Cambiando el rumbo: Dejar de esperar y adoptar un nuevo estilo de vida

Si miramos los casos fatales de coronavirus en todo el mundo, observaremos que la mayor incidencia se da en quienes padecen ciertas enfermedades previas (principalmente Hipertensión, Coronarias, Diabetes, Obesidad, Respiratorias y Cáncer). Y todas estas patologías tienen una gran conexión con el estilo de vida (nivel de estrés, alimentación, ejercicio, consumo de alcohol, tabaco, emociones, etc).

Por Vanesa Urtiaga (Directora de Maitri Yoga Studio & Store – Prof. De Yoga Terapéutico)

Hoy en día, el mundo entero vive las consecuencias de la falta de cuidado que ha tenido el ser humano, tanto hacia él mismo como también hacia el planeta. Catástrofes climáticas, hambre, pobreza, enfermedades y nuevos virus amenazan a la humanidad.

El coronavirus nos tiene a todos en jaque y pareciera ser que la única esperanza sería una vacuna, la cual todavía no tiene fecha ni certeza de efectividad. Esto nos coloca en una posición de pasividad, angustia, debilidad e incertidumbre.

Es por esto por lo que me parece lógico salirnos de este estado de espera y comenzar a mirar diferente, en otras direcciones. Quizás ésta es la oportunidad de, cómo dicen en inglés “think out the box”, pensar diferente, desestructurarnos y cuestionarnos qué otras alternativas serían razonables. En dónde SÍ podemos accionar y ser protagonistas.

 

Si miramos los casos fatales de coronavirus en todo el mundo, observaremos que la mayor incidencia se da en quienes padecen ciertas enfermedades previas (principalmente Hipertensión, Coronarias, Diabetes, Obesidad, Respiratorias y Cáncer). Y todas estas patologías tienen una gran conexión con el estilo de vida (nivel de estrés, alimentación, ejercicio, consumo de alcohol, tabaco, emociones, etc). Y la buena noticia es que sobre esto sí podemos actuar y jugar un rol protagónico.

Si modificamos algunos comportamientos o estilos de vida, vamos a reducir drásticamente la cantidad de personas en grupos de riesgo, es decir disminuiría la letalidad del coronavirus y además también las tasas de mortalidad por enfermedades coronarias, cerebrovasculares, diabetes, cáncer, respiratorias, etc.

Por citar alguna de estas patologías, la hipertensión es una enfermedad que abarca a un tercio de la población mundial y en el año 2010 murieron 9 millones de personas a causa de esto. Si lo comparamos con las muertes de coronavirus, a la fecha tenemos aproximadamente 1,1 millones de fallecimientos en el mundo.

Si nos detenemos en algunos números de nuestro país del año 2018, podemos ver 95,826 fallecimientos por causas del sistema circulatorio en Argentina. Por Coronavirus tenemos a la fecha aproximadamente 27,000 fallecimientos.

Es claro que se necesita un proyecto multidisciplinario de prevención de estas enfermedades. Y la prevención requiere de cambios drásticos y urgentes en ciertos estilos de vida.

Estrés: El ser humano en su búsqueda incesante de “felicidad” y de “bienestar” se ha colmado de exigencias desmesuradas, horas prolongadas de trabajo, agendas completas de actividades y muy poco tiempo libre. Todo esto lleva al estrés crónico, a la ansiedad, falta de sentido, a la depresión, a la falta de conciencia y al automatismo de todos nuestros actos. Al final, en busca de un mayor bienestar, lo hemos perdido completamente.

Por otro lado, la tecnología, la virtualidad, más allá de que nos permite mantenernos conectados y “al día” con lo que sucede en cualquier parte del mundo, nos lleva a estar en un continuo mirar y mostrar hacia afuera y esto indudablemente nos saca de nuestro centro, nos desestabiliza. Creo que no se trata de volver atrás en el tiempo sino de encontrar un equilibrio.

 

Alimentación: la falta de tiempo para preparar nuestra propia comida, la búsqueda de soluciones rápidas y fáciles, y la misma oferta de productos manufacturados casi listos para su consumo han deteriorado terriblemente la calidad de nuestra alimentación.

Se calcula que más de 3 millones de muertes en 2010 por ejemplo fueron atribuidas a un alto índice de masa corporal (IMC) en el mundo. Y esto sigue creciendo hasta el día de hoy. La obesidad no es un problema en sí mismo, sino que es un factor predisponente para contraer otras patologías, por eso su gravedad.

Una alimentación en base a grasas no saludables como las de las carnes y los lácteos aumenta los niveles de colesterol. Los vegetarianos poseen niveles de colesterol muy inferiores a quienes comen carne, y la enfermedad cardíaca es poco frecuente entre ellos. También suelen tener una presión sanguínea más baja. De hecho, algunos estudios han demostrado que añadir carne a una dieta vegetariana eleva los niveles de la presión sanguínea rápida y significativamente. Los más recientes estudios sobre la diabetes muestran que una dieta rica en carbohidratos complejos (que se encuentran sólo en alimentos vegetales) y baja en grasas es la mejor prescripción dietética para controlar la diabetes. Las tasas de cáncer también son dramáticamente inferiores entre aquellos que mantienen una dieta basada en alimentos de origen vegetal.

El consumo de carne y lácteos constituye una costumbre muy arraigada en la mayor parte del mundo, pero creo que vale la pena y ya es momento de cuestionarnos este viejo hábito e informarnos sobre sus riesgos y consecuencias.

Si redujéramos el consumo de carne y lácteos, no sólo veríamos mejoras significativas en la salud mundial sino también en la huella ecológica, ya que la producción de carne es una de las principales causas del calentamiento global. Y si cuidamos el medio ambiente, minimizaríamos los riesgos de futuras pandemias.

Ejercicio: otro factor fundamental que debería complementar este nuevo estilo de vida es incluir al ejercicio como una actividad tan esencial como el alimento o las horas de sueño. Está comprobado que inclusive el hecho de incluir media hora de ejercicio moderado diariamente ya tiene efectos altamente positivos, como reducción de estrés, mejor rendimiento cardíaco y respiratorio, una mayor predisposición a una alimentación más saludable, menores niveles de depresión y ansiedad entre otros.

Contacto/relaciones/Amor: el ser humano también necesita contacto con otros seres humanos, relacionarse, tener un grupo de apoyo, comunicarse, interactuar, dar y recibir ayuda, etc. Esto es de gran relevancia especialmente para mantener la salud mental, la cual tiene una ligación directa con nuestro sistema inmunológico. El aislamiento y la soledad aumentan la predisposición a Depresión, y esto debilita nuestro sistema de defensas volviéndonos más vulnerables a contraer o a recuperarnos de cualquier padecimiento.

Sentido/Propósito: finalmente, pero no menos importante, surge generalmente en algún momento de nuestras vidas, el interrogante acerca del sentido de la vida, la impermanencia, el cambio y la muerte. Estas preguntas son la llave a una expansión de la conciencia si estamos en nuestro eje y emocionalmente fuertes. Sino pueden ser muy desestabilizantes. Actividades como el Yoga, la Meditación nos ayudan en este salto, y nos preparan física, mental y espiritualmente para enfrentar estos desafíos y misterios.

En mi opinión, debería ser parte de las agendas de cada individuo y de las organizaciones en general, dedicar un tiempo del día para apagar los celulares, mirar hacia adentro, un tiempo de introspección, de estar presentes, de estar conscientes. Y este estado de presencia o de conciencia plena es lo que lleva a una mayor claridad mental y creatividad, visión, toma de decisiones y acción.

Reconozco que es un largo camino, y unos cuántos cambios que necesitamos realizar, sin embargo, yo lo veo más posible, más positivo y accionable. Nos vuelve protagonistas de crear una mejor calidad de vida para nosotros mismos y para futuras generaciones.

 

 

Fuentes:

https://www.cuentamealgobueno.com/2014/01/la-onu-insta-con-urgencia-a-llevar-una-alimentacion-vegana/

https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/que-enfermedades-nos-estan-matando-en-pleno-siglo-xxi-nid1536909/

file:///C:/Users/vanuu/Downloads/jama_richardson_2020_oi_200043.pdf

file:///C:/Users/vanuu/Downloads/9789241564373_eng.pdf

https://www.who.int/data/gho/whs-2020-visual-summary

https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/hypertension