El kirchnerismo va por su versión del 17-O

Las huestes que dentro del Frente de Todos se alinean detrás de CFK marcharán hoy, en el 10mo aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, para apoyar al gobierno y contar porotos con Moyano y la CGT. La vicepresidenta adelantó su ausencia en una extensa carta con críticas a propios y extraños.

Por Felipe Osman

Diez días atrás, en ocasión del 75 aniversario del Día de la Lealtad, Hugo Moyano encabezó una gran caravana en Capital Federal que tuvo réplicas en todo el país. El motivo era claro: demostrar el poder de movilización de su Frente Sindical para el Modelo Nacional y contrastarlo con el gélido acto virtual –tan ajeno a la liturgia peronista- organizado por la CGT de Héctor Daer, amigo personal de Alberto Fernández y ocupante de un lugar que Moyano pretende para su hijo Pablo.

La movilización del líder camionero tuvo un objetivo claro: mostrar al presidente cuán importante resulta contarlo entre sus aliados. (Y cuan peligroso resultaría no complacerlo). Parado sobre el sindicalismo combativo, Moyano buscó demostrar que la calle sigue siendo del peronismo, pero principalmente de los gremios.

Diez días después, las huestes que dentro del Frente de Todos responden a CFK se preparan para conmemorar el décimo aniversario de la muerte de Néstor Kirchner con una caravana organizada por la militancia que buscará demostrar, ahora, cuán importantes para el Gobierno resulta las organizaciones políticas y sociales que se alinean con el kirchnerismo duro.

Desde luego, el epicentro de la movilización estará en Buenos Aires, donde tendrá lugar el acto central presidido por Alberto Fernández en el que se emplazará una estatua del ex presidente en el Centro Cultural Kirchner. Pero la expectativa es que caravanas en todo el país repliquen ese acto.

En Córdoba, desde luego, la expectativas son moderadas, aunque varias organizaciones ya han confirmado su participación, entre ellas, el Frente Grande, la CTA-Córdoba de los trabajadores, la CTA, el Frente Barrial, Peronismo Militante, el sindicato de Luz y Fuerza, Peronistas Auto-convocados, Tercera Posición, el Movimiento Barrial Peronista y Unidad Ciudadana seccional 14, entre otros. Como se dijo, las expectativas son moderadas.

La carta de CFK

Horas antes del evento que conmemorará el décimo aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, Cristina Fernández publicó una extensísima carta de alto contenido político en la que afirmó no será parte del acto, junto a una serie de mensajes dirigidos, principalmente, a los propios, en que desde luego no faltaron críticas a los extraños.

En la misiva, que dividió en tres partes, la vicepresidenta dio tres mensajes centrales.

En el primero de ellos destaca que eligió a Alberto Fernández como líder de su fórmula por “sus características personales y su experiencia política al lado de Néstor, signadas por el diálogo con distintos sectores, por la búsqueda de consensos, por su íntimo y auténtico compromiso con el Estado de Derecho -tan vulnerado durante el macrismo-, su contacto permanente con los medios de comunicación cualquiera fuera la orientación de los mismos y finalmente su articulación con todos y cada uno de los sectores del peronismo”. En otras palabras, por su (presunta) capacidad para acordar con los distintos sectores de poder.

La segunda parte de la carta es un intento por desmentir que pese sobre el presidente condicionamiento alguno a la hora de tejer los acuerdos para los cuales, según la primera parte, fue elegido. Desde luego, convalidar tal razonamiento implica, en primer lugar, dar por sentado que no se trató de una mera estrategia electoral, y demanda luego nuevas concesiones, como obviar que la agenda de Gobierno no se condice con sus urgencias judiciales o dar por cierto que la inoportuna intervención de Vicentín salió de la estilográfica del presidente y no de la propia, entre tantas otras inconsistencias.

En la tercera parte -la de mayor contenido político- apunta que el problema central de la economía argentina está dado por su bimonetarismo, es decir, por funcionar ésta con pesos para los consumos cotidianos y con dólares para el ahorro y algunas transacciones específicas, para señalar luego que tal problema “es de imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales de la República Argentina”.

En otras palabras, sugiere la necesidad de construir una mesa de diálogo como único modo de solucionar el problema del dólar, a la vez que deja traslucir la posibilidad de cambios en el gabinete, al señalar que existen “funcionarios o funcionarias que no funcionan”, no sin antes poner en cabeza de Alberto Fernández toda la responsabilidad por los “aciertos o desaciertos” de su gestión.