Kicillof piensa afuera de la caja

La extraña decisión del gobierno bonaerense de premiar a los usurpadores demuestra que algunos políticos ejecutan sin pensar en la caja.

Por Javier Boher

Se conoce como pensamiento lateral a la capacidad de encontrar soluciones por fuera de lo común, con una interpretación del problema que permite resolverlo de una manera creativa y distinta a la que cabría esperar. El kirchnerismo es un gran ejemplo de esto, con curiosas formas de resolver los problemas. Entiende que, ante un ilícito, lo mejor es otorgar una recompensa. Es, sencillamente, extraordinario.

Las tomas de tierras ya no son noticia, salvo por el hecho de que cada vez corren la línea un poquito más adelante. Fogoneadas por ciertos sectores del oficialismo nacional, algunos otros deben sufrirlas como administradores de entidades subnacionales. Movimientos sociales que ven reducido el flujo de dinero en forma de planes o ayuda alimentaria han decidido salir a buscar otras fuentes de ingresos para mantener contenta a su militancia.

Aunque hay cooperativas y organizaciones que están detrás de esta dinámica, la realidad indica que son una especie de “testaferros colectivos”, que permiten que los políticos se hagan de propiedades sin poner un peso, jugando además con la necesidad de la gente y sin resolver el problema habitacional.

Pese a todo este entramado político que hay por detrás, las situaciones vinculadas a las tomas nos dejan extremos que nos mueven de la indignación a la risa, por lo inverosímiles que son.

Ayer se conoció la forma en la que el gobierno de Axel Kicillof pretende resolver el problema de la toma de Guernica, en el partido de Presidente Perón. Vaya curiosidad: la obra cumbre de Picasso -que refleja toda la crueldad y miseria humana del bombardeo alemán en la Guerra civil española- puesta al lado del Presidente en el que se referencian todos los que tienen intereses en pugna alrededor de la toma. Hay algo de irónico en todo eso.

La decisión del gobierno bonaerense ha sido entregar un subsidio a las familias que ocupan el lugar (nada más y nada menos que 1500) por una suma de $300.000 en seis cuotas de $50.000. Suena ridículo, pero es así: el gobierno provincial decide premiar a los que violan la Constitución nacional y el código civil a través de una suma que multiplica (por muchas veces) el bono que se le paga al personal de salud que deja el cuero en la pandemia, a los docentes que han visto transformarse su trabajo por la virtualidad, a los jubilados a los que se les congeló el ingreso o incluso a los trabajadores informales que han cobrado el IFE. Increíble.

Los comportamientos humanos se condicionan a través de incentivos para que se actúe de tal o cual manera. Si se paga por delinquir, ¿cómo se puede esperar que esto se solucione? Es imposible que gente desesperada por la falta de vivienda busque otra alternativa que la usurpación para resolver el problema, aunque finalmente no cambie en nada: al cabo de seis meses habrá cobrado esa suma, pero seguirá sin casa.

Quizás nosotros no entendemos la idea. Cada familia recibirá, en seis meses, el equivalente a un tercio del valor de un cero kilómetro. Con ello, una cooperativa de tres familias podría comprarse un auto y trabajarlo como remis, dividiéndose en turnos de ocho horas cada familia. Eso les permitiría un ingreso digno, que les consiga una casa. Así de ridículo -e ingenuo- suena pagarle a gente que toma tierras y violenta la propiedad privada.

Quizás podrían armar un padrón de gente que quiere cobrar $50.000 por mes sin hacer nada, para ahorrarnos el disgusto de que la tierra sea improductiva porque hay familias armando ranchos encima. Es que alguien tiene que pagar esos planes, y qué mejor que lo haga el campo, que no tiene tiempo de estar peleándose con personas que son arreadas por punteros ávidos de hacer su negocio -económico y político- sobre la propiedad de otro.

¿Cuáles serán los cálculos que hacen los que conducen la provincia de Buenos Aires para dilapidar de esa manera el dinero?¿Para eso se va a usar lo que Fernández le quitó de un plumazo a la Ciudad de Buenos Aires? No parece ser muy federal que los que perdieron todo por los incendios en Córdoba deban esperar a que ocurra un milagro para recibir ayuda nacional, mientras a la masa critica de votantes kirchneristas se los premia con tamaño regalo.

Así, la solución del oficialismo es otra vez una sorpresa para todos, por su capacidad de pensar “afuera de la caja”. Eso sí: a ese ritmo de gasto improductivo, seguro que la caja no aguanta.