Renuevan el COE para una nueva etapa de la pandemia

La salida del “cazador” Diego Almada parece haber marcado el fin de la etapa crítica para el brote de contagios en la capital alterna. Su reemplazo será la vicedirectora del Hospital, Valeria Alaniz, quien permanecerá enfocada en los efectos de una desobediencia social que sigue generando preocupación.

Por Gabriel Marclé

Diego Almada, flamante ex titular del COE Regional.

Las acciones del COE Regional siempre estuvieron sometidas tanto al escrutinio de las autoridades como al de la población, razón por la cual sus encargados siempre se mantuvieron en el ojo de la tormenta, dn los aciertos y en los desaciertos del plan de taballa. La llegada del infectólogo Diego Almada a comienzos de septiembre pasado se presentaba como la oportunidad perfecta para afrontar una etapa de decisiones difíciles, siendo la más importante de ellas la del retorno a Fase 1. Casi dos meses después, el médico deja la dirección del centro de operaciones regional con una sensación de “objetivo cumplido”.

En su lugar asumirá la vicedirectora del Hospital San Antonio de Padua, Valeria Alaniz, quien ya era considerada una parte fundamental del COE por su ardua labor en el frente de batalla y el fuerte compromiso demostrado desde el comienzo de la crisis. Estimada por gran parte de la comunidad sanitaria, la médica ha ganado una consideración especial que incluso la pone por encima de colegas como el doctor Carlos Pepe, primer director del COE Regional, quien continúa al frente del Nuevo Hospital. El médico había dejado la dirección del centro de operaciones tras ser foco de críticas, surgidas incluso desde dentro de la estructura sanitaria oficial.

En su lugar llegó Diego Almada, una especie de bombero al que acuden las autoridades provinciales cada vez que algún foco de contagio se complica. Casi dos meses después de su arribo, el médico deja Río Cuarto para ser enviado a otros puntos de la Provincia, donde comienzan a generarse focos preocupantes.

“Yo no vine a vivir a Río Cuarto. Por la necesidad que hay en otros distritos, evaluamos empezar a retirar parte del apoyo de la gente que vino a colaborar a esta región. Eso me incluye”, declaró Almada en la radio FM Gospel, las primeras palabras del sanitarista después de haberse filtrado la información que el COE intentaba reservar hasta el comienzo de esta semana.

Si bien su salida no será inmediata, las autoridades informaron el viernes que la doctora Valeria Alaniz lo reemplazará, en medio de una “transición” que lo tendrá a Almada realizando una especie de “guardia de cenizas”.

El cambio también sugiere que la Provincia ya no está en alerta por el foco en el sur cordobés, que Río Cuarto ya no es considerada una zona de alerta roja. Al parecer, se ha ingresado en una nueva etapa de la pandemia, una que ya no requiere del constante monitoreo del Ministerio de Salud provincial y su principal emisario, Diego Almada, el “cazador de virus” como lo han dado en llamar desde dentro del Gobierno.

Se sabía que la estadía del infectólogo estrella del Ejecutivo cordobés venía con fecha de partida, y esta se daría cuando el escenario Covid se adaptara a parámetros que indiquen un pronóstico favorable, algo que parece estar ocurriendo. Si bien todavía no se ha confirmado de manera oficial cuál será el nuevo destino de Almada, se estima que podría dirigir el equipo epidemiológico pendiente a los brotes que surgieron en el norte cordobés.

“Hay varios distritos que están preocupando a las autoridades sanitarias. Se está iniciando un brote de magnitud en el corredor de ruta 9 al norte de Córdoba. Probablemente allí tenga que desempeñar mis funciones a futuro, pero también hay otras zonas críticas, como San Francisco y Villa María”, sostuvo Almada en la entrevista.

 

Su diagnóstico final

“Creemos que los números y las acciones han demostrado la posibilidad de haber logrado un trabajo importante”, aseguró el ahora ex director del COE Regional. Su diagnóstico responde a los efectos de la tan cuestionada Fase 1, siendo Almada uno de los principales precursores de la medida. Previo a su llegada, Río Cuarto afrontaba un inusitado brote contagioso tras pasar casi 120 días sin nuevos casos. Pese al delicado panorama, el intendente Llamosas se negaba a reconocer la posibilidad de volver a una fase de aislamiento obligatorio.

Fue Almada quien, con directivas provinciales, llamó a la razón y propuso presionar el botón rojo, sumando a la mesa de decisiones a los representantes del sector de la salud privada, algo que hasta ese momento no había ocurrido. La llegada del infectólogo marcó un antes y un después para la realidad sanitaria de la ciudad, aun cuando sus definiciones se enfrentaban al rechazo proveniente de sectores más cercanos al plano político de la gestión municipal. En la estructura oficial, surgían voces que cuestionaban al médico, temiendo que sus acciones afecten la “simpatía” tan necesaria en tiempos electorales como los que vienen.

En cuanto a los números, y pese a lo que expresan desde el sector que cuestiona la política sanitaria del COE Regional, los especialistas coinciden en que Río Cuarto afronta una etapa de amesetamiento que permite avizorar un periodo de superación. Con los números informados hasta el último sábado, la cantidad de pacientes recuperados supera a la de infectados en una proporción de 6 a 1 (casi 7.400 infectados y 6.000 recuperados).

A estos números se suman los informados por el intendente y su equipo la semana pasada, con un dato concreto sobre el corte de la cadena de contagios, lo que permitió reducir el índice de duplicación de 7 a 30 días. Con estas cifras, la Provincia sostiene que Río Cuarto deja de ser el brote activo más crítico de la provincia. Almada será trasladado a los lugares donde más se lo necesita, atento también a la situación de la ciudad Capital y siguiendo de cerca la evolución en la ciudad que dejará en los próximos días.

 

La preocupación sigue

El escenario “en mejoría” no puede ser leído como “total recuperación”, algo en lo que Almada y sus sucesores coinciden. “Seguimos viendo que hay gente que no respeta las normas necesarias. Sigue habiendo indisciplina ciudadana”, afirmaba el infectólogo tras conocerse la noticia de su salida. La alerta sigue encendida porque los comportamientos sociales siguen presentado un grado de incumplimiento que, en el peor de los casos, podrían propiciar un rebrote.

Almada se refirió a los incumplidores como “personas que desafían al sistema, que descreen de la situación” y señaló que “muchos de ellos se dan cuenta o toman conciencia cuando se afecta algún miembro de la familia”.

La ciudad mejora, pero aun no superó la oleada y prueba de esto se encuentra en las crecientes cifras de mortalidad. El sábado pasado se registraron cinco muertes en una jornada, una cantidad que no se daba en la ciudad desde hace varios días. El número de fallecidos por Covid en Rio Cuarto se acerca cada vez más a los 150, lo que representaría casi el 15% de los decesos en todo el territorio cordobés.

Ya no se trata solo de usar barbijo, lavarse las manos y respetar la distancia social, sino de entrar en conciencia, no relajarse y abandonar el discurso descomprometido del “y si todos lo hacen, yo también”. Las víctimas directas de este flagelo siguen siendo los más débiles, adultos mayores y personal de salud. La responsabilidad y el compromiso siguen estando en cada uno.