El Gobierno espera cubrir parte del déficit 2021 con créditos

La asistencia provendría del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco de Desarrollo de América Latina. Si se logran los recursos habría cambios en el presupuesto 2021 que contempla que el rojo sea financiado en el 60% por emisión. Hasta ahora se viene anunciando una serie de medidas tendientes a bajar el valor de los dólares alternativos y, por esa vía, la brecha cambiaria existente y las expectativas de devaluación del peso.

El Ejecutivo podría modificar el esquema de financiación del déficit fiscal del año próximo contemplado en el proyecto de presupuesto 2021 ya que busca fondos en distintas Instituciones Financieras Internacionales (IFI). Aseguran que, si los consiguen, el 55% del rojo se sostendría con endeudamiento y el resto a través de financiamiento monetario. La iniciativa enviada al Congreso contempla que los $1,7 billones de déficit (equivalente al 4,5% del PBI) serían financiados en un 40% a través de endeudamiento y el restante 60% con asistencia monetaria del Banco Central.

El ministro Martín Guzmán dijo hace unos días que para 2021 tienen un programa fiscal financiero y un programa monetario: “Vamos a tener noticias positivas en las próximas semanas. Es posible que haya más financiamiento de la deuda pública. Además, vamos a anunciar un programa fiscal plurianual”. La asistencia provendría del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo o el Banco de Desarrollo de América Latina.

Hasta ahora el Gobierno viene anunciando una serie de medidas tendientes a bajar el valor de los dólares alternativos y, por esa vía, la brecha cambiaria existente y las expectativas de devaluación del peso. Un objetivo es la armonización de tasas que paga el BCRA, para alinearlas con las que pagarían los bonos del Tesoro. Las tasas de Leliqs vienen siendo reducidas por el BCRA y las de pases aumentadas.

Un análisis del Iaraf que conduce Nadín Argañaraz señala que, de esta manera, se podrían liberar fondos de los bancos que irían a demandar bonos del Tesoro, cambiando la composición del financiamiento del déficit fiscal, con más bonos y menos emisión. Así como éstas, el resto de medidas tomadas pueden tener en el mejor de los casos un impacto transitorio, porque no se define cuál será el camino principal a seguir y los alternativos en caso que surjan determinadas contingencias.

La consultora entiende que el desafío del manejo fiscal-monetario es “muy grande”; sostiene que se debería pensar en un plan de convergencia de las distintas variables nominales, incluyendo el manejo de los pasivos monetarios remunerados. La discusión del proyecto de ley de presupuesto 2021 es el ámbito para explicitar un sendero que disminuya la incertidumbre y calme las expectativas: “Una cuestión prioritaria es definir un programa de acción razonable en materia de asistencia del Estado durante el 2021, en la medida que la pandemia continúe, como todo lo indica. No sería prudente aprobar un presupuesto cuya baja del déficit está explicada en gran medida por la eliminación de transferencias que este año se están haciendo a personas a raíz de la pandemia y restricciones, como lo son el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP)”.

Los economistas vienen insistiendo en que es necesario recrear confianza haciendo visible un plan fiscal y monetario consistente, definiendo claramente cómo va a ser el manejo de los pesos que este año se terminarían emitiendo. Para 2021 el gobierno espera recortar casi a la mitad el déficit primario anual del Sector Público Nacional, que pasaría a ser del 4,2% del PIB. Esta corrección se realizaría en un contexto en el que la economía argentina rebotaría un 5,5%, aportando un incremento de los ingresos tributarios de alrededor de 1 p.p. del PIB. Esto implica que la reducción del déficit se apoya principalmente en la reducción del gasto.

El Iaraf señala que cuando se analiza el comportamiento esperado del gasto, se aprecia que la baja se apoya en la no existencia en 2021 de las erogaciones asociadas al Covid-19 a ejecutarse este año, proyectadas en 3,8 puntos porcentuales del PIB. Si se suman los intereses de la deuda, el déficit fiscal descendería desde el 10,3% del PIB en 2020 al 5,7% del PIB en 2021. La cuenta de intereses terminaría bajando 0,5 puntos porcentuales del PIB, en línea con la estrategia de deuda del gobierno.