, “peleles” y “basuras” a las autoridades electas por el voto popular.

Lo cierto es que al día de hoy nadie sabe cuán fructífero fue aquel conflicto. En los primeros meses la gestión dejó trascender que el ahorro era muy importante, pero de un tiempo a esta parte fuentes gremiales que no se enrolan en la lista Verde (oficialismo en el Suoem) aseguran que el gremio ha recuperado mucho terreno bajo la forma de “horas módulo”, ítem que presuntamente vendría a reemplazar las horas extra y extensiones de jornada ampliamente limitadas durante los primeros meses del devenir del conflicto. De hecho, otro síntoma que parece indicar que el Suoem ha recuperado la iniciativa es que habría reconquistado buena parte de los mandos medios interinos perdidos a manos de la gestión.

Ahora bien, más allá de las conclusiones que puedan derivarse del número en que el peronismo fije la partida presupuestaria para hacer frente a los salarios, habrá otro prisma a través del cual observar otra faceta del conflicto: la preeminencia que se dé a los Servidores Urbanos.

El programa, que depende de la Secretaría de Políticas Sociales a cargo de Raúl La Cava, fue utilizado en un principio como un contrafuego para las protestas de las Áreas Operativas, brazo más beligerante del sindicato. Con él, la gestión pudo mostrarse activa realizando, entre otras, pequeñas obras de mantenimiento y puesta en valor de espacios verdes. En otras palabras, pudo evitar el coma inducido al cual el gremio intentó arrastrarla. ¿Con qué fondos contará este programa en 2021? Y, llegado el caso, ¿seguirá sirviendo a los mismos fines?

Otro dato importante surgirá de la cantidad de recursos que la gestión ponga en manos de dos de sus naves insignia: el COyS (ex Esop) y la Tamse. A través del ente descentralizado en un principio ideado por Ramón Mestre y la empresa municipal de transporte que data de la gestión de Daniel Giacomino, Hacemos por Córdoba ha buscado afrontar la ejecución de importantes tareas en otros tiempos llevadas adelante por las mentadas Áreas Operativas.

Tanto es así, que el peronismo mandó al Concejo Deliberante una ordenanza para aprobar la ampliación de los objetos sociales de ambos organismos que, desde entonces, quedaron también facultados para hacer obras de bacheo, instalación de luminarias, mantenimiento de espacios verdes y un largo etcétera. Todo indica que esa política se mantendrá, pero habrá que esperar para ver con qué recursos contarán tanto el COyS como la Tamse.

Haciendo este central asunto a un lado, habrá también otros dos de primera importancia sobre los cuales buscar indicios en el proyecto de presupuesto que finalmente entre al legislativo municipal antes de que el “bienaventurado” 2020 pase a la historia: el Transporte y la reestructuración de los pasivos.

Cabe esperar que el presupuesto busque sentar las bases, sino de la política municipal de la pos pandemia, de la ansiada transición hacia la “nueva normalidad”, y en ese interín aparece un asunto crucial a resolver: el problema del transporte urbano, cuya tarifa permanece congelada desde septiembre del año pasado a pesar de que los costos del servicio se han disparado y el corte de boleto a caído drásticamente desde el inicio de la pandemia haciéndolo todavía mucho más deficitario.

Llaryora, con la ayuda del diputado nacional Paulo Cassinerio, ha abogado para que el Gobierno Nacional ofrezca un reparto más equitativo de los subsidios al transporte, incrementando la cuota parte que se destina al interior, de ser necesario, en desmedro de lo que se concede al AMBA, que absorbe más del 80 por ciento de esos fondos. Algo se ha logrado, aunque ni por asomo lo que se reclamaba. De lo que el Presupuesto prevea para el trasporte deberían poder recogerse algunas pistas de los planes del intendente sobre la materia el año próximo.

Finalmente, la “Ley de Leyes” de la ciudad dará también algún marco de referencia para vislumbrar qué proyecta la actual gestión en el apartado reservado al pago de las deudas municipales. El pedido del intendente a la secretaría de Economía habría sido similar al que el gobernador encomendó al ministerio de Finanzas de la provincia: terminar la renegociación antes de trasponer el 31 de diciembre. Sin conocerse mayores precisiones respecto de cómo marchan esas tratativas, el Presupuesto bien podrá dar alguna idea de las expectativas en torno a ellas.