En UCR, el tuit de De Ferrari profundizó las diferencias

Grietas en el Comité Central y en el bloque legislativo

Por Alejandro Moreno

El escritor español Arturo Pérez Reverte ha dicho que las redes sociales “son formidables pero están llenas de analfabetos”. Su premisa quedó demostrada este fin de semana, a raíz del ya famoso tuit de la legisladora radical Patricia De Ferrari.

Todo el escandalete que explotó en Twitter y que podría proyectarse hasta la Legislatura el próximo miércoles, podría haberse evitado con un ejercicio de lecto comprensión. Por cierto, el tuit de la legisladora radical tuvo la redacción despeinada que caracteriza a muchos mensajes en las redes sociales. Pero, de todos modos, no encerró amenaza alguna para el okupa Juan Grabois. El texto fue el siguiente: “¿Falta mucho para que aparezcan los Falcon verdes para ‘impartir’ la justicia a la medida ideológica de Grabois y compañía?”. El tuit es una acusación: señala a Grabois como un autoritario, aunque claramente puede considerarse una desmesura compararlo con aquellos de los Setenta.

La reacción tuitera fue naturalmente histérica, porque así funcionan las redes sociales. De Ferrari recibió un amplio repudio y decidió explicar su mensaje, antes de borrarlo: “Para que se entienda; la persecución política que están llevando adelante funcionarios y amigos del Gobierno, como Grabois, tiene funciones y maneras muy tristes que ya hemos visto a lo largo de nuestra historia y que no queremos que se vuelva”.

La negrista De Ferrari es vicepresidente 1° del Comité Central de la UCR y legisladora por Juntos por el Cambio, es decir que fue a elecciones por la lista que enfrentó al radicalismo. Por ello, tiene suficientes enemigos ganados dentro de un partido cuyo oficialismo entiende como una traición que hayan surgido candidaturas alternativas a las de la UCR en las elecciones de mayo del año pasado. De hecho, la división provocó una rotunda derrota para las dos fracciones, las encabezadas por Ramón Mestre (UCR) y Mario Negri (Juntos por el Cambio), y facilitó la reelección del peronista Juan Schiaretti.

La grieta que provocó aquella elección en la UCR sigue abierta, y por eso no sorprendió que el mestrismo y algunos otros grupos que suelen coincidir con el oficialismo partidario sacaran un comunicado contra De Ferrari y su tuit. El texto fue suscripto por los integrantes del Comité que llevan las camisetas de Confluencia (mestrismo), Identidad Radical y Asamblea Radical (alfonsinismos), y Fuerza Renovadora (nicolacismo). En cambio, no aparecen las firmas de negristas, deloredistas y angelocistas -los socios en la coalición antimestrista Sumar, junto con los ex mestristas- quienes rechazaron el convite e incluso algunos ni siquiera fueron invitados a deliberar sobre el asunto.

“Es nuestro deber para con las presentes y las futuras generaciones, como fuerza política democrática, señalar repudio cada vez que una o un miembro de nuestro partido traspone la línea y vincula hechos del presente referenciándolos con circunstancias vividas en aquel oscuro y nefasto pasado de la historia argentina”, afirmó la mayoría del Comité. Luego, el bloque de la UCR en la Legislatura apoyó el comunicado para “repudiar enérgicamente las desafortunadas expresiones” de Ferrari, y pidió que “se retracte de manera urgente, como modo de aliviar el grave daño institucional que le causa al parlamento de Córdoba”.

Tampoco en el bloque radical hubo unanimidad, aunque cuidando de que no salgan a la luz las disidencias.
El peronismo vio la ocasión y jugó. Una docena de miembros del bloque Hacemos por Córdoba pidió una sanción para la radical, que suele ser una legisladora incómoda para el oficialismo.

Los legisladores oficialistas aguardan que el desgaste por las cuentas impagas entre los radicales erosionen lo suficiente a ambas bancadas, la de la UCR y la de Juntos por el Cambio, y tomarán una decisión respecto a De Ferrari según cómo actúen los opositores. Calculan que el desgaste mediático pueda disminuir el fervor opositor, pero las noticias de las últimas horas, llegadas desde Paso Viejo, podrían malograr esa estrategia.